Juicio por Jurados: de un proceso inquisitivo a uno acusatorio


José Raúl Velazquez-. Aclaro para empezar, que estoy de acuerdo con los juicios por jurado, sencillamente porque es la mejor herramienta para garantizar la democratización de la justicia, y con ella, el derecho de ser juzgado por iguales.

Ahora bien, el hecho de la inclusión del instituto del juicio por jurado, no va resolver por sí solo los conflictos de la sociedad con el poder judicial, ni tampoco garantizará como corresponde el derecho de defensa en juicio.
Respecto a lo que le exige la sociedad al poder judicial, entiendo necesario un Procurador (ya sea por departamento o provincial) electo popularmente y por tiempo determinado; porque justamente, la política criminal debe ser democrática.
En otras palabras, ¿qué es prioritario hoy?, perseguir los ilícitos de la corrupción, arrebatos, robos, narcotráfico, cibercrimen, abigeato, la tenencia de armas, en fin.
Ese orden de prioridades, lo dispone la sociedad en su conjunto y no, un grupo de personas. Es por ello que actualmente se habla de lawfare, que es un modo de guerra no convencional en el que la ley es usada como un medio para conseguir un objetivo militar, y ellos son algunos políticos.
Respecto a la garantía de la defensa, se requiere cambiar la mentalidad a muchos Jueces de Garantías, por el que, ellos solo están para garantizarle al imputado, que se respeten las normas procesales.
Consecuentemente, si modificamos la lógica del Ministerio Fiscal y la de los Jueces de Garantías, necesariamente se debe modificar el Concejo de la Magistratura.


Asimismo, lo que hoy se llama audiencia de remisión a juicio, es donde se decide, acerca de si un legajo está en condiciones para que se realice el juicio. Esa decisión es técnica actualmente. En este punto, es trascendental, que también sea el mismo pueblo, la misma sociedad la que decida que juicios se deben realizar y cuáles no.  En EE UU, esto se llama el gran jurado.
Y por último, y más importante, es indispensable, modificar el Código Procesal Penal, o por lo menos, volver al que presentó Julio Federik y que en tres meses se lo modificaron. Porque aquí, primordialmente es necesario empoderar esa pretensión de igualdad de armas entre la defensa y fiscalía, más otras reformas, pero que son consecuentes.
 Tenemos que saber, el jurado decide acerca de una impresión, un hecho, pero para llegar a ese hecho, ya no hay discusión jurídica acerca de la prueba, todo ello ya fue purificado.
Caso contrario, en el término de un par de años, volveremos con las mismas críticas. Sé que no es fácil pasar de un proceso inquisitivo a un acusatorio en términos estrictos. Pero realmente, vale la pena intentarlo.