¿El fin de Cambiemos?



Osvaldo Quinteros-. El resquebrajamiento en las provincias muestra que la Alianza, atada con alambres, se desmembraría si no retienen el poder.


Tres años atrás, varios funcionarios nacionales -hasta de cuarta línea, como el radical Fabián Rogel- soñaban con ganar gobernaciones. Los más resonantes fracasos se vieron este mes: Carlos Macc Allister en La Pampa, José Cano en Tucumán y Sebastián Etchevehere y Rogelio Frigerio en Entre Ríos. La lista es más larga, estos son los más sonados, en el amplio sentido del término.
Los radicales que gobiernan provincias desdoblaron las elecciones para no quedar pegados al gobierno nacional. Los intendentes radicales les pidieron a los legisladores entrerrianos que apoyen el desdoblamiento de Bordet, deseosos de revalidarse en las urnas sin tener que cargar con Macri en la boleta. Y se supone, que Bordet desdobló por miedo al "huracán Macri". Si esos fueron sus cálculos, le erró fiero.
Mientras tanto, en provincias significativas como Salta, Córdoba y Santa Fe, Cambiemos se rompió, en formatos diversos pero el caso es que se rompió.
Otros casos menos conocidos son los de Tierra del Fuego, similar a Entre Ríos. Cambiemos sigue en pie bajo una condición: los radicales encabezan. Porque, básicamente, el PRO no existe territorialmente y los funcionarios nacionales son literalmente impresentables en su comarca.
Hasta el punto que el intendente Varisco lanzó su candidatura con carteles que dicen "Peronistas con Varisco" y su enemigo, Rogelio Frigerio, quizás el año que viene se encuentre desocupado. O recorriendo los pasillos de Comodoro Py, que para lavarse la cara harán lo mismo que hacen ahora con el kirchnerismo. 

María Eugenia Vidal, mostrando sus límites, no se animó a desdoblar la elección provincial bonaerense. Podría perder la gobernación, ya que ahí no hay balotage.
Rodríguez Larreta, con más ambiciones que carisma, recién ahora armó Cambiemos pero no les da espacio a los radicales.
Fuera de los pasillos de TN, Elisa Carrió no tiene un partido político serio.
Si Macri no gana su reelección, lo más probable es que tampoco lo haga Vidal y que los radicales que ganen gobernaciones, destrocen Cambiemos para arreglar con el gobierno nacional, como ya sucedió en el 2003, donde los únicos radicales que no eran K es porque no tenían votos. Si hasta llevaron a Lavagna de candidato presidencial en el 2007 para lograr bancas.

Lo más probable es que la Convención radical nacional homologue el acuerdo nacional, con o sin sparring en la interna presidencial. Pero lo haga dejando en claro que es por pura conveniencia: si Macri no gana, chau Alianza.
Si Macri, gana, quizás el PRO sea quien finalmente destroce Cambiemos y acuerde con los peronistas.

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