El peronismo entrerriano después de junio



Osvaldo Quinteros-. Es probable que en pocas semanas, Entre Ríos vuelva a tener un desbalance entre peronismo y oposición, gracias a la pésima gestión de Macri.



Hasta la última década, cuando el huracán K llegó a Entre Ríos, primero de la mano de Busti y luego, especialmente, con los dos gobiernos de Urribarri, Entre Ríos era una de las provincias con relativa alternancia, lo que implica que había por lo menos dos partidos -los del bipartidismo histórico- con poder, ganas, cuadros y capacidad de administrar el poder. El desbalance lo produjo la fatal combinación de Fernando De La Rúa en la presidencia y Sergio Montiel en la gobernación. Sólo sobrevivió a esa era -e hizo que sobreviviera el radicalismo- Sergio Varisco, que hoy ve peligrar su reelección a la intendencia de la capital entrerriana por integrar Cambiemos, por la alianza con el PRO. La pésima gestión de Mauricio Macri está haciendo estragos electorales también en los jóvenes cuadros políticos que ganaron intendencias por la UCR, por ejemplo en La Paz y Nogoyá.
Como es habitual en los armados de Busti, los legisladores que metió se vendieron por monedas al poder de turno y así quedó un megabloque de diputados y un senado opositor se transformó en ultraoficialista. A esa particularidad de los Borocotó locales, que el electorado no castiga, no la tendremos en esta elección y por lo tanto en el nuevo período de gobierno.
Pero sí volveremos a tener un reducido grupo de opositores en diputados -con muchos provenientes del PRO y de suerte esquiva, a tiro de alquiler cuando se desarme la empresa de Macri- un senado hiperoficialista y la mayoría de las municipalidades comandadas por el peronismo.
Por si hacía falta consolidar este escenario, Elisa Carrió vino a hacer desastres como en Córdoba y Santa Fe. No valer la pena comentar las mentiras habituales de la discípula de Marcelo D Alesio, lo que llama la atención es que en Entre Ríos, Cambiemos la haya recibido, luego de las dosis de Carrió explícita, delirante al máximo, en Santa Fe y Córdoba.

No se le puede achacar al electorado las opciones que elige. Después de todo es lógico alejarse de los armados de Rogelio Frigerio (de paradero desconocido luego de 9 fracasos electorales consecutivos) y Elisa Carrió, que tanto hacen sufrir a la gente. Castigar a sus correligionarios es lo lógico. Más aún, porque nunca se implementó la boleta única que quería el PRO (y apoyaba Bordet) que los convertiría a los miembros de Cambiemos en una especie en extinción.
Las consecuencias de esta elección venidera, de darse los números que casi todos esperan, serán que el gobierno provincial entrará en modo "pato rengo" a la vez que la interna peronista cobrará mayor importancia, dado el achicamiento de la oposición. El sector del Poder Judicial que quiso subirse al trencito de la versión local de Patricia Bullrich-Clarín- D´alessio/SIDE se dará vuelta, volviendo a su anterior servilismo; el alineamiento con la Nación, de triunfar el peronismo en la modalidad Fernández, o en cualquier otra modalidad, será acrítico y probablemente, Entre Ríos tenga una importancia mayor en el concierto nacional.
Si esto es bueno o es malo lo juzgará cada votante. En mi opinión, no es lo ideal, pero es mucho mejor que lo que hemos vivido estos cuatro años.