La baja de imputabilidad agrava el problema de la inseguridad



Joakito-. La Cámara de Diputados de la Nación empezó el debate sobre un nuevo Régimen Penal Juvenil, el debate se lleva a cabo en un plenario de varias comisiones legislativas:Legislación Penal; Mujer, Familia, Niñez y Adolescencia, entre otras. ¿Soluciona el problema de la inseguridad la baja en la edad de imputabilidad?

El proyecto impulsado por el macrismo carece de fundamento válido para la pelea contra la inseguridad y a su vez, por un lado, muestra la ineficacia y la nocividad de la medida en tanto que pone a los jóvenes que estén en conflicto con la ley, como sujetos pasivos de una mayor violencia estatal de la que ya son objeto. Y por otro lado busca usar la baja de la edad de imputabilidad y la reforma del Código Penal como herramienta de campaña del gobierno nacional para su reelección.

El problema de la llamada delincuencia juvenil no es un algo nuevo, ni tampoco achacable a "la herencia recibida". Ya en la década del 90 las Naciones Unidas emitieron una serie de directrices a los estados parte para prevenir la delincuencia juvenil. Si uno las estudia atentamente, se observa que en ningún momento se nombra la posibilidad de encierro a los menores, por el contrario, entre los puntos que mas se destacan es que los estados parte deben generar  planes y programas que protejan el desarrollo de la vida del niño y del joven y tratar de que la Nación, las provincias y los municipios participen en estos planes y programas.

Es cierto y real que existe el problema de la inseguridad, y de hecho cada día se agrava, pero la baja de la edad de imputabilidad pone el foco solamente en la culpabilidad de los chicos y no en la responsabilidad del Estado al haberlos abandonado. En función de este esquema la única solución que se les ocurre es criminalizarlos aún más, poniéndoles más violencia encima. La baja de la edad de imputabilidad en ningún lugar del mundo bajó la delincuencia juvenil.

Si los casos de violencia y de delincuencia juvenil no se abordan correctamente y solo se piensa en el punitivismo la reincidencia tiende a dispararse y se instala una sensación total de impunidad entre los jóvenes que, sin duda, influirá negativamente en todos los ciudadanos pero sobre todo en las víctimas de esos hechos delictivos o conductas violentas.
Toda la literatura especializada demuestra que, por lo general, salvo excepciones histórico-culturales muy puntuales, los delitos y la violencia son fenómenos negativos porque sus consecuencias, especialmente de la violencia, afectan a las personas, las sociedades, el desarrollo, el bienestar y, naturalmente las sociedades se organizan para reducir estos fenómenos. Desde hace años la orientación principal de las leyes penales juveniles y de los servicios que atienden estos casos priman, en un contexto de castigo al infractor, el no dañar (se actúa protegiendo el interés superior del menor) y buscan la reeducación de una manera primordial. Esto es lo que quieren cambiar desde el gobierno nacional.

Hay que recordar que para la ley argentina, uno es responsable de los actos delictivos desde los 10 años. Con lo cual es falso de que un chico de 14 años, que comete un delito, no puede ser penalizado. Eso es mentira -y se corrobora haciendo una recorrida por cualquiera de las residencias a cargo del COPNAF donde se ve a chicos con problemas de adicciones que los llevan a cometer hechos ilícitos de bajo nivel de violencia. Tampoco es cierto que la policía no puede hacer nada con un menor de 14 años. Hoy los mayores de 10 años son los sujetos más criminalizados y más violentados del sistema institucional.
No hay que confundir jamás a la intervención individualizada y no perjudicial con tolerancia o con despreocupación, ya que si no se abordan correctamente los casos delictivos o violentos que involucran a menores de edad estos, pueden seguir en la edad adulta, con lo que la violencia se instala como patrón de relación preponderante con los efectos negativos que siempre acompañan a este tipo de comportamientos.