La política y el quehacer culural



Joakito-. Desde que asumió al frente de la Secretaria de Cultura y Turismo de Entre Ríos, Carolina Gaillard ha puesto en funciones a personas vinculadas con el mundo del arte. Si bien, en principio mayoritariamente señalan esto como un hecho positivo, es necesario remarcar algunas cuestiones en relación al manejo de la cosa pública que trascienden al ámbito cultural propiamente dicho
Empecemos por qué se entiende por "política cultural". Se dice que son todas aquellas acciones por parte del Estado, la comunidad o las instituciones intermedias que tienden a orientar el desarrollo simbólico, satisfacer las necesidades culturales de una sociedad y de esta manera poder obtener consenso para la transformación social o el establecimiento de un nuevo tipo de orden entre las personas. Estos esfuerzos que se realizan deben tener como punto de llegada la socialización de los productos culturales y la democratización de sus resultados para que toda la población, independientemente de su credo religioso, su posición social, edad o postura política, tenga acceso al patrimonio generado por la sociedad en su conjunto. Si tomamos por ejemplo, las acciones llevadas adelante por la Editorial de Entre Ríos, desde que el escritor Fernando Kosiac se hizo cargo, observamos que nada de lo dicho anteriormente se ha llevado a cabo, por el contrario, por primera vez en la historia, la Editorial cierra el llamado para editar y publicar, a autoras que se desarrollen sobre una sola temática: la cuestión de género. Otro tanto ocurre con las obras teatrales puestas en escena en los diferentes espacios culturales pertenecientes al estado.
Se supone que cuando uno se encuentra al frente de un espacio cultural dependiente del estado debe por lo menor cumplir con determinados objetivos que no tienen que ver con la trayectoria ni con el talento artístico en sí. Los objetivos de una política cultural deben apuntar entre otras cosas a  ampliar los espacios de libertad a la producción artística y a las manifestaciones de la cultura; recuperando los diferentes espacios públicos como lugares no sólo de encuentro y recreación ciudadana sino también de información, diálogo e intercambios y tratando de expandir la actividad artística mejorando la gestión, la producción y la comercialización de las industrias culturales. Nada de esto ha sido llevado adelante desde el estado provincial a pesar de que los funcionarios y funcionarias nombradas provengan del quehacer cultural.

Por otra parte, cuando se está al frente de cualquier organismo estatal y máxime cuando este depende del estado es necesario que se desarrolle el máximo de pluralismo y de tolerancia posible, por ejemplo, estimulando la creación y difusión de las culturas de nuestros pueblos originarios o de los acontecimientos históricos como lo fue la Liga de Los Pueblos Libres y la declaración de independencia de 1815.
Cuando sostengo que el manejo de la cosa pública necesita de gente capacitada, no me refiero al ideal de que los funcionarios y funcionarias accedan mediante concursos, sino a algo mucho mas sencillo como por ejemplo el conocimiento de las condiciones laborales de los empleados a cargo, la posibilidad de elaborar presupuestos acordes a un plan de trabajo a largo plazo, y por supuesto un conocimiento real y concreto de todo el territorio provincial. Esto último por ejemplo, es lo que mas hace falta en el ámbito de la cultura: el desarrollo de  un plan provincial con la intención de federalizar el arte y que no todo se concentre en las grandes ciudades, incentivándolo en todos los rincones de Entre Ríos con la idea de desterrar los impulsos fascistas y tradicionalistas que aún imperan en Entre Ríos por medio de la cultura.