Apariencias





                                                                                             



                                                                                         (Gentileza Dr. Patricio Norman)



Manuel Langsam-. Esto sucedió hace alrededor de 20 años. En esa época manejaba la parte productiva de un establecimiento de 1.600 hectáreas dedicado a la ganadería de cría.



En cierta oportunidad los dueños tuvieron que ausentarse a Buenos Aires y llevaron con ellos a la esposa del capataz que estaba enferma y aprovechaba la oportunidad para hacerse ver por un especialista.
Debido a que iban a estar en la Capital varios días me pidieron que visitara y controlara el establecimiento durante su ausencia. De manera que el primer domingo, a la mañana temprano, llegué sin aviso al campo. El casco estaba a unos 500 metros del camino y, al abrir la tranquera observé desde lejos que salía de la casa del capataz una mujer. Ustedes se imaginarán lo que yo pensé: no están los patrones, no está su esposa y… tuve mis dudas si acercarme o volverme. Pero, como mi responsabilidad era controlar, ya dispuesto a pasar un momento difícil, seguí.

Al bajarme de mi camioneta y acercarme al patio de la ranchada, la mujer entra a la cocina y, al salir, con sorpresa mayúscula, me doy cuenta de que ¡la mujer era el capataz! Estaba vestido de mujer.  Se imaginarán todo lo que pasó por mi cabeza…

Ya estaba pegando la vuelta para volverme (eso si que ya no me lo aguantaba) cuando el capataz se acerca, vestido con pollera floreada, medias amarillas, pañuelo rojo en la cabeza y un balde en cada mano, me dice: buen día Doctor, por favor, no vaya a pensar mal, pero como siempre es mi patrona  la que ordeña y ahora no está, la vaca no me quiso bajar la leche porque me desconoció, entonces me tuve que poner la ropa de ella para poder hacerlo,

No se imaginan el alivio que sentí.