Breve historia de la educación publica entrerriana



Santiago Zorrilla-. Siempre que hay paros o algún tipo de conflicto con los docentes, todos interpelan a la educación pública aunque muy pocos conocen la vasta trayectoria que esta tiene en el territorio entrerriano, que se remonta incluso a épocas anteriores a la formación de la república.
Antes de 1852 -fecha fundante de la República Argentina- las provincias argentinas debatían el sistema educativo en torno a dos grandes paradigmas. Por un lado, "estaban los que sostenían el sistema tradicional, y por otro, entre ellos, Francisco Ramírez, quienes pregonaban un sistema liberal. De acuerdo a este último paradigma, si bien la educación seguía siendo religiosa, se empezaron a establecer diferencias entre las creencias religiosas y la adhesión a la concepción medieval del poder, desarrollando la instrucción publica y por eso se empezó a pensar en la obligatoriedad y gratuidad de la educación", según señala Adriana Puiggrós en su libro ¿Qué pasó en la Educación Argentina? Breve Historia de la Conquista al presente.
Ramírez, y otros caudillos federales, sostiene Puigross, "intentaron fusionar el federalismo, la primacía del Estado, la religiosidad y participación popular (recordemos la elección popular en 1924 de los patronos de Entre Ríos y de Paraná mediante elecciones libres) otorgando poder a las juntas Protectoras y adoptando métodos modernos, contenidos científicos y ciertas dosis de libertad ideológica."
Si bien el dominio de Ramírez sobre la provincia fue muy breve debido a su asesinato, sus ideas quedaron plasmadas en obras con la construcción de 20 escuelas de Enseñanza Primaria, 12 en Corrientes y 8 en Entre Ríos, e inició la construcción de dos edificios, a principios de 1821, uno en Gualeguaychú y otro en Nogoyá, y como tenía una fuerte formación militar Ramirez, decidió establecer en la margen derecha del río Gualeguay, la Escuela Militar Jacinta, residencia habitual del comandante general de armas de Entre Ríos, don Ricardo López Jordán, centro estratégico donde convergían personajes e informes de importancia para la existencia de la República de Entre Ríos. La creación de la República de Entre Ríos reforzó la autonomía provincial y su aporte a la educación de las primeras letras, realzó la figura del caudillo, acercándolo al ideal moderno de una educación igualitaria.
Años después, con la llegada de Urquiza al gobierno provincial se fortalece el sistema de educación pública en la provincia. Urquiza, junto a Marcos Sastre (uruguayo nombrado por Urquiza Inspector General de Escuelas), impulsó la educación primaria pública y privada y la formación de comisiones inspectoras y comisiones protectoras de la escuela en toda la provincia. Las juntas o comisiones estuvieron encargadas de controlar el funcionamiento de la obligatoriedad escolar, el reglamento elaborado por Sastre respetaba las inclinaciones naturales del niño, a un perfil marcadamente profesional del maestro. Definía como función de la escuela la de modelar el carácter futuro del hombre.
En 1849 Urquiza fundó el Colegio de Concepción del Uruguay cuyo rasgo fundamental fue su sentido nacional, colegio que cumplió un importante papel en la formación de toda una generación de  hombres dedicados al quehacer público. Todos estos hechos ocurrieron 30 o 40 años antes que en el país se establezca la educación pública obligatoria a través de la ley 1420 durante la presidencia de Roca y que tuvo entre sus docentes, a uno de los creadores del Colegio Nacional de Buenos Aires.
Incluso, años antes, en 1870, Sarmiento, durante su presidencia, decide la creación en suelo entrerriano de  la primer Escuela Normal de Jurisdicción Nacional y la primer Escuela Normal de Jurisdicción Provincial (y de Maestras), nombrando a un pedagogo estadounidense como rector. George Stearns tuvo muchísimas dificultades iniciales teniendo en cuenta que carecía de una normatividad propia, y que portaba diferencias culturales con el medio donde debió ejercer su trabajo, asumiendo un papel jurídico- político que le permitió insertarse en la sociedad. Sin embargo, el papel que debían desempeñar estas escuelas fue un éxito rotundo y ubicó nuevamente a Entre Ríos en el foco nacional de disputas políticas y culturales.
Dentro de las "perlitas" que tiene la educación pública en Entre Ríos, cabe destacar además de la Escuela Normal, la creación del primer Jardín de Infantes de Argentina. José María Torres, junto a la profesora norteamericana Sara Chamberlain de Eccleston, kindergartiana formada en la escuela de Ruth Burrits (Filadelfia/EEUU), según las orientaciones pedagógicas de Federico Froëbel, inauguró el 4 de agosto de 1884 con 35 niños de entre tres y seis años de edad, el primer Jardín de Infantes del país, como uno de los tres niveles de la primera Escuela Normal Nacional. Los otros dos eran, el Curso Normal y el Departamento de Aplicación, activos desde Agosto de 1871. Después del retiro de Ecceston, Rosario Vera Peñaloza incorpora en la formación el llamado "material argentino"