A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Este artículo puede desaparecer



Lucas Carrasco-. Ya existe la escritura automatizada, es decir, textos escritos por robots a través de inteligencia artificial. ¿Es el fin del periodismo y la narrativa? No, no es para tanto.



André Bretón fue quien escribió el Manifiesto Surrrealista, a principios del siglo pasado. Y también uno de los grandes exponentes del "fluir de la conciencia" en la poesía, llamado también "escritura automática". Posteriormente, las últimas vanguardias de la modernidad -ancladas en EEUU a fines de los 60- retomaron, con escaso vuelo, el concepto de escritura automática. Se escribieron lindos libros (pocos) con este concepto y también muchos terminaron en clínicas de rehabilitación.
Las cosas no se dieron tal como las profetizaron los surrealistas ni los beatniks: a modo de prueba actualmente se están escribiendo textos a partir de algoritmos. Que pueden ser maaaaaaloooos o pueden ser bueeeenoooos. Pero se basan en el oscuro mito de la Inteligencia Artificial y van al corazón de lo que los incautos consideran la Era de la Comunicación.
A la vez, Youtube está trabajando en la automatización de la traducción de voz a texto. Para que se entienda: yo grabo un video hablando y a través de un programa específico, Youtube le pone subtítulos sin que intervenga ninguna mano humana. A su vez, algo que Youtube ya brinda, esos subtítulos se pueden traducir inmediatamente a otro idioma. Sin intervención humana.
Por supuesto, estamos en fase beta, lo que significa que estos programas aún se están probando. No funcionan, todavía, muy bien.

Puse los links anteriores para sostener una tesis (y no volver a repetirme) de que ya buena parte de la escritura está automatizada y hecha por robots. Un solito ejemplo: darle al click derecho del mouse para corregir una palabra, ahorra tener que buscarla en el diccionario. Pero cualquier persona culta sabrá que los robots pueden malinterpretar un texto, aunque esos autocorrectores han mejorado muchísimo y se han llevado puestos a los correctores humanos, así como otros oficios han ido desapareciendo -no del todo, ya sé-  porque las máquinas lo hacen más rápido y mejor.
¿Puede suceder con el periodismo?
Ya sucede.
Aunque parezca que hay una explosión de sitios informativos, los creadores de contenido genuino son pocos. Y el esfuerzo que conlleva ser creativo en un mar de lugares comunes, es proporcional a la posibilidad de encontrar un nicho propio. Es más, el periodismo narrativo va hacia la búsqueda de nichos propios, más que a la viralización y el plagio que hoy son la norma. Pero tampoco es cuestión de avivar giles. Que les caiga por la cabeza la novedad. Solo un consejo a los jóvenes periodistas: no le den ni cinco de pelota a las redes sociales, son la pirámide invertida de los millennials, solo que la pirámide invertida, custodiada por los carcamanes de la letra, ha muerto. En buena hora.

Una cosa hay que tener clara: en breve, los textos escritos por máquinas, poblarán las redes como si fueron los ghostwriter de los políticos que se pavonean en el Sociedad Rural como si fueran personas alfabetizadas a un nivel medio. La creatividad jamás será masiva. Los textos robotizados, sí.
Se puede renegar contra esta tendencia o se puede abordar con sabiduría: el problema no es el notable avance que significan los textos escritos por robots, sino los lectores que solo pueden leer textos escritos por robots. Siempre y cuando no sean muy largos. Je.

En el fondo, ningún robot puede preguntarse -y por ende, contestarse- lo obvio: ¿realmente tengo algo para decir, para contar, para relatar?. Se escribe demasiado. Se publican cientos y miles y millones de tonterías por segundo en las redes sociales (yo contribuyo bastante), en las editoriales, en los sitios online, en los mensajes telefónicos. La mayoría es pura basura. Los robots lo escribirían mejor. Es una suerte para el buen lector que los robots ordenen la economía del razonamiento. Lo que es basura, que siga de largo. Lo que tiene algo para decir, que llegue más rápido y más accesible.
Así de sencillo.
¿O acaso hace falta un  Ezra Pound para contarnos el parte diario de salud de Sergio Denis?
Es más, y perdón por el spoilers: ¿sabés cómo termina la cosa? Sergio Denis, muere. Más o menos entre hoy y los próximos 35 años.