A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Mecho y el Circo



Manuel Langsam-. En los veranos solían aparecer por Domínguez los circos que recorrían en la temporada los distintos pueblos ofreciendo su espectáculo. Los había algunos bien equipados y otros mas pobres con lamentables instalaciones que apenas podían levantar una humilde carpa, unas pocas filas de sillas (como platea) y una gradería de tablones (como gallinero).


Normalmente el lugar elegido era la cancha de fútbol que estaba en donde hoy se levanta un barrio, enfrente del Polideportivo Municipal o en el terreno en donde está la sede del Club Libertad, entonces baldío.
En cualquier caso, la programación era siempre la misma, haciendo abstracción de la calidad de las instalaciones o la habilidad de los artistas. Como ellos mismos lo anunciaban “después de una variada y asombrosa primera parte, en la que podrán apreciar la destreza de nuestros acróbatas, trapecistas, contorsionistas, malabaristas y reírse a mandíbula batiente con las ocurrencias de nuestros tonis y payasos, subiremos a escena la magnífica obra”…y aquí venía una selección que siempre era la misma y se reiteraba de año en año: dramas, El Rosal de las Ruinas, El Beso Mortal, El Dolor de una Madre, Pido Luz Para Mis Ojos, Corazón de Chacarero. O aventuras y gauchescas: El León de Francia, Juan Moreyra, La Leyenda de Mate Cosido, Hormiga Negra; y “las cómicas”: Canuto Cañete Conscripto del Siete, Joven Viuda y Estanciera Busca Paisano de Afuera, Casamiento en el Campo, etc. etc.

Hoy puede parecer (y tal vez lo eran) espectáculos lamentables por su pobreza, pero téngase en cuenta que en aquellos años eran uno de los pocos entretenimientos de que disponía la gente en el pueblo en las largas y calurosas noches de verano y sin oportunidad de optar por una alternativa.

El otro protagonista de esta crónica es un pobre gaucho, borracho de tiempo completo, que muchos habrán conocido y lo recordaran: Mecho Cisneros.

Vivía en los restos de una casa en Colonia Rajil, en el campo de Iche Glagovsky. Ahí pasaba sus días viviendo de lo que pudiera cazar (liebre, perdiz, paloma), lo que le arrimaran otros puesteros de la zona y lo que siempre le traía Glagovsky cuando iba a su campo. Pero no aguantaba muchos días sin vino. Y ahí se largaba a Domínguez y se instalaba en el bar de Kobrinsky (luego Cibau) en un rincón y sin molestar a nadie esperando que llegara algún conocido que le pagara un vaso de vino. Y se pasaba unos días en el pueblo, totalmente borracho. Mas de una mañana amaneció durmiendo en alguna cuneta, cubierto por la helada, hasta que Glagovsky pasaba a recogerlo en su Estanciera y lo llevara nuevamente al campo.

En una de esas noches de verano se sintió atraído por las luces y la música del circo. Se dirigió hacia allí, compró la entrada mas barata y a duras penas subió hacia lo mas alto del gallinero en donde se instaló a sus anchas. Y ahí se quedó, entre dormido y despierto, dispuesto a disfrutar del espectáculo.

Pero, hete aquí, que uno de los payasos, para rematar su actuación, se le da por decir que va a ofrecer “al selecto y distinguido público” una adivinanza, y que el primero que dé la respuesta se hará acreedor a un premio consistente en una botella de buen vino. Seguramente la adivinanza tendría algún remate sorpresa y el tal premio no existiera, pero Mecho escuchó las palabras “una botella de vino” y se despabiló al instante prestando toda la atención posible. El payaso se despachó con “a ver distinguido público ¿por qué el perro mueve la cola? Y Mecho, desde lo alto del gallinero, empezó a hacer gestos y gritar: yo se, yo se…Y el payaso: a ver, ahí hay un señor que sabe, dígame señor ¿Por qué el perro mueve la cola? Y Mecho con toda la voz, soñando ya con la botella de vino de premio, gritó: porque le pica el culo!!!!....

Nunca en sus giras el circo obtuvo una carcajada tan unánime y espontánea como en esa oportunidad, el payaso quedó mudo y el pobre Mecho Cisneros tras ver desvanecerse su ilusión de llevarse una botella de vino de premio, fue bajado a empujones de las gradas por los agentes de policía, sacado del circo y alojado por 48 horas en un calabozo por “alteración del orden y ofender la moral pública”.