Si el tipo de la radio me lo cuenta...



Mercedes Derna Viola-. Desde Italia para ustedes queridos lectores de Noticias Entre Ríos, un recorte, subjetivo y viciado por opiniones personales, de la realidad.

Parece que el Papa Francisco se levantó todo inspirado y yendo (ayuda para cuando escriban por whatasapp: uno se va yendo siempre con y griega, nunca con doble ele) a Panamá, declaró algo así como que el sexo es algo divino, que no hay que negar sino enseñar. ¿El aborto?: Dios todo lo perdona.
Será atemporal y tres en uno, pero me parece que el todopoderoso ha envejecido; los hijos y nietos se van yendo (Yendo) y le llega el síndrome del nido vacío, y con semejante nido, te imaginas la angustia entre los mármoles callados (acá sí, doble ele), lo han hecho reflexionar, cómprense una Coca, traigan la novia a dormir, el novio, lo que quieran, pero no se vayan todos.
Así que el hit de las radios esta mañana fue ¿Educación sexual en las escuelas: sí o no? El nivel de los debates radiofónicos, aún en las radios más serias históricamente, ya no toca ningún nivel: escava. El debate de hoy fue una pulseada entre “yo pienso que” y “en mi época”.
Dada la fuerza que tuve que hacer para no cerrar los ojos y dormirme mientras manejaba, dejé la boca abierta y me babeé toda la falda. No saciados, habilitaron la llamada del oyente. El oyente te hace de muestra representativa del clima de raciocinio popular. Injustamente, porque por cada pelotudo que llama capaz que hay otros quince que razonan  más articulado y no escuchan la radio. La cuestión es que el de hoy llamó, con su camisa bien planchadita sentado en la banqueta frente a la caja de su panadería, para decir que él tiene hace muuuuuchos años la panadería, y que entonces (cuál es la correlación, no sabemos) quería decir que esto de la educación sexual en las escuelas es una gansada, una cosa inútil y estúpida. Innecesaria. Él en cambio propone que enseñen nutrición, ESO tienen que enseñar. Porque los chicos de hoy no saben lo que comen, él lo ve todo el tiempo eso, en la panadería.
Me imagino los chicos que entran y mientras se comen una torta negra la miran extrañados, preguntando con grandes ojos: ¿qué es esto? Otros, los mas timiditos y asustadizos, gritan ¡mamá, mamá, qué es esto que se me pega a los dedos!. Hijo, es un borrachito en almíbar, no pasa nada, quedate tranquilo, diría la madre. Si no fuera que el locutor nos informa que eso pasa porque los paaaaadres ahora (en su época esto no pasaba, qué esperanza) no saben nada de nutrición, y es claro, si los padres (masculino genérico) son unos ignorantes gordos y haraganes que no quieren cocinar y compran todas porquerías en cajitas que no saben ni qué tienen adentro, qué querés que sepan después las criaturas.
La locutora trató de decirle al panadero, que tenía a dos señoras esperando el vuelto, que su propuesta no excluía la propuesta del sumo pontífice, que se podían vehicular las dos y sería solo un doble beneficio. Al panadero se le cayeron todas las monedas. El locutor tradujo: mi colega dice que una cosa no quita la otra. Ahhhhh. Bueno, ahí se entiende mejor. Pero sí. La quita. A quién le importa. Los chicos ya saben todo, con internet ahora, basta escribir gatita o algo así y aparece lo que hay que saber.
Ahí descubrí la soledad virginal del panadero ciego. El atún no nace en lata, los pollos no nacen en bandeja, el trigo no crece fortificado en sodio y calcio en bolsas de papel, y el sexo no es el porno. Lo sabe hasta el Papa.
Desde Milán, esto es todo por hoy.