A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


¿Por qué Nogoyá se llama así?



Santiago Zorrilla-. Si bien es típico que en cada localidad o pueblo de Entre Ríos y de la Argentina, uno se encuentre en el centro con la plaza principal y frente a ella la iglesia, la comisaria y el municipio, la ciudad de Nogoyá, es conocida por haber sido fundada alrededor de la iglesia.                A diferencia de otras ciudades, Nogoyá  no cuenta con una fundación de origen político ya que la misma se desarrolló y creció, alrededor de la primera capilla. Con una curiosa y macabra historia detrás, que le dio su curioso nombre.
El Presbítero Quiroga y Taboada, un español que venía del Alto Perú, fue encomendado por el obispo Malbar y Pinto y el Virrey Ceballos para la fundación de una parroquia en Gualeguay.
Quiroga y Taboada llegó a Gualeguay el 12 de noviembre de 1781 para reedificar la capilla del lugar, pero no contó con el apoyo de los pobladores y hubo una fuerte disputa. Esta disputa hizo que llegue a Gualeguay, enviado por las autoridades, Tomás de Rocamora, que tomó la decisión de suspender al sacerdote.
Taboada, por esta resolución de no poder seguir atendiendo su ministerio en Gualeguay, se trasladó al sitio conocido como  Nogoyá “abajo” con el objeto de construir una capilla que funcionara como viceparroquia de la de Gualeguay, y en tal sentido, a fines de dicho mes escribió a Rocamora comunicándole haber cumplido con tal cometido y fechó la carta en el “Carmen de Nogoyá”.
En el lugar donde se instaló el sacerdote, en una época estuvo muy poblada, hasta que llegó la Campaña de Exterminación llevada adelante por el Cabildo de Santa Fe a principios del S. XVIII.



De todas maneras, existieron  expediciones a Entre Ríos que se relacionan con Nogoyá como lugar de paso o como lugar de asentamiento: en el siglo XVI, luego de fundar Santa Fe, Juan de Garay, en el también Hernandarias, Francisco de Céspedes y Jerónimo Luis de Cabrera pasaron por allí y ya en el siglo XVIII, Francisco Piedrabuena fue quien llevó adelante las Campañas contra los aborígenes. 
En 1760 ya hubo gente: se asentó en el paso del arroyo luego llamado paso viejo. Este lugar se usaba para traspasar el arroyo Nogoyá de este a oeste y viceversa. Al asentamiento se lo denominó “Nogoyá de arriba” o “El Pueblito” y este es el origen de la actual ciudad de Nogoyá, aunque la misma se encuentre más al sur.
Sucedió que se habilitó un nuevo paso del arroyo: el Paso de Abajo, donde en 1782 la capilla de la Virgen del Carmen fue levantada por Taboada. Actualmente, la vieja Capilla es una Basílica.

Pero además de esta diferencia en cuanto a la fundación de origen religioso, la ciudad tiene un aspecto llamativo en cuanto al origen de su nombre, llamativo no por como suena sino por lo trágico. Como bien señalo mas arriba, estas tierras a orillas del arroyo eran pobladas por los mihuanes, hasta que ocurre la expedición de los españoles, y los mihuanes fueron derrotados en el cerro La Matanza -justamente nombrado de esa manera por la masacre- y muchos huyeron, pero las redadas de colonos y conquistadores atrapó a muchos sobre el arroyo. Según se cuenta los capturados fueron pasados a degüello, y gritaban pidiendo misericordia: "¡No goyá!.¡No goyá!". Tan sádicos eran los españoles, que al divertirle la frase, decidieron bautizar el arroyo con el nombre de Nogoyá y de ahí el nombre de la ciudad que años después fuera cuna de la reforma constitucional de Entre Ríos y que cada 16 de julio, miles y miles se juntan para celebrar a la Virgen de su pueblo, sin saber que el nombre de su ciudad está asociado a una crueldad que nada tiene que ver con los oficios religiosos.