¿Hay otra Cristina o hay otro país?



Gerardo Pressman-. La Cristina "buena" es más un deseo de los medios hegemónicos que se sienten derrotados ante lo inevitable, que algo que esté sucediendo en la realidad.


Los que quieren "otra Cristina" lo reclaman ahora, para que CFK contemple sus intereses, sin notar que llegaron a esa instancia por el apoyo de quienes quieren la CFK de siempre, lo cual fue crucial para que obtenga el apoyo que aún obtiene a pesar de las denuncias, los procesamientos, los pedidos de prisión y el ensañamiento sistemático desde el Estado y los medios de comunicación paraestatales.
Es inútil tratar de encontrar una Cristina "buena" y otra "mala" o comparar sus acciones de hoy con las de cuando gobernaba, sencillamente porque hoy está en campaña electoral y todos los políticos en campaña electoral disminuyen los conflictos de intereses. Es casi el ABC de campaña y Cristina Fernández de Kirchner es una política profesional, disciplinada, formada y astuta. A la hora de gobernar siempre es otro cantar. Sobre todo, si alguien se propone gobernar de acuerdo a una lógica que no es la del establishment. Además, hay otro país. Más parecido al que encontró Néstor en 2003 que al país que le dejará Macri en 2019 al próximo presidente, que todo parece indicar será Cristina nuevamente. En buena medida, gracias a su tesón y resiliencia pero también al desastroso gobierno de Macri, que a su vez la utilizó de coartada para culparla de sus fracasos económicos, políticos y sociales.  El resultado fue que le terminó haciendo la campaña electoral gratis y sin necesidad de que ella hable.
Hasta el punto que un libro sin mucho valor político en tanto testimonio y nulo valor literario, termina siendo el acto político más importante del año. A pesar de realizarse en la Feria Del Libro, en el predio de la Sociedad Rural y a través de una editorial multinacional: es decir, con todo en contra, Cristina logró utilizar la fuerza del adversario, fuerza que se dirigía con todo vigor hacia ella, para darla vuelta y que esa fuerza se les vuelva en contra a quienes la intentaban dañar.

El desconcierto del oficialismo no es menor. Pero es aún mayor el desconcierto del peronismo cercano a Macri, que quedó pedaleando en el aire y del lado del oficialismo, justo cuando más herido resulta, en el marco de un acuerdo bizarro a 4 meses de las elecciones para prolongar el neoliberalismo en 10 puntos genéricos y a pedido del Fondo Monetario Internacional.

Mientras tanto, Cristina convoca multitudes a la Feria del libro. No hay que exagerar, movilizar 5 personas no es un hecho de magnitudes tales que cambie la correlación de fuerzas. Pero tampoco hay que subestimar: ningún político hoy está en condiciones de lograr esa movilización y suscitar tanta atención de manera que parezca que los planetas se alinean para que vuelva a la presidencia por aclamación.
Seguramente la espuma del momento bajará y desde el oficialismo y el establishment, cuya fuerza tampoco conviene exagerar ni subestimar, revisarán sus estrategias fracasadas para impedir el retorno de Cristina y actuarán en consecuencia. Como se dice en el ajedrez: "las negras también juegan".