Mitos y verdades del voto en blanco

Osvaldo Quinteros-. Uno de los mitos alrededor de todas las elecciones, es que cuando uno vota en blanco o lo anula esos votos van hacía el candidato ganador, esto no es así ya que los votos blanco, nulos, impugnados y recurridos no se computan dentro del total. Es decir, contaría como un no voto, aunque quien se haya expresado de esta manera haya asistido a las elecciones.

Este "no voto" achica la cantidad total sobre la cual se sacan porcentajes, por eso es que en lo informativo, se "agranda" el que resulta ganador. Porque Bordet, por caso, sacó el abrumador 58% de los votos positivos, si se suman para el cálculo del porcentaje los votos blancos, nulos, recurridos, y los ausentes, este porcentaje baja, pero también baja el del resto de los partidos políticos. Así por ejemplo, solo habrían superado el umbral de las PASO que exige la ley -un 1% de los votos "afirmativos"- solo el Frente Creer y Cambiemos.

En estas PASO 2019 en Entre Ríos hubo más de 100 mil votos entre nulos y blancos. A esto hay que sumarle el poco estudiado "voto al que no conoce nadie", que es un voto hacia fuerzas minoritarias, desconocidas y busca expresar un malestar parecido al voto en blanco.
¿Qué buscan quienes votan de esta manera? ¿Hay un descontento con el sistema político o es bronca hacía "los políticos"?
 No es lo mismo abstenerse o no ir a votar que votar en blanco o anular el voto o este fenómeno del voto minoritario. Quien vota en blanco -o anula su voto- a diferencia de aquel que no va a votar, por lo general es una persona que de por sí tiene varios recursos en términos culturales (educación formal, información, etc) que le ayudan a entender la política y a tomar decisiones. En este sentido, la cantidad de votos en blanco que hubo en estas PASO, uno tendería a pensar que pertenecen a la cultura propia del votante radical o panradical, de clase media. Es decir, los votos que perdió Benedetti, el candidato de Cambiemos.
El voto en blanco, si analizamos bien, vemos que requiere una cierto grado de sofisticación, ya que ese votante no está eligiendo a una persona en particular (sea por su cara, por su carisma o por sus propuestas) sino que expresa que ninguna de las opciones del cuarto oscuro son aceptables desde su punto de vista y no lo representan. En última instancia, y acá una hay diferencia sustancial con quienes se abstienen de votar, el voto en blanco, supone de por sí un apoyo al sistema electoral pero no así a los candidatos.
En este sentido, quien vota en blanco es alguien que ha desarrollado el hábito de votar, pero tiene poco interés en la política.

Ahora bien, uno puede entender, leyendo los resultados, que la mayoría de los votantes está descontento con las políticas económicas del gobierno nacional y por eso se dio el resultado que se dio, pero si desmenuzamos localidad por localidad, y el sinfin de listas que se presentaron, el gran número de votos blancos y nulos, nos habla de un descontento hacía la dirigencia política en general y del crecimiento de "los indignados", como bien los definió Alvaro Guyfrey, ex legislador provincial. que contaba asombrado como en un mesa de Villa Elisa -bastión histórico del radicalismo- había 100 votos en blanco. Hay que tener en cuenta que mas allá de elegir al gobernador, a un intendente o a concejales el voto en una democracia tiene funciones expresivas que pueden ser de protesta o de representación.

Una lectura facilista habla de la gran polarización electoral, en un marco de respeto mutuo y campaña limpia, como sucedió en estas PASO. Pero una lectura más compleja, puede poner otro eje: hay un ruido de fondo, el sistema político y electoral está enfrentado con más de la mitad del padrón electoral, si contamos la baja participación de jóvenes menores de 18 años, cuyo voto no es obligatorio, al igual que los mayores de 70 años, más los ausentes, los votos en blanco y las fuerzas minoritarias.
Eso nos habla de un problema de fondo. Más complejo. De difícil devenir.

Nosotros leemos ésto: