"Representamos un liberalismo progresista"





María Celina Tosi Bagilet-. Yamil Santoro es empresario, abogado e intelectual liberal. Defiende con pasión su ideario y en esta entrevista explica los muchos matices que definen su pensamiento.



- ¿Crees que es una cuestión generacional o que tiene que ver con tu personalidad el hecho de ser parte de una nueva camada de liberales que pueden debatir con personas de otras ideologías o partidos políticos abiertamente? 

- Creo que hay una nueva expresión en la Argentina de un liberalismo que nunca había logrado hacer pie. En nuestro país, lo que conocíamos por "liberalismo" estaba más asociado al conservadurismo y tenía una suerte de soberbia o de jactancia intelectual que lo excluía del debate popular o de la posibilidad de penetrar en una mayor cantidad de personas, y creo que nosotros estamos revirtiendo esa tendencia histórica que tuvo el liberalismo en aislarse. Por un lado aislarse y por el otro hacer una cosa más oligárquica que conservadora. Y realmente creo que estamos representando por primera vez una expresión de liberalismo popular.

- ¿Lo definirías así, como "liberalismo popular"?

- Liberalismo popular o liberalismo progresista, o liberalismo popular progresista. 

- ¿Qué opinas de la nueva derecha, conocida como alt-right en Estados Unidos, o la llamada "ultraderecha" por sectores del Partido Republicano o incluso por el propio Donald Trump?

- Han sido los adversarios históricos del liberalismo porque, al tener como fuente al humanismo, pone al respeto por el ser humano en todas sus dimensiones en el eje de su ideología y de su misión. 
Tanto las expresiones nacionalistas, como las racistas, o cualquier otro grupo extremista, lo que hace es poner a un grupo humano, por determinadas características, como superior a otro, sea porque es de otro país, nacionalidad, etnia, religión. Y todas esas expresiones son contrarias al liberalismo. 
Por eso creo que más que nunca hace falta que el liberalismo retome fuerza y vigor porque es el mejor antídoto en las sociedades contra este tipo de expresiones. Primero porque al centrarse, al discutir políticas públicas en la evidencia y en la ciencia, le deja muy poco margen a estos extremismos para poder sostener sus puntos de vista. Pero aparte porque en su visión de mundo profesa la tolerancia, el respeto por el otro, por las personas y no por un colectivo o una minoría. 
Entonces estamos totalmente en contra de estas maneras de pensar el mundo y creo que el liberalismo es un buen antídoto, o por lo menos un buen anticuerpo, de este tipo de cosas.

- Relacionado con lo que planteabas anteriormente, ¿por qué crees que en Argentina se relaciona al liberalismo con la xenofobia cuando históricamente han luchado contra ella?

- Lo que pasa es que en el imaginario colectivo de la Argentina se asocia derecha con liberalismo. Y el liberalismo siempre fue adversario de la derecha. Cuando hablamos de derecha hablamos de conservadurismo, de nacionalismo. Y el liberalismo no es nacionalista, no es conservador. En consecuencia, el liberalismo no es de derecha; en realidad es una fuerza políticamente centrista. Y en ese centrismo no hay lugar para el racismo. 
El racismo es considerar que hay una persona que por el mero hecho de haber nacido con determinado código genético es inferior a una persona con otro código distinto. Es una locura. Lo mismo que el nacionalismo, si una persona nace de un lado de la frontera es buena y si nace del otro lado no. Ninguno de los dos razonamientos serían compatibles con el liberalismo.
La realidad es que nunca hemos tenido una significativa representación política en la Argentina como para ser responsables de dar discusiones migratorias significativas. Yo te podría decir que nuestro país se debe una discusión migratoria seria, pero eso no es ni por casualidad un desprecio hacia el extranjero o hacia quien elige vivir en la Argentina. Es plantear que para que el sistema argentino que es generoso en materia educativa, de salud pública, y en un montón de otros esquemas, sea virtuoso y sustentable, hay que buscar una migración que, por ejemplo, no se centre exclusivamente en la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano, tenemos un país que hay que poblar y al que le hace falta el doble de la población que tiene. 
Creo que se puede armonizar política migratoria inteligente sin xenofobia, son dos cosas distintas. Podemos pensar, como hicieron los padres fundadores de la Argentina, cómo poblar al país, cómo atraer migración, cómo aprovechar las oleadas migratorias que tenemos en beneficio de esas personas y del país.

- ¿Y por qué crees que se da esa asociación del liberalismo y la derecha?

-  Porque ciertos sectores de la derecha sí han sido xenófobos. Por ejemplo el nacionalismo que dice que los paraguayos, los bolivianos, los peruanos, son "peores" que los argentinos y que vienen y te roban. Estadísticamente podes tener mayores correlaciones en cuanto a personas que vienen de determinados países donde hay cárteles de drogas fuertes y están más vinculados a delitos de narcotráfico. No es un argumento en contra de la inmigración. En todo caso es una obligación para el Estado de poner atención sobre determinadas redes y cómo funcionan, pero no es un argumento contra que determinadas personas elijan a la Argentina como un país donde radicarse. Pero la derecha sí cree que el problema es el extranjero, o que los argentinos somos mejores que los otros. En consecuencia, como en general se confunde al liberalismo con la derecha, que es el nacionalismo, y piensan que es todo lo mismo, equivocadamente se piensa que el liberalismo es xenófobo o que está en contra de la inmigración. Y es todo lo contrario, el liberalismo es pro inmigración libre, pro fronteras abiertas, pro país abierto para el mundo. 

- De la mano con esto, y volviendo también a lo que mencionabas hoy, ¿por qué crees que el liberalismo se ha fundido o confundido con los conservadores en temas de derechos individuales como el matrimonio igualitario, la adopción por parte de matrimonios igualitarios, el aborto, la identidad de género?

- Creo que un gran problema en la Argentina es que la derecha tiene un gran problema para asumirse en tanto derecha, en tanto conservadores o en tanto nacionalistas. Entonces hay mucha gente que, hoy por hoy, se llama liberal pero es conservadora. 

- ¿Quién por ejemplo?

- No voy a poner títulos, pero hay muchos jóvenes, por ejemplo, que hoy se identifican con el liberalismo pero piensan que es sólo hablar de libertad o de economía de mercado. El liberalismo es mucho más profundo y mucho más complejo que sencillamente pensar en bajar impuestos, achicar el Estado y abrirse al comercio internacional.

- Sí, no se reduce al liberalismo económico. 

- Exacto. El liberalismo es una filosofía integral que incluye la dimensión de la búsqueda de la propia felicidad de la persona, lo cual implica rescatar los proyectos de vida aunque no nos gusten, siempre dentro de determinadas reglas de juego y marcos de convivencia básicos. Eso es lo que los conservadores muchas veces no entienden y por eso se pelean por el matrimonio igualitario y otras tantas expresiones que a un liberal no deberían generarle ningún tipo de drama. Y aún si le disgustaran, entendería que no está en la esfera de lo público restringir ese tipo de cosas. Es como que a mí no me divierta el club de fútbol del cual formas parte o la religión que elegís profesar, son decisiones individuales propias tuyas y tu forma de buscar un sentido para tu vida y para ser feliz, cosa que me es totalmente ajena en tanto discusión pública.
El tema es que en Argentina, lamentablemente, cuando se dio la confrontación al populismo, y principalmente al populismo de Perón, el transversalismo que propuso el peronismo hacia adentro generó también una reacción transversal del otro lado, por lo que se juntaron en un mismo frente los conservadores, los radicales, los liberales; desde la derecha a la izquierda, hasta los comunistas, estaban todos en contra de Perón. Entonces esos matices que son tan sanos y enriquecen el debate en una democracia que funciona, cuando la sociedad se quiebra, se empiezan a perder y a desdibujar, con el agravante que en la Argentina muchos de los libros de liberalismo económico fueron editados por la Armada y por otras fuerzas que fueron usina de la producción de estas ideas, pero solamente en lo económico. Muchos de los que terminaron siendo formadores de opinión para jóvenes liberales tenían una gran impronta conservadora. De hecho, el liberalismo argentino se caracteriza por ser dogmático, cuando el liberalismo, por definición, no lo es. Tenemos pensadores como Guy Sorman cuando vivía en Argentina, o hasta Vargas Llosa, que se sorprenden, negativamente, del grado de fanatismo, de tolerancia, de dogmatismo, que tienen aquellos que se denominan liberales en nuestro país. 
Es una situación muy particular porque tenemos algunas usinas de reproducción del pensamiento liberal muy interesantes en Argentina, pero más que de liberal te diría de libertad económica o economía de mercado. Pero también hay casos destacables, como puede ser la Fundación Libertad en Rosario, que es la más grande del país y tiene una visión más integral de la libertad. Y hay otros que se enfocan solamente en cuestiones fiscales y tributarias.

- ¿Vos te consideras liberal o libertario? ¿Qué diferencias ves entre neoliberal, liberal o libertario?

- Es super interesante esa pregunta. Escribí una nota que habla sobre anarcocapitalismo, libertarismo y liberalismo y ahí surge una cosa muy interesante. Si yo te pregunto cuál es la idea central o el eje del liberalismo, ¿vos qué me respondes?

- La autonomía de la persona

- Sería, en otras palabras, la libertad. Sin embargo, para el liberalismo, el eje nunca fue la libertad. La libertad era una condición, el eje era el progreso. El liberalismo siempre estuvo enfocado en cómo hacer que la humanidad progrese, que sea libre, que tenga más medios para buscar cada uno su propio camino, que pueda expresarse, que pueda experimentar, que pueda ir logrando más autonomía. Pero nunca sacralizó la libertad como un absoluto porque eso te lleva, justamente, a ser dogmático, que es la diferencia que tiene con los libertarios.
Los libertarios dicen que el liberalismo está fallado porque engendra las condiciones para que después aparezcan los Estados totalitarios, los Estados elefantiásicos, porque no es absoluto. Por el contrario, el liberalismo es permisivo, negocia, es pragmático. La crítica libertaria plantea que el liberalismo es utilitario, entonces puede hacer concesiones. Alzogaray, si bien era más conservador pero de alguna manera fue uno de los últimos políticos liberales que teníamos, hablaba muchas veces del postulado de la tendencia, planteaba que no se logra una sociedad más libre caminando de forma recta, a veces hay que negociar, conceder, ladear un poquito, pero siempre hay que tener en claro hacia donde se tiende y hacia donde se va. Y esas concesiones que uno a veces puede hacer, como, por ejemplo, que haya una red de seguridad social que te permita que la gente no se muera de hambre y que viva con cierto grado de dignidad, que, además, no tengas una inestabilidad sistémica que permita que venga un populismo y te lleve todo puesto. Los libertarios dicen que cada uno se arregle, que el mercado arregla todo. Fantástico, en los libros está buenísimo. En dos elecciones, te llevó a un movimiento populista de izquierda de toda esa gente que quedó excluida, te subvirtió todo y después aparece un Chávez. 
El problema de anteponer lo abstracto ante lo posible y lo real es que te lleva a ser políticamente, llamémoslo naif, por no decir pelotudo. Y creo que, en ese sentido, los libertarios pecan muchas veces de una inocencia o inercia muy grande en política, porque no dimensionan el equilibrio de poder como un variable a arribar, piensan que el sistema funciona respetando los derechos individuales porque sí. 

- ¿Y el neoliberalismo?

El neoliberalismo fue una mala expresión del capitalismo que implicaba la asociación entre el Estado y el empresariado. 
En muchos casos fueron reformas de modernización del Estado y de achicamiento de los grandes Estados de bienestar, pero en otros casos estuvo asociado a generar transferencias de riquezas a los sectores que tenían mayor capacidad de lograrlo.  Entonces, el neoliberalismo tiene una faceta muy interesante que es la de modernización del Estado y la de volver el Estado eficiente, que en realidad está más asociado a lo que podemos llamar el New Public Management, que es una corriente de los años 80s/90s, de repensar el Estado en términos de ser útil para el ciudadano y pensarlo como un cliente, pero, por otro lado, también es cierto que tuvo, en muchos casos, una fuerte asociación de establishment con Estado y generó políticas muy injustas. Por eso, los liberales van a rechazar la asociación de liberalismo con neoliberalismo, porque,justamente, el garantizar rentas para cualquier sector por medio del Estado se encuentra en el ABC de lo contrario a lo que propone o busca el liberalismo. El liberalismo es anti privilegio, es pro competencia. No está de acuerdo con que haya privatizaciones que sean direccionadas o que beneficien a sectores en particular. Pero bueno, son momentos también, creo que no hay que pensar las cosas en términos puros. Fue una reacción ante los populismos, ante los Estados de bienestar, tuvo sus fallas. Hay que seguir pensando para adelante. No me parece que sea enriquecedor tampoco entrar en la disputa sobre si sos liberal o neoliberal. Fue un momento político determinado que buscaba respuestas a las necesidades del momento, entre ellas la globalización, los Estados de bienestar que no podían ser sustentables. En algunos casos se lograron cosas muy interesantes y en otros se mandaron cagadas. Pero también hay que saber separar las ideas que iban detrás de ello, como puede ser la Escuela de Chicago o cierto liberalismo monetarista, entre cuyos casos más conocidos está el chileno. De hecho, tuvieron buenos resultados con malas ideas de implementación, como podría ser el que plantó la dictadura, Estados liberales aberrantes e inviables. 
Creo que hoy el liberalismo tiene que replantearse su lugar en la política. Son desafíos muy complejos los que hoy tiene el mundo, como es el tema de la automatización, de la destrucción de empleo, las economías altamente integradas, la dinámica vertiginosa que tiene la información. Permanentemente desafían al liberalismo en todos esos problemas que no están ya pensados. De hecho, las ideologías si no se actualizan, si no se aggiornan, si no se repiensan permanentemente, se vuelven dogmas. Y, por lo menos nosotros, buscamos que el liberalismo no caiga en eso.

- Me quedó una pregunta pendiente respecto de lo que mencionaste sobre que la derecha siempre se disfrazó en la Argentina, ¿dónde lo ubicarías hoy a Macri?

- Es interesante la pregunta. Yo creo que uno es uno y sus circunstancias, entonces uno tiene un margen de acción acotado por las circunstancias que se imponen. Yo creo que Mauricio, o su gobierno, tomó decisiones, o por exceso de pragmatismo o por exceso de confianza en sí mismo, de pensar que podían mantener un Estado con prestaciones muy extendidas, con un alto nivel de ineficiencia, con impuestos altísimos, con un déficiti fiscal alto y que todo eso se iba a resolver con crecimiento, y que ese crecimiento se iba a dar, sencillamente, porque ellos eran piolas y buenos e iban a arreglar un par de variables macro. 
No quiero citar a Melconian, pero creían que tirándole buenas ondas al mercado eso iba a mejorar. Y pudo haber salido bien, pero la verdad es que los liberales criticábamos que era algo que vos podías resolver con relativa certeza, que iba a ser duro, que ibas a tener, quizás, hasta un año de recesión. No era gratis hacer una corrección de shock, pero tenías la deuda para contener a los sectores sociales más vulnerables, para evitar que las empresas quiebren por shocks. Creo que el gobierno fue por el camino del gradualismo que era tratar de hacer el ajuste en cómodas cuotas, se quemaron el crédito tratando de hacer eso, les salió mal y ahora tenemos que correr el ajuste de shock sin el respaldo de la deuda para poder alivianar eso. Estamos en el peor de los mundos. 
Ahora, vos me preguntas si eso es derecha, es izquierda. Es muy difícil. La verdad es que no hay manuales para salir de la debacle kirchnerista de forma tan clara. Querían corregir el déficit fiscal, vamos al déficit fiscal 0, está bien, tenés un déficit primario, ahora tenes un déficit financiero que es un quilombo. Quieren bajar impuestos, entienden que la matriz impositiva argentina es distorsiva, sí, lo entiendo, lo quieren corregir, pero tenes un Estado fundido que gasta más plata de la que tiene, no tenes margen para bajar impuestos. 
Son personas que, quizás, tienen las ideas correctas pero pecaron de optimismo y pragmatismo excesivo. Y cuando digo pecaron es porque les salió mal, porque si les salía bien, terminábamos el 2017 con más del 50% de aprobación. Si no se les escapaban las variables, no se les escapaba la tortuga, la sequía no venía y Trump no hacía lo de las tasas, Macri era rey y señor, reelegido en 2019, ponía un sucesor para 2023 e iba a pasar a la historia como el restaurador de la Argentina. Ahora, con el diario del lunes, tomaste mucho riesgo al pedo. Con el diario del lunes es fácil. Cuando los libertarios, o hasta los liberales, se ponen en un lugar de condena mezquina en la crítica, saben que no es así. En materia de integración internacional, en el diagnóstico de los problemas, en no negar las causas de la inflación, se ha avanzado en un montón de temas. ¿Es el gobierno que yo querría? No. Por eso armé otro partido, por eso impulso otra gente, por eso estoy presentando otro candidato en la Ciudad de Buenos Aires, impulsando que Lopérfido sea el próximo Jefe de Gobierno que represente a la centro derecha. Si creyera que está todo bárbaro no estaría dedicándome a la política, estaría haciendo plata, que me encanta. 
Creo que falta ordenar políticamente nuestro espacio, por eso, justamente, es necesario que los que tengamos vocación política genuina estemos trabajando y ordenándolo. La verdad es que venimos logrando mucho con muy poco. Mejorar es el partido que fundé yo hace casi siete meses, 100% autofinanciado, presente en varias provincias. Estamos por presentar un candidato a Jefe de Gobierno en la Ciudad de Buenos Aires que está en condiciones de representar a la centro derecha en la CABA. Mi intención es legarle a la Argentina un partido liberal moderno, democrático y competitivo. Y ese es mi objetivo.
- Ya lo respondiste un poco pero, ¿cómo ves al gobierno nacional?

- Padeciendo un poco la herencia que no blanquearon cuando correspondía, con la claridad que correspondía y también sus propios errores. El próximo gobierno va a lidiar con dos herencias, la de Cristina que no se terminó de resolver y la de Macri. ¿Cuenta con mejores herramientas en algunos casos? Si. Pero definitivamente se desaprovecharon cuatro años para hacer muchos de los cambios que se podrían haber hecho. Y por eso también creo que la próxima etapa de Cambiemos, si es que lo reeligen, debe ser una coalición que incluya a los liberales como parte de ese gobierno. Pero para que eso pase, los liberales tenemos que ser actores políticos razonables y competitivos, no marginales tira piedras, puteadores ideológicos.

- Hagan un partido y ganen las elecciones, diría Cristina...

Si, pero yo creo que en realidad es lograr representar a la porción de la sociedad que representamos, que no se si es el 3%, 5% o el 10%, y desde ese lugar cogobernar. Si vos le preguntas a un liberal, "¿Preferís a Cristina o preferís a estos tipos?, te dicen que a estos tipos. Ahora, eso no quiere decir que les das un cheque en blanco y estamos contentos con todo. Pero creo que la gran frustración que tenemos muchos de nosotros es que apoyamos a que Mauricio elija, trabajamos muchos en sus campañas, pero por falta de estar organizados políticamente no fuimos parte de este gobierno. Y no digo que no tuvimos cargos, porque hay varios liberales, Finocchiaro es liberal, Curutchet es liberal, Patricia es liberal, mas o menos matices, pero son todos liberales. Ahora, como ninguno llegó al lugar donde está por representar a un espacio liberal, no empuja, no defiende, no da las discusiones sobre determinadas agendas, y mismo con los diputados que podemos llegar a tener que se identifican con el liberalismo.

- Pero son personalidades individuales...

- Pero como no los puso el liberalismo, sino que los puso el aparato del PRO, nadie va a escupir para arriba y nadie se va a pelear con ellos, entonces eso es lo que tenemos que cambiar. Tenemos que lograr que la gente llegue por negociación y peso de los liberales y eso después te da el margen para discutir otras cosas. 
A mi me lo explicó una legisladora que lamentablemente falleció, que era libertaria directamente, Cecilia de la Torre. Yo me peleaba muchísimo con Cecilia porque votaba todo lo que mandaba el Ejecutivo. Doctora en Derecho Constitucional, mujer brillante, y libertaria al punto de legalizar las todas las drogas. Yo me puteaba mucho con ella y me decía "Yamil, lo que vos no entendes es que yo no estoy acá por mis votos, yo estoy acá porque me puso un aparato", y en ese marco, el margen de libertad que tenes como político cuando no llegas por tu propio peso es muy chiquito. Y es lo que nosotros estamos tratando de cambiar. 

- ¿Por qué los liberales argentinos, en general, a diferencia de los liberales del siglo XIX, no abordan el tema del federalismo? ¿Consideras que ya no es un tema candente porque triunfó el unitarismo o porque hay un exceso de federalismo?

- Primero creo que hoy los liberales no son una fuerza política por lo que su capacidad de abordar grandes temas es limitada. 
Las fundaciones liberales han abordado varias veces el tema del federalismo, en cuanto al federalismo fiscal, la competitividad de las provincias, el tamaño de las legislaturas provinciales, creo que sí es un issue que los liberales trabajamos. De hecho, nosotros en Mejorar ahora estamos impulsando un tema muy interesante que es el de emular el esquema australiano o el que hay, por ejemplo, en Dallas, en Texas, para impulsar la figura del manager de ciudad. Una suerte de "gerente" de ciudad que haga que la gerencia de un distrito no esté en manos de la política, sino en perfiles especializados en la gestión local. En estas ciudades que nombré hay carreras profesionales de eso. Son contratados por las personas que resultan electas para administrar sus respectivos distritos y eso hace que los gobiernos locales dejen de ser vistos como botines políticos porque ya no los administra la política sino un gestor.

- ¿Qué opinas de la candidatura de Olmedo y de Espert?

- Yo creo que es una pena, más allá de las diferencias que pueda tener con Olmedo, que es quien representa a la derecha nacionalista católica con la que el liberalismo no tiene mucho que ver más que algunas coincidencias en cuestiones de mercado, pero me parece bien que ese sector cuente con una representación. 
Con Espert yo tengo muchas coincidencias ideológicas. Si tuviéramos que escribir en un pizarrón las ideas con las que yo más me identifico, te diría que realmente es el candidato que mejor me representa. Pero la política no es solamente lo declarativo, sino también la inteligencia de cómo llevar a la práctica esas ideas. Y ahí es dónde a mí me separa un camino interesante con Espert. Yo creo que no se sale de esto haciendo antipolítica y tratando de destruir a la política, sino justamente ofreciendo mejores cuadros, gente más preparada, restringiendo a los funcionarios políticos. Pero eso implica política, para lograrlo hace falta mucha política. Y yo ahí veo o un amateurismo o un grado de expresión de voluntad muy grande. No me niego a trabajar en conjunto y me encantaría poder aportar mi ciencia para que haga mejor las cosas, pero la verdad es que hasta ahora las veces que hemos intentado acercar posiciones de manera sincera y de trabajo conjunto, nos hemos encontrado del otro lado con que los armadores de Espert muchas veces desprecian a la gente que quiere colaborar para que haya un espacio liberal amplio. 
Para mí esto es mucho más grande que Espert, es la posibilidad de armar un espacio liberal grande y moderno.

- Alberdi, uno de los principales liberales argentinos, sentó la frase "Gobernar es poblar" como una de las bases, que de hecho vos hablabas hoy de eso. ¿Qué opinas sobre las restricciones y sobre ciertas campañas de demonización para con los inmigrantes en Argentina?

- Reitero, no me gustan las campañas de demonización porque me parece que es, muchas veces, generar un sentimiento negativo con personas que eligen vivir en la Argentina. Habría que estar agradecidos de que alguien elija, de todo el mundo, nuestro país para vivir. Lo cual no quita que crea que sí tengamos que discutir seriamente las políticas migratorias. Digo, ¿dejamos que se localicen todos en el Área Metropolitana de Buenos Aires? ¿Le sirve eso a la Argentina? ¿Le sirve eso a los migrantes? ¿O podríamos tener mayor desarrollo económico si van a la patagonia o al norte? Tenemos ese tipo de inmigración, pero no está pensada desde el Estado ni por la política, se da porque el mercado muchas veces lo demanda, porque son mejor pagos los ingenieros en petróleo en el sur, por ejemplo. Pero hoy no hay, como había en su momento, la oficina de inmigrantes o un organismo que esté pensando y trabajando en conjunto con el resto de la sociedad sobre cómo aprovechar eso.

- Yo creo que viene también de la mano con la discusión del federalismo.

- Si, es cierto.

- Vargas Llosa, en uno de sus libros antes de su conversión liberal, se pregunta cuándo se jodió el Perú. Para vos, ¿cuándo se jodió la Argentina?

- Yo no creo que la Argentina "se jodió", para mí se fue jodiendo. Se fue jodiendo cuando se aceptó, por parte de ciertos sectores conservadores o liberaloides, que una dictadura fuera una manera de poder enfrentar a un gobierno autoritario populista como era el de Perón, o que ante la amenaza izquierdista podías establecer una dictadura. 
El liberalismo no se esforzó, después de fines del siglo XIX, en buscar convertirse en una fuerza política competitiva, luego de que se fueran desarmando, excluyendo y debilitando los distintos partidos liberaloides. 
El país se fue jodiendo porque el peronismo aportó el populismo, porque el radicalismo se volvió peronismo en algunos modales, porque el PRO absorvió también un montón de prácticas del peronismo. El problema es que, hasta ahora, no hubo ningún político que desande los vicios que ha ido adoptando la corporación política en argentina durante el último siglo. 
Creo que nosotros venimos a hacer ese esfuerzo, a pensarlo, a problematizarlo, a discutirlo, a decirlo. El Estado no puede ser enorme, no puede pagar impuestos carísimos, no puede ser para sostener militantes. Cosas que son obvias, pero que no son un problema para nosotros.