Córdoba y los radicales



Pablo Mori-. Desde la historia de la Unión Cívica Radical, la provincia de Córdoba ha sido estratégica para los intereses de ese partido.

El radicalismo, formalmente, impulsó la candidatura de Ramón Mestre, hijo del dos veces gobernador, a  seguir los destinos de su padre, como candidato a gobernador, siendo actualmente el intendente reelecto de la ciudad más grande del país y "capital del interior". Probablemente, todo esto ya sea parte de la historia.
El riesgo es que Mestre pierda la intendencia que gobierna, que es Córdoba Capital, la principal ciudad del país, si consideramos a CABA como una provincia.
El riesgo de que la UCR pierda su principal activo nacional, se dio gracias a otros radicales complotados con la tóxica política Elisa Carrió  y Rogelio Frigerio, que se encapricharon en llevar a Mario Negri a la gobernación, acompañado de un ex árbitro de fútbol con escasa formación, ya no solo política sino intelectual, que pertenece al PRO, como compañero de fórmula. Para la intendencia de Córdoba, estos divisionistas llevan al charlatán Luis Juez, que al igual que Carrió, ya recorrió todo el sistema político siempre bregando por su beneficio individual. Un rosquero, un árbitro de fútbol y un payaso, no es una combinación atractiva ni para el discurso socialdemócrata hipócrita de Negri ni para el decálogo neoliberal de "los 10 puntos" con los que Macri quiere socializar su fracaso económico.

Córdoba fue estratégica y decisoria para que Cambiemos llegue al gobierno nacional. Sin embargo, la falta de conducción de Rogelio Frigerio, a quien la prensa aliada al PRO elogia de manera incomprensible, tuvo el resultado esperado: un fracaso. Pero en el caso cordobés, le agregó al habitual fracaso de Frigerio y Carrió, la división de Cambiemos que tendrá además fuertes repercusiones internas de cara la convención nacional que debe decidir la continuidad de la sumisión radical al proyecto personal de Mauricio Macri.
Los planes que los radicales habían trazado hace un año, se están haciendo trizas. Córdoba suma otro episodio de la lenta extinción de la histórica UCR en manos de neoliberales fracasados, como es la empresa PRO.