Las chances del MST



Pablo Mori y Lucas Carrasco-. A su electorado cautivo, que es poco pero le permite sobrevivir y conservar la existencia jurídica del mismo, se le puede sumar un voto de la coyuntura propia de Entre Ríos.



La izquierda en Entre Ríos nunca tuvo mucho desarrollo porque, desde que Busti en los tempranos ochenta fue el líder del partido, siempre se posicionó sobre el ala "izquierda" del peronismo, con más o menos intensidad dependiendo de la coyuntura (por ejemplo, no es lo mismo un Urribarri del 2013 que un Bordet del 2017, aunque por origen y formación ambos provienen del sector progresista del peronismo, que es la escuela de Busti). Además, en la configuración económica de Entre Ríos, no se dan las condiciones para un desarrollo de la izquierda tradicional. Por un lado porque no hay industrias y por ende, casi no hay obreros. Por el otro, porque las cooperativas y demás herramientas legales de la economía social son usadas para eludir impuestos por los grandes terratenientes, lo que en parte explica que un psuedo representante de "chacareros" como De Ángelli comparta el mismo partido político que el ex presidente de la Sociedad Rural y actual Secretario de Agricultura, el también entrerriano Etchevehere. Dicho al pasar: nadie incorporó en sus listas a los lobistas del agro, que tanta buena prensa tuvieron en su momento. Quizás porque ya les dieron toooodo lo que pedían y más, incluso. Hoy en día es más difícil distinguir la inversión social de los subsidios a la oligarquía que distinguir de qué color era el caballo blanco de San Martín, hasta el punto que una medida de izquierda sería privatizar la familia Eskenazi. Adiós déficit fiscal, bienvenida la autarquía y el federalismo.

Aunque minúsculos, que tanto el Partido Comunista como el Partido Comunista Congreso Argentino y el Partido Comunista Revolucionario, estén junto a Gustavo Bordet, le deja la cancha sola al trotskismo del MST, que además tiene más prensa que votos gracias a que apoyan a una u otra patronal de medios. Por ejemplo, marchan con los empleados públicos de El Diario, por los tanto son estrellas en Uno. Hacen un acto con 10 personas pero los medios más oficialistas, como Análisis, para mostrarse plurales y amplios con una oposición (impotente) lo reflejan como si fuera el acontecimiento del año. Total, es mucho más fácil hacerse el plural que encontrar un maletín en la calle con 500.000 dólares y devolverlos.
A esto hay que sumarle la derechización de estos chicos, que seguramente están llenos de buenas intenciones, pero al no conocer ningún obrero de carne y hueso para llevarlo al paraíso de la sociedad sin democracia burguesa ni clases sociales, van a las marchas contra el aborto, contra la iglesia católica, contra la contaminación ambiental, contra el patriarcado, contra el imperialismo y así, una lista infinita de buenas causas que nada tienen que ver con la lucha de clases, excepto que siempre hay un grupito de chicos dispuestos a faltar a clases para salvar el mundo sin mucho problema ni complejidad. O para conseguir una banca en la repudiable superestructura material de la Legislatura dentro de la farsa del Estado opresor de Clase: ay, qué románticos.
Ese target está sobrerrepresentado en los medios de comunicación, pero como los medios de comunicación provinciales no le llegan a la gente, tampoco incide mucho. Pero es un target atractivo para una porción de jóvenes de clase media alta, con especial énfasis en los estudiantes universitarios de comarcas rurales conservadoras que, lejos de la mirada de sus papis, se deconstruyen -sea lo que sea que eso quiera decir, queda bien ponerlo- con abnegado entusiasmo y aveces hasta sacrificialmente, luchan, a la espera del socialismo interplanetario, por los osos pandas de Rosario del Tala. Lo cual nos conmueve enormemente. Y les permite pasearse por todos los medios oficialistas porque si bien su target es ancestralmente gorila, la presencia de todos los Windows (PC, PCca, PCr) detrás del subcomandante Gustavo Bordet, quien desde las montañas y playas del sureste mexicano reivindica el equilibrio fiscal - una bandera que a Marx y Engels se les pasó, quizás porque no sabían nada de economía- cada voto cuenta en lo que pinta que serán elecciones competitivas.
Ojo, a todo ésto no hay que subestimar esa misma competitividad, que quita chances de votar por opciones inviables.
En ese juego de vaivenes, es bastante predecible que los portadores de buenas intenciones tengan una campaña electoral con varios minutos de fama, luego puedan hacer un balance de cómo lograron ser escuchados y, en una de esas, tener un porcentaje de votos mayor a lo normal. Quién sabe. Las condiciones están.