Instrucciones para que el tiempo pase

Foto: Courilleau Noemie

Alejandro Raymond dice sobre el: "Nací en Buenos Aires en 1981 y me mudé a Los Sauces o San Marcos Sierras, según corresponda, en el 2009.  Soy papá, amante, amigo, ocurrente, poeta, periodista,  redactor, radialista, cuentero, autoconstructor, minguero, leñero, cocinero, vendedor ambulante, caradura y agitador, según corresponda.  Participo contento de la FLIA (feria del libro
independiente), la radio comunitaria Garabato,  el Encuentro Autogestivo de las Palabras
y la Compañía El viaje montaraz.  Doy talleres de escritura y llevo  publicados los libros Que la noche nos encuentre viajando, Nos vamos  por las ramas, Matar un elefante,  Ceci no es una pipa, Bailable (con  Javi Mascaro), Por cuatro días  locos, Pirata, Torcido, los cuentos de Julián, Las vueltas del viento (ilustrado por Coty Arnau) y Fauna sonámbula (ilustrada por Tutu) y Huasacatunga/Nos vemos  en Tiwanaku (ilustrado por Romina Dias y Alejo García).

Para un buen comienzo párese bajo el sol del mediodía, extienda los brazos al cielo, salte ocho veces mientras grita ahora, luego respire profundo tres veces y corra hasta el almacén más cercano ida y vuelta. Agarre un envase y corra una vez más; al llegar notará que no trajo plata, vuelva una vez más, corriendo, a la casa y ahora sí agarre la billetera. En el almacén compre todo lo que necesita para pasar un buen rato a solas; si necesita bolsa y no la trajo corra ida y vuelta a casa una vez más.
Cuando tenga todo vaya caminando lentamente hasta sentarse a la sombra de un árbol frondoso. Hasta aquí usted ha hecho todo lo que no tenía que hacer para que el tiempo pase, el ejercicio comienza realmente ahora: mírese las manos, deténgase en las líneas que la vida fue escribiendo, mientras tanto usted no deje que se le caliente la cerveza, cuando se haya terminado será el momento de mirar al horizonte, es probable que no lo vea, mejor aún, cierre los ojos e imagíneselo, imagine todos los pasos que tiene que caminar para llegar a él. Si lo ha leído o escuchado recuerdo lo que dice Galeano que dice Fernando Birri al respecto. Si no, no importa, en todo caso recuerde algo de Galeano.
Llegado este punto piense en su cuerpo, en el suyo, no en el de Galeano, piense en la planta de sus pies, en las marcas que llevan, piense en la cantidad de veces que se cortó las uñas. Si todavía le queda cerveza tómesela de un trago. Piense en sus conocidos, imagínelos crecer, reproducirse (si es conveniente) y envejecer. Si todavía tiene sed puede ir a buscar otra. (A mí me gusta con palitos). En todo caso vuelva a concentrarse, piense en el ciclo natural de las estaciones. Imagine a su árbol favorito ir desde el invierno hacía la primavera, imagine las abejas procreando las flores, imagine al fruto formarse y desprenderse, imagine las loras construyendo su nido en las ramas, métase en ese bullicio, no olvide el trago. Sea, durante un momento, una lora picoteando la vida, digiriendo el alimento, soltando el excremento justo encima de su cabeza. Vuelva al cuerpo, analícelo órgano por órgano, si siente sed ya sabe; mida las temperaturas que cada parte ofrece, si le pinta duérmase un rato. Si llueve, mójese; si hace frío, entréguese, cuando lo sienta, abra los ojos. Si completó el ejercicio con precisión y entrega ya habrán pasado diez años.

Nosotros leemos ésto: