La cuestión geopolítica

Osvaldo Quinteros-. Argentina ya no depende de sí misma. Y aunque Macri deje el gobierno, seguirá condicionada por varios años a las decisiones que se tomen en el exterior.




Para llegar a octubre, Macri depende de una delicada combinación de variables geopolíticas ajenas a su poder y voluntad.
Para empezar, Argentina ha tercerizado su manejo económico de las variables claves en el FMI, que no es un organismo monolítico, que responda linealmente a los Estados Unidos ni esté exento de internas y cambios. A su vez, los países miembro, con mayor peso dentro del organismo, también sufren cambios internos de orientación política. Cualquiera de estos cambios puede producir la debacle de la economía argentina, porque tercerizó como ningún otro país ha hecho en democracia y sin guerra civil de por medio, la pérdida de la soberanía económica y la autonomía nacional en un tiempo tan escueto.
Hay más.
Argentina, bajo el gobierno de Macri, aprovechó el desendeudamiento que hicieron los Kirchner junto a otros países del tercer mundo, para volver a endeudar el país en lo que se llamó falsamente "gradualismo" y terminó como ya sabemos: agravando los males que decía combatir y con más deuda externa, al borde del default.

A favor del gobierno de Macri se encuentra la fortaleza económica que muestra Estados Unidos, el desastre y papelón que es el gobierno de Bolsonaro, con lo cual la Argentina sigue siendo clave en la región para la derecha mundial, el colapso de Venezuela y el giro autoritario de la izquierda latinoamericana (con excepción, por ahora, de López Obrador en México y quizás, solo quizás, Evo Morales en Bolivia). Las amenazas provenientes de Medio Oriente han decrecido para las grandes potencias, gracias al acuerdo EEUU-Rusia en zonas calientes como Siria, Libia e Irak. Esto le permite al imperialismo continental ocuparse más de "su patio trasero". Es lo que explica, en parte, el inédito trato del gobierno de Trump hacia Macri, que había apostado a la rderrota republicana y un triunfo de los demócratas.
A la vez, Argentina tiene fuertes intereses chinos. Por ahora, juega un delicado equilibrio entre las dos megapotencias mundiales, Estados Unidos y la dictadura china.

Esta frágil coyuntura geopolítica puede cambiar. Y voltear al gobierno argentino. Éste o el que venga.
Argentina nunca tuvo tamaña dependencia de variables geopolíticas, económicas y militares, en las que no puede incidir pero cuyo desenlace, puede hacer estallar el país. Sin comerla ni beberla.