Bajar el gasto político



Lucas Carrasco-. Escena: atardece y el Intendente de Ntungamo está parado junto al Secretario de Relaciones con la Comunidad en la puerta de su oficina, frente a unas carpas decoradas para recibir la ayuda alimentaria de la ONU, desde donde se ve en todo su esplendor una de las dos calles asfaltadas de la ciudad.
-Oh, el progreso...Qué belleza. ¿Y si asfaltáramos una tercera calle?
-Disculpe, señor Intendente, pero hay que dosificar nuestro esfuerzo en pos de la prosperidad, la equidad, la igualdad, el desarrollo, la libertad, el amor que le brindamos al pueblo con nuestros sacrifi...
-¿Nuestro?
-Enteramente suyo, Intendente.
-¿Cómo?
-Excelentísimo Monarca de las Palmeras y la Diosa Lluvia e Intendente Part Time.
-Ah. ¿Cómo es eso de "dosificar" nuestra generosidad?
-Ir de a poco, para que el pueblo no espere mucho. Usted sabe cómo es el pueblo...
-No, ni idea.
-Bue, le damos la mano y nos agarran el codo.
-¿Nos?
-Le
-Ah. Explíqueme el concepto de "dosificar", me interesa.
-Básicamente, hay que seguir el ritmo de obra pública al que ya acostumbramos a los 400.000 habitantes de la ciudad. Si asfaltamos ya dos calles en estos 25 años de mandato, lo que correspondería es esperar 12 años y medio para asfaltar la tercera. Lo que totaliza un período de poco más de tres mandatos próximos, o sea, nueve licitaciones más.
-Es usted medio cerebrito, señor Secretario de Relaciones con la Comunidad. Se ve que ha tenido experiencia en la gestión pública.
-Bueno, como soy el novio de su hija nro 42, usted me nombró primero Secretario Sin Relaciones con la Comunidad y después me ascendió a Secretario de Relaciones de Con la Comunidad. Hace ya nueve años.
-Si no hacemos una tercera calle asfaltada, qué podemos hacer. Siento que necesitamos hacer algo.
-¿Algo como qué?
-No sé, algo por el pueblo. Hace un par de años que tengo esta idea. Pero no se me ocurre nada. Y el Secretario de Innovación y Modernización falleció.
-Uh, no sabía. Mis condolencias.
-Yo lo mandé a matar. Pero ya no me acuerdo por qué. Igual, no nos desviemos.
-¿Y si baja el gasto político?
-¿Qué es eso?
-Mire...en realidad es nada, pero se puede inventar. Englobamos el salario de los asistentes suyos, los viáticos, los viajes, las esposas, las amantes, las...
-¿Usted quiere terminar lapidado, pelotudo?
-Nooooo, su Excelencia Monarca de Palmeras y Diosa Lluvia e Intendente Part Time, no vamos a bajar nada. Es una jugada política. Para que el pueblo sienta que lo acompañamos en su sufrimiento.
-¿El pueblo sufre?
-No tanto, pero son exagerados: quieren comer todos los días. Para tenerlos contentos...
-¿No están contentos? ¿Qué más quieren? Asfalté dos calles y les puse mi nombre. ¿Acaso se equivocan y chocan porque tienen el mismo nombre?
-No, porque son paralelas. Y solo usted tiene auto. Pero lo que le quiero decir es que con este anuncio lo amarán aún más.
-Me gusta. Subilo a Facebook.
-Este mes no hay luz en casa.
-Usá una de mis residencias. Pero, a ver, explicame cómo es lo del gasto político.
-Mire, primero definimos
-¿Definimos?
-Define. Primero define qué es gasto político y qué no. Pone, por ejemplo, el 70% del presupuesto. Le echa la culpa a la gestión anterior. Luego, manda su harén a que cobren de la Secretaría de Educación, pero que sigan trabajando como adscriptos en su harén. Supongamos que eso representa un 10% del presupuesto. Ahí tiene: baja el gasto político un 10% y sube el presupuesto de Educación un 10%. O mejor, anuncia que lo sube un 5% y al mes anuncia que lo duplica. Al siguiente mes, anota los caballos que se hizo traer del exterior como si pertenecieran a la Secretaría de Salud, y entonces baja el gasto político y sube la inversión en salud. ¿Me entiende?
 -Bri-llan-te. ¿Y qué nos faltaría para implementarlo?
-Tener por lo menos una escuela y un centro de salud.
-Qué complicado. La burocracia siempre se interpone en el espíritu de cambio.