PETIT MONCLOA



Eduardo Martín Romero-. En el 1977 los representantes de los principales partidos políticos, sindicatos y otros actores sociales de España se comprometieron, en octubre de ese año, a seguir un programa político y económico, al que se denominó “Pacto de la Moncloa”, con medidas tendientes a estabilizar la administración de un país que era gobernado por un político de centro derecha como Adolfo Suárez y estaba acechado por la pobreza y el fantasma latente del regreso de la dictadura militar.



Un mes antes de las elecciones legislativas del 14 de Octubre de 2001 el gobierno de De la Rúa, siendo ministro de economía Domingo Cavallo, planteó lo que algunos denominaron Pacto de la Moncloa “a la argentina”; sin embargo el 21 de Diciembre De la Rúa debió abandonar el Gobierno.

Hoy Macri abre el diálogo para poder conformar un pacto con la oposición y vuelve a establecerse un interrogante ¿es o no posible un pacto similar al de la Moncloa en nuestro país? Respuesta por cierto más que difícil de efectuar atento a las características políticas de nuestro país a lo largo de su historia, recordemos desde Saavedristas y Morenistas pasando por Unitarios y Federales para culminar en Kirchneristas y Anti Kirchneristas; pero más compleja la respuesta a la luz de la enorme grieta que existe en la actualidad.
Recordemos antes que nada que la actual grieta fue instalada por el Kirchnerismo y fundamentalmente por el Cristinismo pero sostenida y alimentada con propósitos electorales por el gobierno de Macri y Cambiemos; recordemos que Cristina hizo todo lo posible para que, no pudiendo continuar, sea Macri su adversario para desplazar cualquier intento del peronismo y ya en el poder Macri siempre polemizó y eligió como adversaria a Cristina en la hipótesis de “yo o volver al caos” de donde sin dudas la grieta está alimentada por Macri y Cristina quienes son los que más votos obtendrían y ante ello deberían ser los principales firmantes de un acuerdo a semejanza del de la Moncloa. lo que es difícil de pensar como posible atento al grado de confrontación que existe entre ellos.

En el año 1977 España tenía por un lado quienes ascendieron al poder por la fuerza, representados por Franco, y del otro lado todo el arco de fuerzas que pretendían dirimir el poder en las urnas. Lo cual hizo posible el Pacto de la Moncloa. Hoy España es distinta y quizás no lograría lo mismo: solo cabe recordar que Rajoy tuvo dificultades para conformar su último tramo de gobierno del año pasado y los duros debates que generaron.

Es muy difícil lograr un acuerdo pero más difícil lo es aún en pleno debate electoral y con una grieta como existe en nuestro país entre las dos personas con más votos.

Cristina Fernández ya ha señalado que es un acuerdo que Macri busca para conseguir un éxito electoral y planteado en estos términos el acuerdo resultaría imposible ya que Cristina por el “no” y Macri por el “si”, los demás no cuentan ya que el sector que se una al “si” perderá votos ya que representaran lo mismo que Macri y es mejor votar el original que la copia y si optan por el “no” también perderán ya que serían tildados de Kirchneristas y para votar Kirchneristas que mejor que votar a Cristina, desde esta visión el acuerdo no prosperaría.

Existe otra hipótesis que juega en favor del acuerdo, pero es difícil de aceptar como válida, quienes no están dispuesto a arreglar con el Kirchenrismo no pueden acordar sumarse al “no” ya que nada obtendrían del Kirchnerismo; pero ya hace algún tiempo se habla de algunos sectores del PJ dispuestos a acercarse a Cambiemos y fundamentalmente a Macri en este caso. Si los opositores a Cristina en el PJ acuerdan con Macri pueden sumarse a Cambiemos y algunos consignan que esto significaría la desaparición al menos en la próximas elecciones del Kirchnerismo y también desaparecería el resto del PJ y el Radicalismo para fortalecer a Cambiemos.

Los enunciados del Acuerdo son 10 y bastantes generales, los que en lo inmediato poco generarán; si la razón del mismo es construir un nuevo lineamiento político las posibilidades de que este efecto se logre están más cerca del éxito que los postulados políticos y económicos del mismo.

Estamos muy cerca de las elecciones para presidente, con un dólar contenido pero volátil, con un Trump que complica cada más las relaciones comerciales con China, y además un desastre en la producción porcina de China que hace que requiera menos soja; todo lo cual hace tambalear el precio internacional de la soja y por ende la recaudación de divisas.

¿Serán o no estos tiempos de un acuerdo o seguiremos en la grita que nos impide crecer?