Alberto corazón/ Acá tenés los pibes para la moderación



Salustriano-. Voy a disentir con la nota que escribió Gerardo Pressman y las dos notas de Lucas Carrasco, donde hacen un balance positivo de la nominación de Alberto Fernández para Presidente.

Para decirlo de entrada, la decisión me parece lamentable. No sólo que Alberto Fernández es un hombre de Clarín sino que es ÉL hombre de Clarín.
Cuando se dice que proviene del cavallismo, que pasó por todos los partidos, que siempre arregló con las corporaciones, que es "dialoguista" porque quiere esquivar los conflictos que inevitablemente trae la política cuando se hace para el pueblo, etc son por demás verdades. Yo diría que innegables.
A eso, desde un sector del kirchnerismo y de los independientes o críticos que apoyaron este raro enroque, se le contrapone el argumento de que fue Jefe de Gabinete de Néstor y brevemente de Cristina. Lo cual también es innegable.
Pero se suponía que el kirchnerismo, al llegar al poder, estaba muy debilitado porque Menem se había bajado del balotage. Por lo tanto, tenía que reunir una amplia coalición para legitimarse y luego profundizar el modelo.
Si ese razonamiento era correcto, entonces es correcto inferir que la nueva fórmula es un paso atrás en la profundización del modelo.
Ante esta nueva evidencia irrefutable, se sostiene que el país que deja Macri es un desastre peor que el país que tomó Néstor Kirchner, lo cual también es indudablemente cierto. Pero entonces se hacen más necesarios los cambios profundos de modelo y de proyecto y por lo tanto, no puede o no debería liderarlo alguien que propone volver atrás en vez de avanzar, en vez de volver atrás para avanzar con más fuerza y consenso social.
El hecho se agrava porque Alberto Fernández no tiene votos propios. Lo cual puede ser una fortaleza para el kirchnerismo dado que eso lo condicionaría, pero no termina de explicar el hecho de que perfectamente Alberto podría haber sido el número dos de Cristina.
Se dice que Cristina tiene un techo muy bajo de votos. Que Alberto perforaría ese techo con alianzas con los gobernadores. Lo cual suena raro, porque los gobernadores, así como los intendentes del "peronismo federal" se habían ido con Macri cuando Macri tenía los votos y la caja y antes estaban con Cristina cuando Cristina tenía los votos y la caja. Si Cristina es la que mejor mide, no hay razón para que no la apoyen en octubre, más si estuvieron 3 años tratando de construir una candidatura presidencial de derecha como la de Urtubey o Pichetto y no llegaron a nada.

En síntesis, lo que llama la atención además es la plasticidad del kirchnerismo para aceptar esta derrota simbólica. De hecho, si uno de los problemas que se le señalaban al kirchnerismo es que no permitía la crítica, hoy en día parece revivirse al imposibilitar la crítica y el debate sobre la candidatura de Alberto Fernández. Hay que aceptarla, nos dicen, a libro cerrado. Lo cual es una desmesura que desmiente la tan mentada autocrítica que supuestamente hizo Cristina de facto al nominar a Alberto Fernández.