A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Seré estúpido, pero no inútil



Lucas Carrasco-. Entre parecer un estúpido o parecer un inútil, el Presidente de la Nación decidió humillarse con la primera opción.



De las metas de inflación a meta inflación, el fracaso debe guionarse para que tenga un relato. El guión, y la pieza audiovisual resultante, debe ser impactante de manera que no se hable demasiado del kirchnerismo tardío de las tibias medidas económicas anunciadas que, como todos saben, no servirán para nada. O no por lo menos para los fines propuestos, más allá del compendio de buenas intenciones caritativas. Con toques lúdicos propios de Damas de Beneficencia.
Entonces, se hace de la debilidad -el analfabetismo funcional del Presidente cuando habla sin guión- una virtud y se le recorta el audio. Adrede. Con los mismos planos y fotografía de ese género que en la Argentina arruinada compite con Netflix: las discusiones de tránsito filmadas con celular. Los Lars von Trier con celular sin crédito. Pero todo salió mal, capaz que se decidió a las apuradas. Macri tiene un vaso de agua, la señora no. La misma familia que fue a visitar cuando estaban mejor, ahora va cuando están peor. La mano bajo la mesa es un pecado televisivo y la grabación casera tiene la complejidad de que si la escena no es espontánea, los coprotagonistas quedan de madera. Son "gente común". "Vecinos", en la porosa sociología de esta derecha new age. No son actores. Ni son políticos. No son mentirosos profesionales, digamos. Pero sí gente cortés. El contraste es fuerte. Si además, sumamos que en la telenovela, hace dos días el Presidente de la Nación (me gusta remarcar cómo hizo mierda esta institución, lo grande que le queda) estaba "recaliente" y ahora, con los hombros caídos, la mirada errática, los planos descuidados, apela a lo elemental de la política emocional: parece una tira de Cris Morena. O el Adolescente de 52 años que hace Peter Capusotto.
Y es que en el contexto es que se funde esta pieza comunicacional. Que logra el módico efecto esperado: no parecer un inútil, aún al costo de parecer un estúpido. El fantasma de De La Rúa y Alfonsín sobrevuela, eligiendo al Alfonsín abatido antes que al De La Rúa que hablaba del precio de la merluza.

El módico objetivo, al costo de la humillación, Macri lo cumplió: que no se hable de las tenues medidas económicas tomadas para llegar hasta la elección de octubre con la sensación de que está haciendo algo para "aliviar" el desastre económico que él produjo. Y externalizar ese desastre económico, como si fuera culpa de un meteorito al que hay que darle batalla.

El drama es que la comunicación es como el amor: tiene límites disruptivos, por ejemplo, la realidad. A la escena de la señorita que se levanta a buscar sus zapatos tapándose con la sábana mientras la esposa llora en la puerta y él dice "querida, esto no es lo que parece", se la puede acordonar con tres ministros ignotos haciendo malabares semánticos sin mucha habilidad para no hablar de congelamiento de tarifas y controles de precios, mientras un Presidente de la Nación devenido en youtubers incomprendido, mira el piso, esconde las manos y dice cosas impronunciables ante una señora que le tira centros en Colegiales, barrio que desde la mirada de Barrio Parque representa la clase media baja. Toda una definición ideológica.