A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Lo personal y lo político



Romina Rocha y Nancy Giampaolo-.


Nancy Giampaolo: "Lo personal es político" es una frase que aparece en Estados Unidos a fines de los 60 y ahora se reflotó de la mano de algunos feminismos, motivando críticas dentro de otros feminismos, fundamentalmente europeos y latinoamericanos, por considerarla muy similar a "todo es político", una idea base del pensamiento totalitario, entre otras cosas. ¿Vos qué pensás?


Romina Rocha: Yo creo que, por empezar, la mayoría de quienes proclaman hoy esto de que “Lo personal es político” no tienen real dimensión de lo que están defendiendo por desconocimiento de las críticas de estos otros sectores que mencionás y porque desconocen el sentido real de la de la política como herramienta para la transformación de la sociedad. Por lo que leo y escucho cuando intentan (aunque terminan cayendo en contradicciones) argumentar acerca del porqué de esta defensa de la subjetividad a la hora de hacer la cosa pública, creo que el problema con el que se enfrentan es el de haberse chocado con una cuota de poder que no saben manejar y que lleva, mayoritariamente, a poner intereses particulares por encima de lo colectivo. Esto no es ninguna novedad porque forma parte de un plan a nivel global que lleva muchos años ejecutándose y que tiene como fin fragmentar a las comunidades, poniéndonos a competir entre nosotros por sobrevivir a un ambiente exponencialmente más hostil a medida que el capitalismo financiero va ocupando espacios cada vez más amplios, coartando a los propios Estados-Nación.

Nancy Giampaolo: Es un slogan que ya era objeto de crítica cuando empezó a usarse. Creo que era Christopher Hitchens quien decía que bastaba con manifestarte como miembro de una minoría sexual para proclamarte revolucionario, supliendo la ausencia de militancia con la exhibición de la vida privada. En el presente también tiende, como casi todo lo que venga en forma de slogan o hashtag, a favorecer divisiones innecesarias...  

Romina Rocha: Yo percibo que las luchas intestinas se profundizaron a partir de la idea de que todo lo que pasa en mi vida íntima es un hecho político, dejando de lado cada vez más pautas de convivencia que nos aseguraban la delimitación entre lo público y lo privado y celebrando a individuos cada vez más individualistas y egoístas en un mundo que, más que nunca, nos invita a trabajar en conjunto para no perdernos como sociedad organizada.

Nancy Giampaolo: Puede que la posibilidad de exponer la catarsis personal en las redes sociales genere la ilusión de que lo personal tiene una relevancia o un peso significativo dentro de la realidad, favoreciendo esta idea, que parecía perimida, de universalizar la experiencia propia…

Romina Rocha: Sí. El problema se agrava cuando se pretende equiparar cualquier reclamo particular en nombre de “nuevas libertades” a problemas estructurales como la pobreza, que son causa de la mayor parte de la destrucción del conjunto en su amplitud.
Nancy Giampaolo: Y va en consonancia con esta tendencia cada vez más arraigada a lanzar críticas inocuas -e incluso infundadas- a Estados Unidos en primer lugar, a Europa en segundo lugar y a los que muchos prefieren denominar Occidente en tercer lugar, mientras no se hace nada por generar salidas o ideas autóctonas... La otra vez leía una nota firmada por Facundo Martín Quiroga (un docente que tuvo a cargo las clases de educación sexual en primaria, si no me equivoco) sobre lo que le estaría faltando a la ESI para no ser una formación incompleta o sesgada. Según él, buena parte de los aspectos científicos se fueron relegando en la medida en que las ideas de Judith Butler, la filósofa norteamericana que visitó recientemente Argentina, fueron tomándose como base seudo pedagógica para estructurar estas clases. A nosotras nos interesa tocar estos temas de género a la luz de la geopolítica y no vamos a discutir pormenorizadamente los conceptos de Butler (quien por otro lado está formada en filosofía, una disciplina que no necesariamente tiene relación con todos los aspectos que orbitan en torno a la sexualidad humana, pero bué) porque la refutan mucho mejor los cráneos de la comunidad científica que no dependen de instituciones encargadas de condicionar las normas de pensamiento. Pero en esto de la independencia hay un punto central en el que sí hay que detenerse. Butler es una beneficiaria histórica de las fundaciones Rockefeller y Ford, entre otras, de modo que no hay forma de pensarla como una persona de ciencia que trabaja para el bien de la sociedad en su conjunto de forma independiente. Esto por supuesto que no la invalida como referente, siempre y cuando se entienda que es una formadora de opinión encargada de bajar conceptos necesariamente alineados con aquellos entes que la financian. ¿Por qué en las escuelas argentinas no se recurre a científicos que trabajen por fuera de las estructuras de poder del mismo país al que después se le achacan tantas cosas? En este ejemplo se ve bien claro cómo que el viejo cliché de hablar mal de Estados Unidos y sus personeros sigue vivo dentro de las arengas públicas del progresismo, la izquierda y algunos sectores que se presentan a sí mismos como libertarios cuando patalean contra el FMI y demás, pero a nivel pensamiento, y más cuando se trata de cuestiones de género, se compra el combo yanqui completo sin la más mínima vocación critica, y sin la intención de generar algún sistema de pensamiento propio. Y por el lado de los críticos tenés a tipos como Agustín Laje que, por cómico que parezca, se ufana de no sé qué vínculos con la CIA o el Pentágono. Así que estamos entrampados y todos los caminos nos conducen al mismo lugar. Por otra parte, es cada vez más evidente que la comunidad científica está mundialmente en crisis, al punto de buscar soluciones como Dark Web, un sitio que agrupa artículos y voces de todo el mundo que ya no encuentran espacio en universidades ni medios para hablar con libertad sobre ¡temas científicos!

Romina Rocha: También se está haciendo evidente lo que hasta hace unos años era considerado conspiranoia: la verdad tiene que ser subvaluada para que casi cualquier cosa sea verosímil. En ese sentido tenemos el ejemplo reciente de lo que pasó con Julian Assange, quien durante años se dedicó a recopilar información secreta en diversos niveles, para socializarla y exponer la trama oculta del poder real. Pero el aparato comunicacional que los diversos medios de difusión han potenciado gracias a Internet trasforma esos datos en una parte más del gran océano de datos e informaciones falaces, mentirosas e incluso fantásticas que abundan y se replican. Y sí, hay un progresismo que habla mal de Estados Unidos sin detenerse a pensar que dentro de aquel país los poderes también operan y que no hay una suerte de “gran bestia yanqui” sino que, por el contrario, lo que está sucediendo es que ahí mismo se está disputando el nuevo orden del mundo actual, con un Trump que quiere defender los intereses nacionales ante una Casa Blanca que necesita seguir avanzando corporativamente por encima de cualquier frontera.
Nancy Giampaolo: En otra de estas charlas habíamos dicho que poner a la Iglesia católica como el cuco máximo de nuestros tiempos es un poco infantiloide y, sobre todo, desactualizado y podríamos decir lo mismo de quien venga, a esta altura, a hablar del “imperialismo yanqui” o de la “cultura occidental” como temibles males a combatir. Por otro lado, hablar del “horror de Occidente” desde la periferia de Occidente mientras importás todos los usos, ideas y modas que se gestan en el epicentro de “Occidente” es, además de obviamente contradictorio, inútil.
Romina Rocha: Y posiblemente esto responda a lo que decíamos antes con “Lo personal es político” y esa idea de imponer cualquier cosa por más contradictoria o tonta que sea porque de lo contrario estamos coartando la “libertad de expresión” de aquel que necesita decir algo, por más innecesario o pernicioso que ese algo sea para el resto.
Nancy Giampaolo: Y en el polo opuesto de la opinión personal tenés los datos reales que incomodan al poder abocado a obturarlos de muchas maneras distintas, entre las que la masificación de disputas imbéciles es la más frecuente, pero también está la censura.
Romina Rocha: O las medidas más drásticas: Después de estar casi 7 años recluido en la Embajada de Ecuador en Londres, recordás la denuncia por violencia de género que ayudó a encerrar a Assange y te preguntás si lo que importan son sus investigaciones, vinculadas a lo público, o el comportamiento que haya tenido con una mujer en el ámbito de lo personal.
Nancy Giampaolo: Tomando ese ejemplo podríamos decir que lo personal puede ser una gran herramienta para anular lo político.  
Romina Rocha: Cuando se afirma con tanta ligereza que “Lo personal es político” no solo se incurre en una falacia, ya que es imposible que toda subjetividad sea el motor de las transformaciones del conjunto como supone la herramienta de la política, sino que además es funcional a la destrucción de la herramienta misma, que pasa de ser un puente entre el poder y las personas, a un cúmulo de opiniones sin necesidad de sustento en donde todo vale y nada termina siendo realmente importante.