Colectivos: entre la acefalía municipal y la chantada empresarial



Joakito-. Momentos de angustia viven por estas semanas -una vez mas- los usuarios del transporte público de pasajeros de Paraná, ya que no se ha encontrado una solución al problema de la tarifa como así tampoco se ha mejorado la calidad del servicio ¿De quién es la culpa?
Ya se ha escrito demasiado sobre este tema, sin embargo, al día de hoy, ningún gobierno municipal trabajó seriamente el tema desde que la intendencia de Julio Solanas, privatizó este servicio público y se dejó a criterio de la buena disposición de los empresarios el mejoramiento en la calidad de este sistema de transporte.
Mas allá de algunas medidas tendientes a la regularización de la prestación del servicio -colocación de GPS en las unidades para controlar las frecuencias (adoptada por Blanca Osuna) y creación del Sistema Integrado de Transporte Urbano como órgano de control dependiente del Consejo Deliberante (medida tomada en la actual gestión de Varisco), lo cierto es que a nadie se le ocurrió pensar en el crecimiento del uso del transporte público priorizándolo sobre el transporte particular, tratando de  implementar medidas para hacerlo más eficiente, mejorando su equipamiento, disminuyendo los tiempos de viaje y mejorando la velocidad comercial. No, de hecho cualquiera de los tres puntos mencionados suenan más a una quimera que a la realidad.

De hecho, por el contrario, cada vez que se piensa en una medida respecto a los colectivos, siempre se anteponen los derechos de los empresarios por encima del de los usuarios. Es más, por estos días, ya sea desde el ejecutivo, o desde la oposición -que aún no han dicho que harán con el sistema una vez que asuman el 10 de diciembre- solo se piensa en aumentar la tarifa y en modificar recorridos y frecuencias, no para mejorar el servicio, sino para aliviar los gastos operativos de las empresa.
Haciendo un poco de historia, nos encontramos que desde el año 2002 a partir de una decisión del ex presidente Duhalde, se aplicó un sistema de subsidios para el transporte público de pasajeros. Los subsidios -que quedaron sin efecto a partir del Pacto Fiscal firmado por Bordet y Macri- se aplicaban por tres vías: el Sistema Integrado de Transporte Automotor; el Régimen de Compensación Complementaria Provincial, y el gasoil subsidiado. Sin embargo, a pesar de los subsidios, ninguna de las dos empresas prestatarias del servicio (Mariano Moreno y ERSA) se dedicaron a mejor el sistema, ya sea mediante la colocación de garitas, mediante el crecimiento de la flota de colectivos o mejorando las frecuencias. Por el contrario, solo se dedicaron a facturar, o utilizaban el dinero de estos subsidios para pagar el sueldo a los chóferes, es por eso, que al día de hoy las empresas están adeudando además del aguinaldo, varios pagos correspondientes a sueldo y horas extras. Haciendo click acá, pueden enterarse quienes son los que la han juntado con pala como consecuencia del silencio no solo de la clase política en general sino también de la mayoría de los medios de comunicacíon. La nota es de marzo del 2018, los subsidios aún estaban circulando y sin embargo el boleto de colectivos aumentó.

Actualmente, se tiran la pelota desde todas las partes: los empresarios -que la juntaron durante años con pala y que cobran antes de prestar el servicio debido al sistema prepago de la tarjeta SUBE- dicen que no les da los costos, el municipio alega crisis presupuestaria y retira el subsidio de dos pesos -haciendo que aumente la tarifa-; y la provincia mientras tanto mira para otro lado a pesar de que cuando firmaron el pacto fiscal establecieron que cada provincia se comprometía a efectivizar durante cada período mensual la transferencia a cada uno de los municipios de su jurisdicción como mínimo un monto igual al cincuenta por ciento de la participación de cada uno de ellos respecto de la suma de acreencias liquidadas por el Estado nacional, y si cumplían con esta parte, el Estado Nacional abonaba el 50% restante. Sin embargo, como estamos en campaña, tanto unos como otros, se echan la culpa mutuamente, dejando como rehenes de los empresarios inescrupulosos a miles de usuarios.