El fin del secularismo en Argentina

Omar Bojos-. Los intermediarios de Dio’s han triunfado en Argentina, cualesquiera que sea su intermediario electo. La organización de nuestra sociedad parece depender del resultado del próximo enfrentamiento entre los partidarios de Bergoglio y los de Bannon, ellos dos son los nuevos arcángeles, sin demonios que enrarezcan el panorama. La victoria de uno u otro (es indistinto) marcará el fin del secularismo en Argentina. Enorme marcha atrás.





Bergoglio fue arrinconando al cristinismo hasta hacer de su sujeto sujetado, la identidad peronista en franca dilución, un apéndice de las necesidades globales de la Santa Madre.

Macri se arrinconó solo y está a manos de Donald Trump, tanto que tuvo que comprar la Biblia según El Movimiento, aunque aún no se anime a recitarla de memoria.

¿Es "The Movement" un nuevo eje del Mal?. No, es una cabecera de playa de la política internacional trumpista pensada para Europa, para America la política norteamericana es siempre la misma, alineamiento automático. Los mediocres macristas trasladan sin más.
"El Movimiento" es una organización qualunquista de derecha con sede en Bruselas fundada por Steve Bannon de los Estados Unidos para promover a los grupos qualunquistas de derecha y nacionalistas económicos en Europa que se oponen a los gobiernos de la Unión Europea y las estructuras políticas de Europa. En enero de 2017, Mischaël Modrikamen, líder del Partido Popular Belga, registró oficialmente al grupo. Bannon es a Trump lo que Ernesto Guevara fue a Fidel, en principio parecen alejados pero se nota desde el espacio que es solo un desmarcarse para no dejar pegado al presidente norteamericano en la jugada.
La ideología aparece ubicada en la extrema derecha. Esta Internacional se basa en cuatro principios: más soberanía a las naciones, más control fronterizo, más límites a la migración y el máximo combate al “islamismo radical”.
Sus partícipes tienen en común el anti-progresismo; anti-democracia; anti-establishment, cada fuerza tiene en mayor o menor grado alguno de estos elementos. Nacionalismo; xenofobia o exclusionismo; apego a la ley y el orden y a los valores tradicionales, autoritarismo y el rechazo a los principios de igualdad y pluralismo. En ese rango se produce la yuxtaposición de rasgos qualunquistas, fascistas y populistas.

De unos años a esta parte han virado oportunamente en algunas de sus consignas. Esta "nueva extrema derecha" ha optado por disimular la tentación anti-democrática y apropiarse de la moda populista con tal de verse legítima y ganar votos. Y le ha resultado en algunos países, por eso no es menor el lobby de Bannon. Por último, anti-elites, anti -instituciones,  como son, descreen de estas intermediaciones y prefieren mostrarse a través de las vitrinas que dan las redes sociales para difundir el discurso más purista de esta ideología. De hecho, YouTube es la principal plataforma para su difusión.



Recordemos el artículo anterior en el que incluimos una apretada síntesis de Lucas Carrasco en el que describe el juego mundial de plataformas en la política internacional.
En este marco de poderes políticos y económicos cruzados, la victoria del leave ("rajemos de Europa") en el referéndum británico es, quizás, la mas poderosa manifestación de un movimiento anti-élites que se extiende por Occidente y se opone a sus valores e instituciones básicas. En el fondo de esta agitación iliberal (en inglés, illiberal democracy) está el malestar por un contrato social roto. La era trasunta la bronca porque mientras las élites, usufructuarias de las instituciones, viven bien millones que no pertenecen a ese tan exclusivo club de privilegiados sufren.

El hijo de Bolsonaro afirmó estar trabajando para “unir al nacionalismo del sentido común”, al mismo tiempo que dijo estar esperanzado por el “trabajo de Bannon en Europa” para “rechazar el Pacto Mundial sobre Migración”.

Dos son los vocablos claves de los partidarios del Movimiento: "iliberal" y "soberanismo".

En Europa el grupo va a hablar de "soberanismo", o sea la promoción de la defensa de la soberanía nacional por parte de un pueblo o de un Estado, en contraste con la dinámica de la globalización y en oposición a las políticas de concertación supranacionales como la Unión Europea conducida con puño de hierro por Alemania y sostenida por el Deutsche Bundesbank. En América, repetimos, el patrón es otro, alineamiento automático.

Si este populismo “iliberal” se consolida, proliferarán las políticas anticomerciales, antiinmigratorias y anticapitalistas. El libre comercio y la globalización en general serán también víctimas de la incipiente era iliberal. Se cuestionarán también la inmigración y el multiculturalismo en general, como ya ocurre en Europa y en EEUU.

El populismo de Trump
El populismo tirado a la izquierda suele argumentar que los males de la mayoría se deben a la voracidad de las minorías que instrumentaron la globalización y el libre comercio para su provecho. "Es cierto que la globalización ha favorecido a las clases medias de los países en proceso de industrialización, como China, y que, desde 1990, ese proceso ha permitido a más de 1.000 millones de personas salir de la pobreza. También es cierto que gracias a la globalización se ha producido una ingente riqueza material en el mundo desarrollado.".
El verdadero problema, por tanto, es el fracaso en la distribución de la prosperidad.  Como es natural, la gente ha perdido la fe en un sistema que produce riqueza agregada pero no la distribuye y estos tipos, al igual que lo hizo el otro populismo, piensan sacar partido del malestar generalizado.

Bannon o Bergoglio
Dice Daniele Perra aqui (ver): "El "fenómeno" Matteo Salvini no es en absoluto ajeno a esta dinámica. El Ministro del Interior del gobierno "giallo-verde", denominado "líder del futuro" por el ideólogo trumpetista Steve Bannon, así como por el pensador ruso Aleksandr Dugin (que parece haber dejado de lado la perspectiva geopolítica euroasiática en nombre de una lucha ideológica dirigida a construir una "internacional conservadora"), ha construido su base electoral mediante un uso "inteligente" del fenómeno de la migración y mediante la identificación de un "enemigo" (la UE o incluso El papado, culpable, independientemente de cierta retórica pro inmigración, de tener una visión geopolítica no alineada con Occidente). En términos de Schmitt, incluso se podría decir que Salvini ha revitalizado lo "político" a través de esa agrupación de amigos /enemigos que es la base de lo político, logrando marcar una línea de demarcación entre "Nosotros" y "Ellos". Sin embargo, una cosa es mera propaganda, otra es la realidad política y geopolítica. Y en la realidad política y geopolítica, Matteo Salvini, como lo demuestra su reciente viaje a los Estados Unidos (que trataremos de analizar en detalle), aparece como lo que es: un agente de los intereses de Washington en Italia. Esta breve introducción solo puede concluir con la observación adicional de que cualquiera habla de soberanía (independientemente de su orientación política) sin referirse a la pesada ocupación militar estadounidense a la que Italia ha estado sometida durante décadas."

El asunto da para mucho mas y continuaremos. Recordemos los temas que estamos abarcando y entendamos su vastedad: la guerra comercial sino-yanqui, los demás jugadores globales, las plataformas, Bannon y el Papa.
La siguiente imagen es adelanto de lo que vendrá para Ustedes, yo ya veo que está pasando aquí, entre nosotros...

Nosotros leemos ésto: