Crónica villera


Belén Rosembrock nació un 28 de abril de 1991 en Cerrito, pueblo de la provincia de Entre Ríos. Hija de Larrea Mercedes Sandra y de Rosembrock Agustín Guillermo, desde niña siempre fue muy inquieta y curiosa. Hizo la primaria en la escuela privada “Nuestra Señora de Fátima” y completó sus estudios secundarios en el entonces “Colegio Nacional de Cerrito”. Sus materias preferidas eran Artes Visuales, Psicología, Sociología, Filosofía (materias que la hacían reflexionar y cuestionar lo establecido) y por supuesto Lengua y literatura. Ya desde muy joven le gustó escribir, es por eso que como a los trece y catorce años llevaba un cuadernito a todas partes. Allí las letras reflejaban amores platónicos y no correspondidos, entre demás aventuras.
Cuando terminó sus estudios secundarios, se decidió por cursar la Licenciatura en Comunicación Social, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Entre Ríos. Allí se recibió de Técnica en Comunicación Social y hoy adeuda la tesis para obtener su título de licenciada.
Vivió muchos años en Paraná cuando cursaba sus estudios universitarios. Sin embargo, actualmente reside en su pueblo natal, ya que se desempeña como profesora de Lengua y literatura en escuelas secundarias.


El barrio y toda esa belleza que guarda.

El Balvi, el Humito, La Floresta: el barrio.

Todos esos nombres te suenan a vos.

Son tu marca, tu lugar: el barrio.

Leyendas urbanas. Leyendas de duendes

Y de almas en pena.

Los lapachos en flor,
que hace tiempo no renacen.

Las Tipas que levantan túneles de sombras
en la República de Siria.

Y la virgencita de Guadalupe,
que no se cansa de rezar por su gente.

El volca, el rebusque, el acopio.

Pedazos de cristales que caen como la lluvia del cielo.
en las manos cansadas.

Pedazos de cristales que son como diamantes,
cuando sirven para darle de comer
a esas bocas con hambre.

El barrio.

La brisa y el humo que cada día te quita un poco más de vida,

Vida que se pierde en los suspiros de la gente.

El golpe efímero del galope.

Golpe que muere en el eco de la mañana silenciosa.

El carro que se deja tirar y no descansa.

Los pies descalzos de los pibes
que se caminaron cada rincón del pasillo y
de la villa.

Sus dedos cirujas pidiendo un poco de pan.

El cielo desteñido por la tristeza.

La barranca, el río, el sol de los pobres.

La solidaridad entre los que no tiene tanto.

La olla popular, la copa de leche.

Porque donde comen dos, comen veinte.

Vos, yo, los pibes, nosotros, ellos: el barrio.

La lluvia con olor a rejunte
para lavar las tristezas.

Los sueños que quedaron
en esa pila de cartones.

Las frustraciones que pasean en carro,
para olvidar que alguna vez pudieron ser.

Los pibes, el humo, el rebusque.

El barrio

Nosotros leemos ésto: