¿Paraná se quedó en el siglo XX ?



El Arquitecto-. Parece mentira, pero aún hoy en el siglo XXI en Paraná todavía se pueden ver no solo basurales a cielo abierto sino también muchas familias que dependen de la Tracción a Sangre para poder conseguir alimento y sustento diario.
La tracción a sangre no es solo una cuestión dañina para los animales sino que detrás existen otros problemas como el trabajo infantil, el trabajo en negro, la contaminación ambiental y la vulnerabilidad social y económica, ya que quienes dependen del carro y del caballo para sobrevivir no tienen un ingreso seguro; tienen condiciones insalubres de trabajo y también disponen de muy pocos recursos para mantener a los animales.
En Paraná, existen organizaciones como la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (Afada) que trabajan para que se erradique la tracción a sangre. Desde esta organización, según nos contó Juliana Darrigo, se trabaja con los distintos proyectos de ley presentados a nivel nacional que.prohíbe la tracción a sangre animal. Para ella, la figura del carro "no solo viola la ley de maltrato animal sino que también los pactos constitucionales y no hay que dejar de ver que hay niños y trabajo precarizado, incumplimiento de normas de tránsito, y micro basurales a cielo abierto afectando el medio ambiente".
Es decir, que no se trata solamente del uso de la tracción a sangre sino de un problema social.  Es un problema complejo que el Estado debe resolver. Sin embargo, los caballos son solo una parte del problema. La poca seriedad y el cortoplasismo con respecto a políticas que aborden el tema de los residuos sólidos urbanos y la crisis económica son parte fundamental del problema.
Si uno camina por determinadas zonas de Paraná se va a encontrar con que hay una gran cantidad de microcriaderos de animales dentro de barrios periféricos de la ciudad, que producen un impacto ambiental negativo sometiendo a los vecinos de esos barrios a malestar permanente  por la proliferación de bacterias, olores nauseabundos, mosquitos, etc, lo que conlleva un aumento de la tensión entre vecinos y un empeoramiento progresivo de la calidad de vida de las comunidades. Estos criaderos a su vez suelen generar basurales a cielo abierto ya que se extrae de la basura la comida que se les da a los animales y ha favorecido consecuentemente la llegada de otros males para la salud y el bienestar de las personas.
En Paraná, existe la Ordenanza 9537 sancionada a fines del año 2016 que en sus primeros artículos establece que "la prohibición de circulación de toda clase de medios de transporte de tracción a sangre animal será progresiva desde el microcentro hacia los barrios o zonas aledañas, hasta alcanzar toda la superficie del ejido urbano municipal y quedará prohibida a los 360 días de reglamentada la presente Ordenanza". A su vez, esta misma ordenanza fija que de manera concomitante del avance del programa de eliminación de la circulación de medios de transporte de tracción a sangre, el municipio llevará adelante el Programa de “cesión voluntaria” de los animales (Recuperadores de Derechos) a cambio de la entrega de un medio alternativo. Este programa supuestamente tiene como objetivos mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores informales; asegurarse condiciones de tránsito haciéndolas más seguras y equitativas; mejorar y resguardar la calidad de vida de los caballos; y la preservación del ambiente. Lamentablemente, al día de hoy, es poco lo que se ha realizado al respecto y Paraná sigue sin contar con un tratamiento serio respecto a los residuos sólidos urbanos generado por sus habitantes.