A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Hasta los sobrevivientes perecieron



Hugo Presman-. El escritor metafísico Macedonio Fernández, que tuvo mucha influencia en Jorge Luis Borges, afirmó en un ejercicio humorístico: “Fue un desastre tan completo que hasta los sobrevivientes perecieron”.

El gobierno de Mauricio Macri está convirtiendo realidad la humorada del autor de “Papeles de Recienvenido”. CAMBIEMOS vino a desempatar un empate histórico entre dos modelos. Y sus éxitos son evidentes: desindustrialización, reducción significativa de los salarios en pesos y en dólares, disminución importante de las jubilaciones; anulación de derechos; desocupación creciente para atemperar los conflictos sociales; endeudamiento impagable; atarse a la política económica del FMI que implica  una soga al cuello del futuro de la Argentina; alineamiento incondicional con EE.UU; política exterior absolutamente dependiente; transformación acelerada del país en una colonia. El modelo agroexportador mixturado con el de la valorización financiera atravesado por un ideologismo extremo, es tan depredador que muchos de los presuntos beneficiarios del gobierno van cayendo uno a uno. Primero fueron las PYMES, que no están dentro de las preferencias del gobierno en donde se ha producido un cataclismo que puede llamarse sin exageración un “pymicidio”. Ahora alcanza a muchas de las grandes empresas afectadas profundamente por el cóctel de la caída profunda del consumo, los tarifazos y la apertura indiscriminada de la economía. Los sobrevivientes se reducen a sectores agroexportadores, mineros, concesionarios de servicios públicos, peajes y fundamentalmente el sector bancario y financiero.



Con todos los números en rojo, con la economía descontrolada, el gobierno acude a justificativos que ha cambiado a lo largo de estos penosos tres años largos: “la pesada herencia”, “el fracaso de los últimos 70 años”, y el último “el problema somos los argentinos”, todo ello con el martilleo permanente de la corrupción del gobierno anterior.
Hasta noviembre del 2017, bajo el paraguas de un falso gradualismo financiado generosamente con endeudamiento, tasas enormes y capitales especulativos que convirtieron al país en un casino, con un cerco mediático que lo acogió y protegió a cambio de beneficios superlativos, el gobierno llegó a su éxito político máximo y último: 42 % de votos en las elecciones legislativas. La nueva derecha cuyo envase encubría una diestra siniestra, se precipitó cuando las consecuencias depredadoras en lo económico, el pantano de la justicia profundizado a límites obscenos, los gigantescos negociados con un grupo mínimo de amigos y/ o socios, la creciente política de ajustes brutales, se traduce en la vida cotidiana con la caída estrepitosa, sin antecedentes en los últimos veinte años, del consumo de leche, de carne y de pan. Multiplica a los pobres e indigentes, los negocios bajan las cortinas, con visión de clase se cierran tecnológicamente los contenedores de basura donde los desesperados, muchos de los cuales este gobierno arrojó a la intemperie, encuentran su sustento; se restringen los remedios a los jubilados y hasta el ajuste llega a la comida de los comedores y a las escuelas, y la tijera impiadosa desatiende el aprovisionamiento de vacunas esenciales.


En un escenario donde se reiteran promesas de cumplimiento remoto, el país retrocede a los aledaños del 2001. Con una coherencia notable que contrasta con sus incoherencias en todos los terrenos, debajo de los cuales están sus verdaderos objetivos, mintieron para llegar, mintieron sistemáticamente para gobernar y mienten en las perspectivas de futuro.
Su dependencia hacia los EE. UU, acrítica y genuflexa, con un grado de indignidad suprema al extremo de pedir autorización al Fondo para que apruebe cada medida económica, más su brutalidad cultural, le impidieron conocer una advertencia de Abraham Lincoln: “Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo…se puede engañar a algunos todo el tiempo…pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”. 
La foto de la mujer de 70 años sentada en las vías del tren, esperando que la formación del subte la mate porque no tiene para comer ni para los remedios, y salvada providencialmente por la maquinista y convencida por un trabajador, ambos en reemplazo del Estado, será la imagen que la historia le reservará a este gobierno nefasto.
Si a todo esto se suman provocaciones diarias, en una especie de gigantesco bullying a la mayoría del pueblo argentino, conformadas por una interminable retahíla de frases irritantes:  "Pusimos metas demasiado optimistas"; "esta crisis no es una más, tiene que ser la última"; "el mundo nos volvió a decir que vivimos por encima de nuestras posibilidades"; “ el mundo nos dice que sigamos por este camino”; “es hora de madurar, ya no es posible que sigamos viviendo por encima de nuestras posibilidades. No somos magos"; "nos dimos cuenta de que no sirve seguir culpando a otros de lo que nos pasa”; "hace 4 años que no crecemos"; "no estoy aquí para hacer lo políticamente correcto"; "mi única autocrítica es que soy muy optimista"; "estamos pasando una tormenta, pero sé que vamos a salir"; “admito todos los errores de diagnóstico, pero digo hoy que estamos mejor parados que en el 2015”; “estoy convencido del rumbo que hemos tomado”; “es por aquí”; “ no hay otro camino”;  “me dicen y sé que hay mucha gente que le cuesta llegar a fin de mes”; “todos queremos crecer pero para crecer hay que tener moneda”; “este país va a tener un año fundacional, el mundo está esperando que reconfirmemos el camino que hemos tomado”.
Siendo un endeudador aventajado, sostiene impávido: “Hemos empezado por hacer lo que corresponde, que es no vivir de prestado.”
Parecen humoradas de la revista Barcelona las promesas reiteradas: “Los brotes verdes”; “El segundo semestre”; la undécima vez de afirmar “Lo peor ya pasó”. Empobrecieron al país y ahora nos dicen que somos un país pobre.
El presidente que cuando era jefe de gobierno concurría a la Embajada Norteamericana para solicitar vehemente que hicieran algo para parar a los Kirchner, es el mismo que entregó el manejo de la economía a la directora – gerente del FMI, cuya ayuda es la soga para que nos ahorquemos y solicita además, por si no bastara, que la queramos.
Alguna vez afirmó: “Tengo que estar tranquilo, porque si me vuelvo loco, les puedo hacer mucho daño a todos ustedes”. En vista de los resultados, estuvo intranquilo y nos hizo mucho daño. Después de prometer un paraíso cercano “liberándonos” del populismo, donde la inflación y el dólar no serían problemas, casi cuatro años después nos pide, con una economía a la que arrasaron: “La gente tiene que aguantar, tenemos que tirar juntos de este carro.”
Mientras Macri sueña con un Primer Mundo al que entraría de cualquier manera aunque sea de rodillas y por la puerta de servicio, el riesgo país ubica a la Argentina por encima de Sri Lanka, Honduras o el Líbano y los seguros por el riesgo de default lo posiciona en el segundo lugar a nivel mundial.


UN EJEMPLO FUTBOLÍSTICO

El kirchnerismo llevó la Argentina de la C a un quinto puesto en el campeonato de primera división. Macri recibió el equipo Argentina prometiendo la final en Japón y está jugando para no descender a la D. Habla de la pesada herencia y ahora desmanteló el plantel, importó jugadores malísimos, hipotecó el estadio, se endeudó para pagar los sueldos de los jugadores, remató todos los trofeos. Pero hace declaraciones donde sostiene que estamos mejor que cuando teníamos la fantasía de estar en la A, que el plantel es el mejor de los últimos 50 años, y que, aunque nos vayamos a la D, estamos sentando las bases de ganar en el futuro la copa Libertadores y de afuera nos alientan a continuar este camino porque de esta forma jugaremos y ganaremos la Intercontinental en Japón. Toda la culpa de estar en la C es del gobierno anterior, y sostienen que son la generación de dirigentes que viene a cambiar definitivamente la situación del club, levantando un fracaso de 70 años. La crisis actual que condena al club a jugar en la D es consecuencia que muchos socios añoran el populismo de la administración que lo precedió,  y sorpresivamente crecen las posibilidades del anterior presidente de ganar las próximas elecciones. En síntesis: estamos en la C, por el gobierno anterior y en crisis y la posibilidad cierta de irnos a la D,  por la probabilidad que vuelvan los que se fueron.


HASTA LOS SOBREVIVIENTES PERECIERON 

La situación es muy grave; octubre muy lejano y los problemas económicos son de tal magnitud, que resulta difícil imaginar cómo hará el gobierno para llegar a esa fecha. Hay momentos que por el desconcierto del gobierno parecen una repetición de los meses finales de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa. Si a pesar de este panorama, la oposición le allana la reelección, en cuatro años más la humorada de Macedonio Fernández será premonitoria: “Fue un desastre tan completo que hasta los sobrevivientes perecieron”.