Biondini, líder nazi en situación de calvicie



Lucas Carrasco-. Alejandro Biondini, el dirigente nazi tuneado, será candidato a presidente. De vice, va Venturini, que viene de una escisión del MODIN, el partido de los carapintadas. El cierre en esta confluencia de ultraderechistas fue mucho más tranquilo que el de sus rivales en el zoológico: Gómez Centurión, una escisión del PRO, se presenta con la exdiputada de López Murphi, Cynthia Hotton. Y la novela de Espert y Assef, el viejo delirante que ya fue diputado por el partido de Alberto Rodríguez Saá, le dio una visibilidad gratuita que además le agregó el redituable vuelto de la épica. Para logias juveniles. Los vi, una vez, a los chicos del Partido Libertario en la puerta de un canal en Bs As. Me quedé conversando con ellos (había una rubia hermosísima, de lo mejorcito de la raza humana: rubia, ojos claros, cuerpo estilizado, nunca una resaca, acento cheto, conocedora de las reglas de rugby, labios sutiles, un encanto). Buenos pibes, aburridos de su vida de clase alta pacifista.  Mucho wikipedia. Cacerolos. Gym. Pontificia Universidad. En fin.
Los libertarios son gente con problemitas, como los ultraizquierdistas. Pero de estos últimos, se sabe más. Incluso suelen tener prestigio entre los periodistas, contentos porque los ultra y lo que se autodenomina izquierda son impotentes y tan funcionales al sistema, que en el único lugar que los toman en serio no es en las fábricas, sino en los medios de comunicación del sistema. Pero, stop, vamos a tratar de acotar la lista de enojados por nota. Hablemos de los libertarios.
Los libertarios son una de las ramas en que derivó el liberalismo político. De ahí surgen, también, ideologías tan disímiles en su recorrido histórico como el anarquismo y el comunismo anterior a su realización soviética. Al leninismo, digamos, para hacerla corta.
Se suele medir a los libertarios por sus delirantes propuestas económicas y, en menor medida, por sus propuestas culturales como el aborto legal, la legalización de las drogas, la diversidad sexual y la acotación de lo religioso a la vida privada. En el caso del aborto legal, no viene acompañado con "en el hospital" como cantan los colectivos que jamás tomaron un colectivo ni pisaron un hospital público callate Carrasco sino en el sanatorio privado, off course. Están en las antípodas de todo nacionalismo y tienen un costado jurídico poco frecuentado entre la intelectualidad, aunque a ellos les debamos, por ejemplo, los juicios por jurado, las mediaciones privadas y los consorcios. Algunas aldeas del actual curro denominado "economía social" provienen del libertarismo, además del anarcosindicalismo. Muchos de los grandes clubes de la Argentina surgieron al calor de esta ensalada de ideas. En algunos countrys del mundo desarrollado se aplican internamente sus ideas jurídicas, muy originales y profundas. Aunque uno no coincida.
Son, también, de ultraderecha, pero nada tienen que ver con los nazis, los fascistas y la corriente de ultraderecha autoritaria que fue fuerte en la Argentina de las dictaduras: el franquismo español.

En países que han sufrido brutales dictaduras de derecha, el liberalismo es mal comprendido. Así como todo lo que suena a izquierda es rechazado en los países que vivieron (o viven, como en Bielorrusia, Venezuela, China, Nicaragua) brutales dictaduras de izquierda. Tiene mala fama y mala prensa y poco o nada de estudio en las universidades "humanísticas", donde el embrutecimiento y la ausencia de debate son norma, no excepción. Y norma Kennedy, no norma Arrostito.

Los debates ideológicos han perdido tribuna y sustancia. Es la posmodernidad. ¿Está mal? Ni mal, ni bien, es así. Parafraseando al joven Marx: para cambiar el mundo primero hay que comprenderlo.
Y vista la tragedia resultante de la modernidad...Bah. La "tragedia". No. Acá sí es conveniente la dialéctica marxista. La modernidad fue el Holocausto pero también la erradicación de epidemias. Fue la hoguera de la censura y fue el avance de las mujeres. Fue la depredación del ecosistema y fue la revolución alimentaria. Fue la predominancia de los ejércitos y el auge del pacifismo civilizatorio. Fue la homogeneización cultural discriminatoria y fue el estado de bienestar. Fue Norma Kennedy y Norma Arrostito, hijas del normalismo, pero fue también la erradicación del analfabetismo.

Está bien que Biondini sea candidato a presidente, así se ve el poco apoyo que sus horribles ideas, aún tuneadas y maquilladas, obtiene.
Y por otro lado, es saludable la candidatura de Espert. Representa un libertarismo que aún tiene mucho para dar al debate público. Yo no lo voy a votar porque estoy en las antípodas, pero me alegra su candidatura. Le hace bien al país.