Cristina, Mauricio y Lavagna



Gerardo Pressman-. Cómo impactaron las fórmulas de cada uno en el escenario político.



Cuando Cristina anunció la fórmula con Alberto Fernández a la cabeza, inmediatamente alineó 11 gobernadores, no tuvo objeciones internas de su espacio, trasladó la totalidad de sus votos al nominado y disolvió, colateralmente, Alternativa Federal, dejando la negoción con Massa, que ya venía de antes, en un momento donde ya no tenía nada jugoso para ofrecerle, excepto que no desaparezca del mapa político.

Cuando Macri designó al xenófobo Miguel Pichetto, partió el bloque que presidía el senador nacional, enojó a sus socios radicales y lilitos, no sumó a nadie más y la incorporación del xenófobo salió carísima:  le cedió la vicepresidencia. Ni más ni menos. Para colmo, lo hizo después de que se especulara con varios nombres de su espacio político, sometiéndolos a un desgaste innecesario y a la vez transmitiendo desorientación política en la conducción de Cambiemos.
A su vez, no logró solucionar el malestar interno, porque su candidatura es un lastre, ni logró sumarle nada a Vidal y quizás sí restarle votos antiperonistas a Rodríguez Larreta.

Cuando Lavagna cerró su fórmula con el peronista de derecha Juan Manuel Urtubey, gobernador reaccionario de Salta, huyeron loa pocos radicales que le quedaban, enmudeció Stolbizer y los socialistas santafesinos se fueron corriendo, sin rumbo conocido.

Hay peronistas en las tres fórmulas presidenciables más importantes. Lo cual no es menor: a Cristina se la despreciaba por no darle bola a la liturgia del peronismo ortodoxo, que ahora en su mayoría la acompaña; Lavagna ninguneó a Alternativa Federal, que era el conglomerado peronista que lo apoyaba y Macri tuvo que deshacer su estrategia de juntar todo el antiperonismo, además de hacer malabares discursivos para explicar la integración de Pichetto.

El electorado es quien tiene la última palabra. Por ahora, la gente común se muestra alejada de las roscas preelectorales y en términos formales la campaña aún no comenzó. Sí se puede decir que todos bailaron al ritmo que Cristina Kirchner impuso a través de un simple video en las redes sociales.

En política, quien tiene la iniciativa es quien además impone la agenda de debate. Es un asunto estratégico a la hora de planificar campañas.
Ésto no anticipa un resultado ni mucho menos, pero muestra la distinta calidad política de cada uno de los contendientes. Por ahora, Cristina va dos o tres jugadas por encima del resto, dado que además nominó la fórmula para la gobernación bonaerense, que representa el 40% del padrón, pensando en el equilibrio interno de las fuerzas que la apoyan. Así, la dupla Kixcilof-Verónica Magario (intendenta del partido con más habitantes bonaerenses, más que todo el padrón entrerriano junto: La Matanza) y fue bien recibida.
El macrismo se cambió el nombre, lo que presupone un cambio de estrategia. A tan pocos días del cierre de las alianzas para las PASO, es un riesgo. Puede salir mal. 
Lavagna, con su Consenso 19, sólo logró consensuar con su espejo.