A los lectores:

El proyecto de Juicio Por Jurados presentado por el gobierno provincial, nos parece de suma importancia. Aunque la línea editorial -antes de que se presentara el proyecto, incluso- era, a grandes rasgos, a favor, estamos tratando de reflejar todas las opiniones en torno a un tema complejo pero que hace a la vida de las personas comunes y corrientes.
Para tal efecto, vamos a abrir el debate a los ciudadanos que, sin ser necesariamente expertos en el tema, quieran opinar.
El único requisito es que las opiniones estén fundadas, firmadas y den por descontado que alguien puede confrontarlas o tener derecho a réplica.
Los artículos de opinión deben enviarse a la dirección de mail de Noticias Entre Ríos y serán publicados, de ser aprobados, en cuanto corresponda de acuerdo a la edición de cada día.
Muchas gracias por leernos.


"Yo lo conocí una o dos veces"



Lucas Carrasco-. Las asombrosas derivaciones en torno a la detención de Marcelo D'alessio no deberían asombrar. Pero son novedad que no se pueden procesar con las categorías porteñas que están a priori organizadas para dotar de sentido a cualquier tema de la agenda nacional. En este caso, no saben qué hacer. Resulta que los malos no soy muy malos ni los buenos son muy buenos. Vaya dilema. El niño no quiere dormir si le cuentan el mismo cuento.



Los grandes medios ignoran el tema, como si no fuera adictivo y penoso, morboso y a la vez podrido, como si no tuviera los grandes ingredientes necesarios para hacer un festival narrativo. Con un 1% de todo esto, Clarín ha construído las más insondables fabulaciones. Aveces, algún suelto, para desmentir y exagerar un dato menor que le otorgue otro sentido. En lo que queda de Pág/12, se omite todo historicidad: si se le quita que la mitad de los involucrados fueron fervorosos kirchneristas que hacían lo mismo para anteriores patronales, las cosas quedan medio berretas, como para el gusto subestimable del berreta K promedio. El berreta anti K promedio puede consumir en otros medios su pescado podrido, pero en dosis esporádicas y con un sesgo que parece el Instituto Favaloro de tantas operaciones. Y se diseminan las ramificaciones, la cantidad de personajes, la oscuridad de personajes que siempre vimos maquillados, las peleas de consorcio, las disparatadas solicitadas de autoayuda de corporaciones varias. Un vendaval que al no tomarlo los grandes medios, aún no corre riesgo ni de aburrir ni de ser un show de lo macabro.

Se ofrecen verdades a la carta. Se da por descontado que la SIDE inventa causas y pruebas. Que la podredumbre recorre la Justicia. Que "siempre" (¡al fin volvió esa palabra!) fue más o menos así, incluso con el mismo reparto coral y director de escenografía. Que eso alimenta el periodismo. Que no está clara la línea de demarcación entre luchar contra el narcotráfico y ser narcotraficante. Que los abogados no son carmelitas descalzas. Que hay un Código Procesal Aparte y está tarifado. Que lo de La Grieta no es tan así. Que hay una opacidad en la vida pública que maneja los verdaderos hilos de una gran estafa luego presentada como prolijo concurso de vanidades.

¿Deberíamos asombrarnos?
No.
Lo que pasa es que no encaja en los relatos infantiles y violentos donde a priori se encaja a la fuerza todo hecho de la agenda nacional. Como siempre, la culpa es de los hechos.