Alberto corazón/acá tenes los pibes para la moderación



Lucas Carrasco-. El riesgo de que los matices terminen horadando el necesario liderazgo que debe imponer el candidato presidencial del Frente de Todos. Que se llama Alberto Fernández.



Obligado por las circunstancias -mostrar un matiz diferenciador del cristinismo, sin que ésto signifique una ruptura o un "ruido" demasiado estruendoso que socave su liderazgo en construcción - Alberto Fernández habla con quien le ponga un micrófono encima. En un ecosistema de medios concentrados y mayoritariamente en contra. Bajo estas condiciones, el saldo final hasta ahora es pobre. Apenas si da para decir que se la aguanta. A su vez, no le queda otra. Tiene que levantar su perfil diferenciador, tratar de mostrarse líder (una de las claves es la unificación discursiva, que en el PRO saben hacer, más cuando corren, como ahora, con el caballo del comisario) y aumentar su grado de conocimiento entre los electores. Encima, tratar de dejar de explicar y explicar y explicar el pasado, para vislumbrar, de modo sencillo, un futuro de esperanzas. Se vota Presidente de la Nación, no se elige Director del Archivo Histórico.

La quimioterapia social que aplica el macrismo fue narrada con un archivo adjunto donde se colaba la meritocracia, que tiene potentes antecedentes en las tradiciones nacional populares como opuestas al partido militar, jerárquico, rígido y de élite. Combina este viejo anclaje de derecha con conceptos que alguna vez fueron progresistas (la propia meritocracia, la eficiencia, el realismo, la simpleza) y nuevas semióticas importadas hacia el voto aspiracional: alegría, globos, discursos boludos. ¿Le alcanzará? El problema, o mejor dicho, el límite, hasta ahora, es no cumplir sus propios objetivos: el nepotismo sigue donde siempre estuvo, la división de poderes no es el fuerte del gobierno, la economía es un desastre para las mayorías y los ribetes autoritarios se disimulan hasta donde de, que no es mucho. Por no hablar de la pobreza y la inflación. El clivaje republicanismo versus autoritarismo corrupto hasta ahora no le ha resultado rentable al staff de Macri. Sí, le ha resultado redituable, ignorar a Alberto Fernández, entre otras cosas, porque también lo ignora Kicillof, Máximo, Lammens, la CTA y la CGT, los candidatos provinciales a legisladores nacionales, los gobernadores, todos los partidos del frente diverso que representa, los monotributistas Pino Solanas, Victoria Donde Estás y etcétera y lo ningunea Cristina Kirchner. Complementan así la inteligente táctica de Cambiemos. Que es una réplica de la táctica de Néstor Kirchner con Clarín, que Cristina confundió con una estrategia pero la nominación de Alberto implica una autocrítica de hecho: poner a Clarín o antes a Bergoglio como el máximo opositor, ninguneaba a los opositores que van a elecciones. Eso está haciendo Cambiemos con Alberto Fernández: atacan a Kicillof, La Cámpora, Cristina y encienden los micrófonos para que el lumpenaje político de seguidores de Cristina diga cuanta pelotudez se le ocurra. Así, lo que diga Aguad o Leuco corre por cuenta de ellos. Lo que diga Mempo Giardinelli o Pablo Echarri, pasa a ser la voz oficial del 35% del padrón electoral. 

Hacer del defecto una virtud es la máxima que se escogió en el Frente de Todos para que Kicillof, Lammens, Massa y Cristina, al igual que los gobernadores conservadores populares del peronismo, hagan cada cual la suya, presuponiendo que eso le dejaba el escenario del gran mensaje articulador de las partes a Alberto Fernández y así se segmentaba el discurso electoral, bajo dos criterios discutibles: el ideológico y el geográfico. 
Tal criterio tan restrictivo, no viene funcionando y cosecha críticas de fuego amigo por lo bajo. Por ahora es por lo bajo. No sea cosa que finalmente funcione. Y de el batacazo necesario, Alberto, en las PASO.
Si ese batacazo se diera, no sería por méritos del Frente de Todos, sino por lo impresentable que tiene enfrente: un gobierno que no pega una. El riesgo es que se la crean. Cosa bastante fácil para quienes se adoban con una ideología donde per se son la vanguardia iluminada de los trabajadores, los excluidos, los pobres, los católicos, los gay, los homofóbicos, los defensores de los derechos humanos, los defensores de Milani y Berni, los defensores del aborto, los defensores de las dos vidas, los defensores de las tres vidas, las cuatro vidas y así sucesivamente, hasta agotar cualquier criterio de pluralidad y realismo, cayendo en la bancarrota intelectual cuando se abren las urnas y no poder recuperarse del golpe. Esta misma película ya la vimos. Pero la soberbia y la arrogancia que se mostró en el cierre de listas, muestra que los reflejos de los piantavotos están en buen estado físico. Para alegría de Durán Barba.

Nosotros leemos ésto: