La jugada desesperada de Cambiemos y la unidad peronista


Ariel Mayo-. Mientras la crisis económica y social complican las perspectivas electorales del gobierno, una noticia sacudió el ámbito de la política bonaerense y, por qué no, nacional. Es que el presidente Macri, haciendo gala de un desesperado gesto contrario a esa edulcorada retórica de falso republicanismo, intentará bloquear la unificación del peronismo en la provincia de Buenos Aires mediante un decreto que frena colectoras. Esto es, impedir que se realice la unificación a través de colectoras que permitan al peronismo tener garantizado un solo candidato a gobernador independientemente del voto nacional. Teniendo en cuenta que la gobernación se gana por un voto, sin ballotage, esa herramienta (la colectora) constituye una amenaza para la continuidad de Cambiemos en la provincia más poderosa.


Según cuenta el portal La Política OnLine, el decreto fue “redactado por María Eugenia Vidal y sus asesores más cercanos”. Todo esto surgió por una idea que Sergio Massa, principal referente de Alternativa Federal, dijo en voz alta en tanto posibilidad de acuerdo en el peronismo para la provincia de Buenos Aires. No sabríamos decir a ciencia cierta si fueron esas declaraciones las que “avivaron giles”, pero no cabe duda que una de las cosas más temidas por Cambiemos constituye la posibilidad de que el peronismo opositor vaya unido, al menos en territorio bonaerense.
Mientras tanto, tal como cuenta el portal La Tecla.info, el PJ bonaerense irá a la Justicia para frenar el decreto por “inconstitucional” en tanto reforma electoral poco ética. A esta altura, parece un argumento bastante ingenuo y naif, habida cuenta de que el macrismo hizo poca gala de buena institucionalidad desde que llegó al poder nacional. Así que no será nada raro que Cambiemos esté dispuesto a jugar muy sucio con tal de embarrar la cancha y frenar el poderío que puede tener el peronismo unido en provincia.
Todo esto nos lleva al interrogante acerca de si esta movida de Cambiemos puede acelerar la voluntad del peronismo opositor para unificar criterios y motorizar acuerdos más inmediatos. Sobre todo, teniendo en cuenta que la movida de Cambiemos es una jugada artera que debería impulsar también una respuesta desde ambas partes del Justicialismo. Tanto de aquellos que trabajan junto con Unidad Ciudadana (o sea el Partido Justicialista), como los que se encuadran dentro de Alternativa Federal. El panorama político está dominado no sólo por la grieta, y esa dialéctica entre sectores que en muchos aspectos son antagónicos. También aparece la figura de Roberto Lavagna, que aparece cada vez más desdibujado en su capricho por querer ser la única alternativa de consenso sin tener que pasar por las PASO. Lavagna aparece cada vez más alejado de la figura de Massa, en función de querer evitar “contaminarse” con acuerdos que involucren al kirchnerismo. Aunque, se sabe, el capital político (lease, votos) que Cristina tiene, sea o no sea candidata, no puede desdeñarse. Y eso, seguramente el líder del Frente Renovador lo sabe.
Veremos si se cumple lo que plantean en nota de la web Diagonales, titulada “CFK-Massa, dos a quererse”, en la que sostiene que hay “rumores sobre acercamientos” entre la ex presidenta y el intendente de Tigre. La base de esta idea es la postura de Lavagna de tomar distancia de un armado más peronista como el que Massa debe construir si desea tener una base política para llegar al sillón de Rivadavia. Queda claro que, tal como hemos mencionado en una anterior nota, hay señales claras de unidad entre ambas partes: a saber, el sector peronista que incluye al kirchnerismo y el sector encabezado por Sergio Massa. Hay buena sintonía entre uno de los referentes del PJ provincial, Gustavo Menendez y Massa. Tanto es así que, como hemos señalado en la mencionada nota, se vieron las caras hace poco en Escobar junto con otros intendentes.
Respecto a la jugada de Macri que bloquea las colectoras, un intendente ligado al massismo, mostró su rechazo ante la posibilidad de que Cambiemos haga una modificación de las reglas del juego electoral poco antes de que se vaya a las urnas. Este intendente es, según cuenta el portal Letra P, Javier Osuna, del municipio de Las Heras. Entre los intendentes afines al gobierno también se ha visto alguna que otra voz de disconformidad frente a la posibilidad de un cambio en las reglas del juego electoral. Estamos hablando, según cuenta el mencionado portal Letra P en otra nota, del intendente de Bahía Blanca Hector Gay, perteneciente al PRO. Tal como plantea esta nota, Gay señala que “se comete un error” con esta jugada política que pretende hacer Cambiemos para complicar los planes del peronismo bonaerense.
Todos los movimientos políticos, superficiales o no, más o menos trascendentes, hablan a las claras de que se hace cada vez más imperiosa y necesaria la unidad de todos los sectores que muestran una verdadera vocación opositora y tienen una voluntad de vencer a Macri de manera contundente. La postura que muchos quieren ofrecer como alternativa, es decir, la opción Lavagna, parece ser hoy por hoy más una opción del Establishment para ofrecer al electorado oficialista, a pesar de que el ex ministro está apadrinado por Eduardo Duhalde. Por ahora, Lavagna aparece encaprichado con aparentar ser “una figura de consenso” más que una alternativa real que hable un lenguaje netamente opositor. Es verdad que la situación del país es poco propicia para discursos altisonantes y revolucionarios. Hace falta, eso si, un gobierno que opere con las características de un proyecto de transición. Lo cual no significa abusar de la retórica moderada que nada tiene que ver con lo que parece mostrar el humor social.
Queda la incógnita de si Massa y Cristina darán más señales de unidad. Se sabe que el peronismo, a través del PJ, le abre las puertas a la unidad con el ex intendente de Tigre. Se sabe también que la unidad entra ambas partes implicaría dar un fuerte mensaje a la sociedad. Que debería, en caso de darse, ser acompañado con un acuerdo amplio con visión de futuro que sea a 20 años. Un proyecto a largo plazo. Básicamente, porque si lo que se desea es “superar” a la grieta y tener un país normal, también debe buscarse analizar cuales son las características de la sociedad en función de la alternancia partidaria. La cual genera vaivenes en el país donde la república es comandada alternativamente por presidentes que apuntan a la gobernabilidad pero son reemplazados por alianzas que la dinamitan. Una unidad opositora, con un proyecto a largo plazo (y visión de futuro) generaría cambios en esa lógica, que es bastante tramposa y pone a nuestro país en un laberinto permanente.