Los desafíos del nuevo intendente en planificación urbana



El Arquitecto-. Ahora que se sabe quién conducirá los destinos del municipio de Paraná, y que pasó la hora de las "promesas" y las "dádivas" electorales, sería muy bueno, que empezaran a pensar en una ciudad de cara al futuro. ¿Cuáles son los puntos estratégicos que se deben discutir?
Como lo he señalado en ocasiones anteriores en Paraná, a pesar de que estamos en el siglo XXI se siguen cometiendo la mismas tropelías año tras año, debido a la falta de planificación estratégica para el crecimiento de la ciudad. En Paraná es algo común la especulación con la tierra urbana, los loteos y subdivisiones incoherentes, mal ubicados, a veces en zonas insalubres e inundables, faltos de infraestructura y servicios, con trazas de calles inaccesibles, dimensiones de lotes incapaces para encarar adecuadamente el problema de la vivienda, se observa sobre todo en aquellas áreas que tienden a densificarse, sin las reservas mínimas indispensables para la futura ubicación de los servicios básicos y recreativos para una sana actividad social y cultural. Habrá que ver, si Adán Bahl -intendente electo- cumple con su única promesa de campaña, y pone manos a la obra para poder lograr el ordenamiento de la ciudad.
Al estar atravesando el país una crisis profunda en cuanto a los indicadores económicos, es de esperar, que en los próximos años no se encaren grandes obras y construcciones, lo que no significa que se pueda establecer una planificación urbana en cuanto a las construcciones y obras civiles, por lo que será fundamental llevar adelante el planeamiento tratando de atender a las áreas urbanas ya consolidadas intentando sumar a su urbanización y equipamiento teniendo como objetivo el poder lograr mejorar la calidad de vida en la Paraná y de utilizar más racionalmente todos los recursos urbanos y naturales.

Si hablamos de planeamiento urbano, entonces, el próximo intendente, no sólo debe convocar a todos los actores intervinientes sino que debe pensar al urbanismo como una forma de poder compaginar los intereses, para que puedan ser expresados en un conjunto de objetivos que resuman el interés colectivo. Si le interesa planificar urbanísticamente a Paraná entonces deberá estar atento a conseguir la mejora de las condiciones de vida del conjunto de la población, adecuar todo el sistema urbano a un máximo desarrollo de los factores productivos, redistribuyendo equilibradamente los contingentes demográficos y las actividades productivas.
Solo de esta manera se podrá lograr una integración espacial y funcional en la ciudad y evitar la dispersión y el sobredimensionamiento del planeamiento.

Si el intendente electo no convoca de manera urgente a una mesa donde se sienten todos los involucrados (comisiones vecinales, colegios profesionales, funcionarios y empresarios) no podrá mantener y ni siquiera favorecer el carácter público del espacio urbano, su infraestructura y equipamiento.
En este sentido, la planificación urbana necesaria para Paraná debe centrarse en cuatro aspectos importantes: El primero de ellos es la cuestión vial, ya que el estudio de tráfico no es un mero problema de movimiento de fluidos, sino que ésta circulación se origina, evoluciona y varía según las características de las áreas en que se dan esos movimientos. Segundo, debe centrarse en el diseño de los equipamientos y los espacios libres ya que los equipamientos son un objetivo prioritario en la consecución de la calidad de vida urbana que toda sociedad demanda. En su distribución han de tenerse en cuenta el ámbito de servicio y su carácter según el tipo de cada equipamiento. Ordenando las zonas verdes y los espacios libres de acuerdo a las características físicas, urbanas y demográficas de las diversas áreas urbanas. En tercer lugar, deberá encarar un diseño serio en cuanto a la edificación, separando lo que es la edificación residencial, la industrial, la de servicios o de equipamientos determinando el uso e intensidad de cada área, esto repercutirá necesariamente en la vida urbana en general y en el tráfico urbano. La materialización de las partes construidas va configurando el conjunto de la ciudad y, así, los espacios libres quedan definidos por la edificación. Por último, y no por eso menos importante, esta planificación deberá tener en cuenta el tratamiento del medio natural garantizando que la urbanización no afecte negativamente a las áreas de interés natural, así como prestar especial atención a la posibilidad de que surjan urbanizaciones ilegales (sobre todo tomando en cuenta los asentamientos populares que han crecido desmedidamente a la vera de los distintos arroyos que atraviesan la ciudad).