A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


Carrió entierra a Cambiemos



Pablo Mori-. La gira de la tóxica diputada por Santa Fe dejó definiciones que pasaron inadvertidas, especialmente, porque ofendió la historia del radicalismo, del peronismo y de Lisandro De La Torre.

Que el mesianismo de la eterna diputada Elisa Carrió le hace mucho daño a la república, es algo en lo que coinciden todos los sectores políticos. También la población: recordemos que hace rato no supera el 2% como eterna candidata a Presidente.
Sin embargo, hay que reconocerle que como justificadora -de lo que sea que en el momento le convenga personalmente- es hábil, culta y hasta irónica.
Esta vez, dijo algo muy importante. Que entierra definitivamente la identidad en construcción y en crisis de la coalición Cambiemos.

En una recorrida por Santa Fe, apoyando al radicalismo que se fue del Frente Progresista, dijo sus habituales estupideces como que "Si gana Cristina se van todos los dólares, las inversiones y un tercio del país". A esos comentarios delirantes, que obligan a no tomar en serio a esta política tóxica, le agregó algo muy interesante. Dijo que Cambiemos "sí tiene un modelo, y es agroexportador, ligado a las industrias inteligentes, a la alimentación, al campo, y a repoblar el territorio de la Nación". 
Por primera vez, un dirigente de primer nivel de la coalición que gobierna el país, se sincera de este modo brutal. Y anti-radical, lo cual es congruente con el objetivo de Carrió de destruir al radicalismo militando para que el centenario partido pierda las estratégicas intendencias de las capitales de la Región Centro: Córdoba, Santa Fe y Paraná. Hay que dejar constancia de que ese trabajo lo viene haciendo muy bien.

En el ultraoficialista La Nación se sostenía, en 2016, que el gobierno de Macri era socialdemócrata. Hoy parecen las palabras de un loco, pero eso es lo que ponía en sus editoriales. Luego se habló de un gobierno desarrollista. Finalmente y rendidos al FMI, las cosas se sinceraron y se habló de "racionalidad" u otros eufemismos y metáforas para no decir la palabra maldita: es un gobierno neoliberal. Que culpa a "los últimos setenta años de decadencia", con lo cual, además de al peronismo, le apunta a Frigerio, Illia y Alfonsín y asume la Década Infame como propia.

Ante esta crisis de identidad, con los radicales huyendo en masa del liderazgo de Macri, las internas en el gobierno y en el propio PRO y demás, Carrió se animó a proponer una identidad: la del conservadurismo del siglo 19 en argentina, la del modelo agroexportador sin democracia, con exclusión social y unitarismo. Lo contrario a la tradición ya no solo peronista, sino también radical.
El ex Presidente de la UCR y candidato a gobernador, el intendente de Santa Fe José Corral estaba al lado de Carrió cuando dijo estas barbaridades. No se animó a contradecirla y defender al radicalismo y su historia antioligárquica.
¿Qué más se puede agregar?

Decir eso en la provincia donde asesinaron a un senador nacional santafesino en el recinto de la Cámara Alta, porque su compañero de bloque, ni más ni menos que Lisandro De La Torre, estaba denunciando la corrupción de los frigoríficos exportadores ante la presencia de Federico Pinedo (abuelo del actual senador del PRO y de su hermano, diputado K en provincia de Buenos Aires), entonces ministro de economía de la Década Infame y responsable de esta corrupción aún impune, es además de ofensivo, una bofetada a la tradición nacional y popular en la cual se enmarca el verdadero radicalismo.
Un detalle más: este año se cumplen ochenta años del suicidio de Lisandro De La Torre.