Rezándole a San Lavagna



Gerardo Pressman-. El PJ Federal tiene un problema de fondo: la falta de votos. De ese problema de fondo surgen los restantes, que parecen llevar al espacio a su ruptura o su disolución en la testimonialidad.



Por un lado, Roberto Lavagna pesca en la pecera de los desencantados de Cambiemos.Su postulación, junto a los socialistas y los seguidores del GEN de Stolbizer (que solo buscan renovar bancas), puede tener el efecto paradójico de conseguir los votos de desencantados de Cambiemos, impidiendo así que Macri llegue a la primera vuelta con más del 30%.
A la vez, les quita espacio a los gobernadores más cercanos a Macri, como Schiaretti -que vio diluir su capital político nacional por estas intrigas irrelevantes- y el pelotón de los sin votos que encabeza Miguel Angel Pichetto y secunda Juan Manuel Urtubey. Éste taponamiento del escenario que les hace Lavagna, podría derivar en un aumento del caudal de votos de la fórmula Fernández-Fernández y así ésta ganar en primera vuelta.
Recordemos que si una fórmula obtiene un voto más del 40% y la segunda fórmula está a más de diez puntos, no hay segunda vuelta.
Por eso, desde el kirchnerismo, le rezan a San Lavagna y apuestan a que su vanidad le haga persistir en una candidatura presidencial "por consenso", tal y como Lavagna entiende el consenso: "yo o nadie". 

La candidatura de Lavagna, que ya fue candidato a presidente de la UCR en 2007, incentiva a los radicales díscolos seguidores de Ricardo Alfonsín. Concreten o no una ruptura con Cambiemos, saben que muchos de sus eventuales votos irán a parar al ex ministro de economía K.

Un dato curioso es que Axel Kicillof, Martín Lousteau, Roberto Lavagna, son centrales en el esquema político argentino actual: los tres fueron Ministros de Economía del kirchnerismo. Si Cambiemos no entiende que la campaña pasará por la economía, está destinado a seguir siendo sufriendo derrotas electorales como las 9 al hilo que perdió en lo que va del año.

El "fin de la grieta" al bajarse inteligentemente Cristina Kirchner, pero sin perder del todo la centralidad, lo cual le garantiza los votos, obligó a todos los espacios políticos a redefinirse en función de esta nueva coyuntura. Así, los primeros en ir en auxilio del ganador fueron los gobernadores peronistas que hasta ayer eran federales. Hoy vaciaron ese espacio, ya no solo de sus votos provinciales, sino incluso de sentido.