A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Asesinato en el Congreso de la Nación



Lucas Carrasco-. El diputado nacional Héctor Olivares y su amigo, Miguel Yadón, sufrieron un atentado en la plaza frente al Congreso de la Nación.


Las imágenes muestran un vento parado en la Plaza de los Dos Congresos. Dos hombres, en ropa deportiva, se acercan caminando. Caen al mismo tiempo. Uno se levanta, tambalea, mientras el otro queda tendido. Es funcionario del gobierno nacional. Está muerto. Sobre el cordón de la vereda, se sienta a los tumbos el acompañante, es un diputado nacional de la UCR.
Baja el conductor del auto. Da un giro raro. Baja su acompañante y cruza la ancha avenida caminando.
¿Se cruzó una línea en el pacto democrático no escrito, esa que dice "no matarás"? ¿Puede ser posible que estas escenas exóticas para una democracia occidental, estén ocurriendo al lado nuestro? ¿Hasta tanto hemos llegado? Pará. ¿Hasta tanto de qué? ¿Acaso estábamos tan peleados, tan enfrentados, por algo que ni alcanzo a darme cuenta? ¿Estaré en alguno de los bandas? ¿Habrá gente festejando este asesinato?

1) Con agilidad, el gobierno nacional (y el porteño) brindan la información que tienen, que no es poca. El bache informativo, así dure segundos, puede derivar en una espiral -contraria a la espiral de silencio- de confabulaciones y miedos.

2) El rápido pensamiento de que se podría haber cruzado una línea (la línea del pacto no escrito post dictadura que reza: "no matarás") muestra que nuestros conflictos políticos son menos dramáticos de lo que a veces pensamos que lo son. Resisten el diálogo. Quedan contenidos dentro de las fronteras institucionales, lo que no es poco. Lástima que una tragedia -un horroroso asesinato- sea quien nos tenga que avisar.

3) Hubo muertes anteriores, que consternaron la escena pública. Nisman, Cabezas, Fuentealba, y hay más. Todas las enumeradas tienen características distintivas y a su vez, todas difieren de este asesinato. Y claro, cada crimen es distintivo en su penuria, traza una hendidura distinta. Pero los crímenes públicos pueden llegar a parecerse. No es el caso, hoy y acá. Aunque parezca traído de los pelos, eso es una buena noticia.

4) Las miserias de la política no tardarán en aparecer. Son parte de la democracia. La parte más berreta, la más fea, sí, pero son el precio a pagar en una democracia. Lo importante no radica en las miserias de la política que pronto aparecerán sino en el instante justo en que desaparecen. Cuando desde todos los sectores políticos se expresa sorpresa, consternación, solidaridad, repudio. Es breve interludio marca la salud democrática. No la posterior deriva en las habituales cloacas discursivas con que se dirimen intereses sociales.

La solemnidad de la película que retrata el intento de asesinato de Lisandro de la Torre, que terminó con su compañero muerto, expresa el modo en que en los años 80 se procesaba la historia argentina. Como una sociedad ausente, sentada en la platea de los ríos de sangre.
Hoy la sangre, el morbo, la crueldad se transmiten hasta el infinito y todo debe estar filmado, almacenado de sentido para ser cerrado intelectualmente de manera rápida y que el público pase a otra cosa. Son crímenes posmodernos con víctimas de las que nos enteramos los pormenores -reales o inventados- de su vida íntima hasta que pase la siguiente.
El crimen brutal, cotidiano, el que abre los noticieros junto al clima y la speleas de vedettes, hoy es alguien público, inconcebible, complejo de entender. Con las horas y los días se irán llenando esos huecos.
La democracia argentina está bien.
Rara, confusa y culposa la forma en la que nos venimos a dar cuenta.