Elecciones, arquitectura y los servicios básicos



El Arquitecto-. Como señala Pablo Mori en esta nota, el intendente de Paraná, licitó y empezó las  obras de saneamiento cloacal en lugares históricamente renegados de Paraná. Esos y algunos otros aportes en épocas electorales tienen una finalidad proselitista, pero eso en sí mismo no le resta valor ni trascendencia: las elecciones pasan, las obras quedan (o siguen sin estar).

Desde el principio de los tiempos, todas las grandes urbes ya contaban con sus propios sistemas de abastecimiento de agua y de alcantarillas, o dicho más gráficamente, con acueductos, cisternas y cloacas. En Paraná, la mayoría del sistema cloacal data desde hace muchísimas décadas, por lo que es necesario hacer frente al enorme reto técnico y financiero que supone tener que renovar gran parte de las redes cloacales de la ciudad, porque toda ciudad que optimiza la gestión de sus activos y planifica su renovación podrá de esta manera sortear las enormes dificultades de la coyuntura.
En este sentido, además de las obras necesarias, es necesaria la profesionalización de todo el personal de Obras Sanitarias, ya que solo aquellos que entiendan la magnitud que significa encarar obras de servicios cloacales y se comprometan en su evolución podrán aplicar adecuadamente las tecnologías y soluciones orientadas a maximizar el ciclo de vida de la infraestructura creada y poder reducir los costos que eso implica.
Por otra parte, no basta solo con la profesionalizacion del personal de Obras Sanitarias sino también, luego de que se concreten las obras, una concientización de la población al respecto.  
Hay que enseñarle a la población y a las empresas constructoras a realizar las cosas como corresponde, por ejemplo no conectar nunca los desagües pluviales a la red cloacal, ya que si esto sucede, se satura la capacidad de conducción de las cañerías cloacales que no están dimensionadas para recibir agua de lluvia (hasta diez veces más importantes que las descargas domiciliarias), y se provocan desbordes a través de las bocas de registro. Sólo deben arrojarse al sistema de desagüe cloacal domiciliario los líquidos provenientes de artefactos sanitarios o excretas, el agua del lavado de prendas e higiene personal, el agua producto del lavado de alimentos, de la preparación de comidas y el agua del enjuague diario. 
El uso correcto y su preservación, permiten prolongar y garantizar la vida útil de las instalaciones. El uso adecuado de los desagües cloacales domiciliarios contribuye al mantenimiento de la higiene y de la salud pública.

Otras de las cosas que debemos enseñar es a que no se deben tirar elementos sólidos que perturben el funcionamiento de las instalaciones ya que las conexiones están diseñadas y construidas para permitir solamente el paso de líquidos o disposiciones excretas. Los productos de origen industrial generan ácido y dañan gravemente las cañerías. No arrojar trapos, medias de mujer, pañales, algodones, bolsas, preservativos, portadesodorantes de inodoros; envases plásticos en general o de cartón; productos solidificados como aceites lubricantes y pinturas; materiales no biodegradables a corto plazo como maderas y cartones; colillas de cigarrillos; medicamentos vencidos. Son muy comunes las obstrucciones producidas en las paredes de las cañerías cloacales, al solidificarse comestibles, grasas y aceites que son vertidos normalmente con la limpieza de la vajilla. Y también en forma conjunta con la descarga de elementos no permitidos como yerba, fósforos, té o café. Las colectoras cercanas a las grandes casas de comidas y restaurantes que no respetan estas recomendaciones, la sufren a diario.