Legado

Foto: Pampa, tango y jazz. José Muñoz.
Mercedes Derna Viola-. 

A mis hijas puedo darles esto. Esto que parece faltarle a una gran parte del planeta, a la parte del planeta que come bien, y supuestamente crece. 
Les regalo el corazón que baila de emociones, sutiles, compasadas, un poco tango, un poco murga, milonga, rock, pop, sonata, vals, arrorró alemán y tarantella.
Les regalo la gratitud a los ancestros, multiétnicos, que nos corren por las venas. Les dejo el coraje de lidiar con la complejidad. La gimnasia de saber que alejarse de los afectos no significa perderlos. 
Les regalo la certeza de que nuestros pies nos son árboles, mas pueden echar raíces en diferentes tierras. 
Puedo dejarles la belleza de tratar de entender y expresar la propia alma, y de leer el mundo que las rodea, en diferentes lenguas, captando así más tonalidades.
Les doy los ríos, los cielos inmensos, el olor a leña quemada  y  los abrazos de los buenos amigos. Sabores, árboles florecidos de lila, y la informalidad. 
Les dejo un espacio al lado de la madre, en medio de la noche, para quien tenga pesadillas. Madre que tiene preferencia alternada según quién la necesite más.   
Les doy la familia que acompaña, cura rodillas raspadas y aplaude tanto los sucesos como los intentos y los fracasos. Que defiende y sostiene. La familia que pelea y se reconcilia. Que habla hasta entenderse. Que cambia, hasta recuperar amores que parecían perdidos. Este es mi legado.