¿Tendrá Paraná su Borde Costero?



El Arquitecto-. En el año 2012, durante la gestión de Blanca Osuna y de su vice intendente (proveniente del Colegio de Arquitectos) la provincia cedió a Paraná los terrenos que comprenden Puerto Nuevo, el barrio Maccarone, El Morro, Puerto Sánchez y el Thompson para desarrollar un plan maestro sobre el borde costero. A pesar de los años transcurridos, la mayor parte de la costa sigue inutilizada o lo que es peor, apropiada por privados.

Son muy pocos los gobiernos municipales que han llevado adelante políticas públicas que avancen sobre el sector privado y recuperen para un mejor desarrollo y planificación de la ciudad el borde costero,que hoy en su mayoría esta ocupado por privados. A excepción de la ex intendente Blanca Osuna, la mayoría de los gobierno municipales han hecho oídos sordos al cumplimiento de la llamada "Ley del camino de Sirga"que garantiza el uso social del borde costero en una franja de 35 metros a partir de la línea de rivera hacia el interior. Recuperar el borde costero significa recuperar espacios públicos para garantizar el uso de la rivera.
Es necesario recordar que entre las restricciones y límites al dominio privado el Código Civil argentino estableció ‘el camino de sirga’ en el artículo 2369, que enuncia que “los propietarios limítrofes con los ríos o con canales que sirven a la comunicación por agua están obligados a dejar una calle o camino público de 35 metros hasta la orilla del río, o del canal, sin ninguna indemnización. Los propietarios ribereños no pueden hacer en ese espacio ninguna construcción ni reparar la antiguas que existen, ni deteriorar el terreno en manera alguna”; y el artículo 2640 establece que “si el río o canal atravesare alguna ciudad o población, se podrá modificar por la respectiva municipalidad, el ancho de la calle publica, no pudiendo dejarla de menos de quince metros”.
Si bien, se hizo cumplir -en parte- la ley, fueron pocas las acciones que se hicieron al respecto: conexión vial entre el Puerto Nuevo y el barrio El Morro (aunque solo se hizo una calle quedando los viejos galpones abandonados y en desuso) y la nueva playa y bajada de lanchas en Bajada Grande, quedando un gran sector del borde costero -sobre todo en la parte oeste- sin aprovechar. Además que en la zona donde se recuperó el borde costero no se realizó un trabajo en profundidad con respecto al sistema cloacal y a la limpieza y saneamiento de los arroyos que pasan por ese sector.
La recuperación del borde costero no debe ser sólo un capricho de algunos o utilizado demagógicamente por los políticos sino que debe ser usado para privilegiar satisfacer necesidades públicas en el corto plazo, por sobre las conveniencias financieras de privados y esto sólo se cumplirá cuando el municipio determine que sus bordes costeros son un activo público, por lo que los ciudadanos jugamos un papel activo en esto.

Los especialistas mundiales de arquitectura a la hora de diseñar un borde costero proponen lo que denominan “El Poder de los Diez”. Esto es, crear diez destinos a lo largo de toda la línea costera, en donde los ciudadanos crearían un sentido de comunidad en espacios públicos abiertos. Una vez identificados los diez lugares, el uso de cada uno de ellos puede ser definido por autoridades municipales, organizaciones ciudadanas y empresarios locales. Lo ideal es que cada destino permita realizar diez actividades distintas para generar un borde costero activo, diverso y multifuncional.
Para asegurar que el resultado del proceso de creación sea acorde a las necesidades del lugar, se debe trabajar con instancias abiertas a la comunidad y debidamente informadas a través de medios de comunicación locales.

Si nos atenemos al borde costero de la ciudad de Paraná, esta idea no es muy descabellada ni difícil de implementar sobre todo si se tienen en cuenta los últimos terrenos conseguidos por la municipalidad que pertenecieron a la ex fábrica COCERAMIC y que van desde Bajada Grande, hasta la zona de los bañados (pasando por el basural a cielo abierto conocido como "El Volcadero" y el barrio Anacleto Medina). A su vez, una mejora en el transporte público y en la trama vial es indispensable, ya que los diez puntos deben estar bien conectados entre sí, porque un borde costero transitable con un amplia variedad de actividades en toda su extensión se conectará con éxito con otros destinos, permitiendo que cada uno se fortalezca del flujo de peatones generado en el lugar anterior. Conectar no sólo significa unir diez lugares entre sí, sino también generar conexiones con otros puntos de la ciudad.
A su vez, el desarrollo del borde costero debe servir para generar cada vez mas actividades de carácter público en desmedro de la actividad inmobiliaria, cuando menos espacios residenciales existan mejor.

Por último es importante cómo se gestionan los espacios públicos.
La gestión continua de los paseos costeros es esencial para mantenerlos activos durante todo el año y poder realizar eventos. Existen municipios que han adoptado el modelo de mejoramiento comercial que consiste en establecer alianzas entre las empresas y las organizaciones ciudadanas, con el fin de financiar exposiciones temporales de artistas y músicos locales, para que el borde tenga un carácter identitario único y acorde al perfil de la comunidad.