El Metrobus, una decisión tardía



El Arquitecto-. La llegada del Metrobus a Paraná viene siendo anunciada desde el año 2017 ¿Es posible una obra de este tipo en una ciudad con un pésimo servicio de transporte de pasajeros? ¿Cuáles son sus ventajas?
Las variables y conceptos que hay que tener en cuenta a la hora de abordar el tema del transporte público de pasajeros son la de accesibilidad y movilidad: la primera la posibilidad de acceso de vehículos y personas a la red de transporte en cuestión; mientras que la segunda concierne al
desplazamiento rápido, económico, cómodo y seguro por la red de transporte. El transporte es transversal a toda relación social, económica y cultural de una sociedad, por lo tanto es un deber del Estado buscar formas de explotación y gestión que logren impulsar y velar por sistemas de transporte seguros, económicos y eficientes para los usuarios.
El Metrobus forma parte de los sistemas de transporte conocidos comno Autobuses de Tránsito Rápido o BRT (por sus siglas en inglés). La dificultad para definir al BRT tiene que ver con que se trata de un modo operativo que puede ser construido más bien ‘a medida’, casi siempre aprovechando infraestructura y coches existentes. Por eso el sistema puede tomar formas muy distintas, o suceder que el BRT de una ciudad resulte bien diferente al de otra. Según una definición muy difundida, el BRT es un modo de transporte automotor que utiliza buses operando en carriles con derecho de paso exclusivo.
Los objetivos son siempre los mismos: aumentar la velocidad comercial y mejorar tanto el confort del pasajero como la confiabilidad en los tiempos, que al no depender de la congestión pueden ser planificados de una forma más precisa que en un sistema de colectivos tradicional.

El primer  proyecto de BRT, aún sin esa denominación, es de 1937 en Chicago, Estados Unidos, donde el plan apuntaba a sustituir líneas ferroviarias por servicios de buses expresos. Dos años más tarde, en esa misma ciudad, se implementaron por primera vez los carriles exclusivos
de buses, y a partir de entonces varias ciudades los implementaron de distintos tipos. Sin embargo, hubo que esperar hasta la década de 1970 para que existan casos que se consideren como embriones de BRT operativos, siendo la ciudad de Curitiba la primera en Latinoamérica en contar con este sistema.
La gran mayoría de los BRT en el mundo cuentan hoy, además, con un sistema de vías alimentadoras que tienen la función de unir zonas periféricas de las áreas metropolitanas y conectarlas con las grandes redes troncales que circulan por calles de mayor demanda. Una correcta implementación de esta conexión (alimentadoras y troncales) supondría la integración tanto física como tarifaria de toda la ciudad.

¿En qué se distingue el metrobus de un simple carril exclusivo? En que el carril de Metrobus está mas segregado, y en el no pueden circular ni taxis, ni remises. A eso hay que sumarle que por lo general las paradas -con muy buena protección para el pasajero- están separadas entre sí por entre 300 y 600 metros (cosa común en Paraná donde los colectivos no suelen parar en todas las esquinas). Mas allá de que una obra de esta naturaleza va a favorecer el traslado de los ciudadanos, basta resolver no solo quién se hará cargo de la obra sino también las capacitaciones adecuadas a colectiveros y a quienes manejan taxis y remises.
Ahora bien, si no se trabaja desde el estado controlando seriamente a las empresas, por más que el corredor exclusivo admite la incorporación de más coches o incluso de mayor capacidad, habrá que trabajar fuertemente con las empresas prestatarias ¿Si hasta ahora no han invertido ni siquiera en garitas, qué llevará a que cambien?
ERSA, por ejemplo, desde su llegada a Paraná, si bien han visto crecer notablemente la demanda de pasajeros, mejorado los tiempos de los recorridos y también las condiciones de trabajo de sus chóferes, no ha hecho lo suficiente para optimizar el servicio y la calidad de la prestación.
Por último, si realmente se va a implementar el Metrobus es necesario encarar una publicidad suficiente como para poder distinguirlo de los sistemas de transporte tradicional, de manera de imponer la idea de que la política pública se está realizando de manera activa y lograr, en la medida de lo posible, la aceptación general sobre el mismo.