A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Negocio para los dos



Osvaldo Quinteros-. Esta película ya la vi hace dos años, en ocasión de las elecciones legislativas: se "filtran" encuestas, de empresas amigas de la Casa Rosada, diciendo que Cristina gana. Después, ponen un cuatro de copas -como Esteban Bullrich, injustamente olvidado- y resulta que gana, porque moviliza el rechazo que tiene el kirchnerismo.



Es cierto que esta vez, el rechazo a Macri es grande. Ya no es una novedad. El desastre económico es brutal. El empobrecimiento de las mayorías llena de furia a la gente y si las elecciones no fueran pronto, seguramente estaríamos asistiendo -una vez más- a un gran estallido social.

Sin que necesiten firmar ningún documento, Cristina Fernández y Mauricio Macri, tienen un acuerdo, no escrito pero implícito. Correr de la cancha a cualquiera que se interponga en su redituable polarización. Polarización que no se verifica en ninguna elección de las reales, pero sí en los microclimas K y antiK. Una polarización forzada, que jamás existió hasta el punto que para que Macri sea Presidente se necesitaron tres elecciones consecutivas, para que sea el sistema electoral el que fuerce una polarización a través de un balotaje. Balotaje que se dirimió entre Mauricio Macri y Daniel Scioli, cuyos economistas se volvieron inmediatamente oficialistas, aunque habían perdido por poco con el entonces gobernador bonaerense.

La película se repite. Cambió el contexto y quizás las cosas no salgan como el gobierno desea. Pero tampoco como la gente desea, pues las reglas de la política están pensadas para favorecer los escenarios que se delimitan desde las cúpulas empresarias. Hoy por hoy, a grandes rasgos, las industrias y los servicios privatizados (excepto en energía) al igual que las cúpulas empresarias que están en la causa de los Cuadernos prefieren a Cristina, porque ganaban más, al igual que los bancos. El capital puramente financiero y los grandes jugadores de las exportaciones primarias, prefieren a Macri. Esa es la puja. Los partidos políticos no juegan ningún rol serio en esta contienda. De hecho, ni Unidad Ciudadana ni Cambiemos tienen autoridades partidarias que uno pueda reconocer por la calle si se los cruza.