El truco de Lavagna



Salustriano-. No es casual que mientras se dan importantísimos movimientos en torno a una gran unidad opositora -Entre Ríos es un ejemplo- salga a la cancha la candidatura de Lavagna que no quiere ir a internas para así dividir a la oposición.



Hay una certeza: Cambiemos solo puede llegar al balotage -y no quedar tercero- si la oposición no se une. A la vez, hoy por hoy, hay empate técnico en ese eventual balotage con Cristina Kirchner: con todo el resto de los candidatos, Macri pierde.
Por lo tanto, las señales de Cristina en Entre Ríos para que el peronismo se una, lo cual finalmente se concretó con éxito y además se armó un frente de una amplitud inédita en la provincia, al igual que en Santa Fe bajando la candidatura a gobernador de un diputado de La Cámpora y presionando a Manzur para acuerde con Alperovich en Tucumán, así como bendiciendo la unidad del PJ en Neuquén, lo cual deja en tercer lugar a Cambiemos, está generando mucho daño al oficialismo. Que a su vez se daña solo con sus políticas económica antipopulares y para colmo, ineficaces. Hasta el FMI le soltó la mano, reuniéndose con la oposición y sincerándose que si no logran el objetivo de la reelección de Macri, seguirán "trabajando con el próximo gobierno". En sus términos, la Argentina ya está colonizada y el voto popular no sirve para nada. Veremos si les sale tan fácil. Por lo pronto, el FMI está garantizando la fuga de capitales y rezando para que el default sea después de las elecciones presidenciales y no antes.

La aparición de Lavagna es una construcción ficticia, de los grandes Grupos Económicos, con el Grupo Clarín a la cabeza. La intención del ex candidato presidencial de la UCR, Roberto Lavagna, es ser candidato sin pasar por unas primarias ni aliarse con la principal referente de la oposición. Está claro que su objetivo es dividir la oposición. Por eso se lo presenta como peronista, dado que el ex funcionario de Alfonsín fue también Ministro de Economía del gobierno de Duhalde y Alfonsín en el 2002 (que puso cuatro radicales como ministros, uno de ellos, Lavagna) y luego Kirchner lo dejó en el cargo hasta las elecciones legislativas mientras armaba la transversalidad.
Marcelo Tinelli salió a alabarlo. Los mercenarios Leuco también. El escriba Andahazi, que fue uno de los fundadores de Carta Abierta y hoy es el Orlando Barone de Cambiemos, lo llenó de elogios.
No hace falta ser muy perspicaz para descubrir la jugada.
Lo bueno es que no está funcionando. Distrae más a Cambiemos que al peronismo, que sigue dando importantes señales de unidad mientras se desinflan los Pichetto, los Urtubey y los agentes de la SIDE que le escriben los guiones judiciales a la prensa hegemónica. La gente común, mientras tanto, sufre los tarifazos, el desempleo, la inflación, la pobreza y el agobio de un gobierno que solo se dedica a operaciones de espionaje y encarcelar a los opositores para satisfacer el núcleo duro que es esa pequeña minoría intensa de gorilas irredentos.

La gran pregunta es si desde Estados Unidos -que no trabaja con un solo Marcelo Dalesio ni un solo Daniel Santoro- se intentará la misma estrategia que con Lula en Brasil: encarcelar a Cristina. Si eso pasa, probablemente la reacción social, a diferencia de Brasil, en Argentina sea gigantesca.