A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


El caretaje de la marihuana



Sebastián P.-. Un breve comentario antes de empezar con esta nota. Lo llamé al editor de turno (sabiendo a quién me tocaba) y le conté la idea de esta nota, consciente no tanto de que iba contra la línea editorial -además de que hay libertad editorial acá, yo estoy en contra de la prohibición- sino porque alguno se puede enojar.
"Si nadie se enoja con tus notas, es que estás fracasando como periodista" fue la respuesta. Quería contarla porque a muchos pibes como yo, que están empezando o estudiando periodismo, les puede servir el consejo.



La marihuana es una planta y no por eso es buena. Hay plantas que enferman e incluso hay -pocas, pero existen- plantas que matan. Que sea natural no es de por sí garantía de nada. Tomar la leche cruda de vaca recién ordeñada es probablemente un camino al suicidio, por más natural que sea. En cambio, la leche pasteurizada, trae múltiples beneficios que todos conocemos y no hace falta enumerar.
Pues bien, la marihuana no enferma. Incluso, hay estudios científicos, por ahora incipientes, que sugieren que su aceite -es decir, sin el contenido recreativo de la marihuana- podría usarse como paliativo de algunas enfermedades. Aclaremos que esos paliativos ya existen, los compuestos con marihuana serían una alternativa y habrá que estudiar cuáles traen menos efectos secundarios. Porque todos los medicamentos, en mayor o menos medida, tienen efectos secundarios.
 El mito de que lo natural es de por sí bueno es un mito peligroso. Lo cual no implica que la marihuana sea peligrosa, no hay evidencia científica que avale su prohibición. Ni el estado tiene derecho a obligar a los ciudadanos a que hagan lo que quieran en sus vidas íntimas mientras no hagan daños a terceros. Aún cuando la sustancia a fumar haga daño, como en el caso del tabaco. El estado debe regular su venta, su precio, informar los efectos negativos, los positivos si los hubiera y regular su publicidad, como pasa con los cigarrillos.

El problema es que quienes quieren la legalización de la marihuana muchas veces optan por argumentos medicinales que están flojos de papeles, en vez de un debate constitucional y de filosofía política liberal: el derecho a que los actos íntimos solo sean juzgados por Dios, lo que equivale, si uno no cree en algún Dios, a que no sean juzgados por nadie excepto por uno mismo.
Es un problema político la ilegalización de la marihuana, pero no es una identidad política. O si lo fuera, sería propia del acerbo liberal. Lo cual no le quita mérito, por el contrario, el liberalismo en ciertos contextos -como la sexualidad, el aborto, el uso de drogas, el voto secreto, la eutanasia- sigue siendo una ideología revolucionaria.

Lo que yo veo es mucho caretaje. Mucho postureo, dirían los españoles. Que quiere decir algo así como "posturita". En este caso, una especie de rebeldía que no es tal. No hace falta proclamar a los cuatro vientos que uno fuma o no fuma, son actos íntimos. Sí hay que reclamar que el estado y la policía se dejen de joder. Y debatir con los políticos medievales, aunque en muchos casos abiertamente ignorantes, que impiden que la sociedad tenga mayor libertad.
Menos caretaje y más argumentos, sería el planteo.
Porque lo que está en juego no es solo una hierba, sino el principio de la libertad individual.