Nada ha cambiado


Manuel Langsam-. Ahora que están de moda las denuncias por corrupción en la función pública, me llega el recuerdo de un hecho que me afectó personalmente y que,  a pesar del tiempo transcurrido, demuestra que nada ha cambiado con el paso de los años en ese aspecto.

Funcionarios muy encumbrados siguen quedándose con millones y simples empleaditos  pueblerinos de cuarta, se quedan con las monedas de un vuelto...en beneficio propio.

El hecho al que voy a referirme ocurrió hace muchos años en Domínguez.

Era reciente (no más de cuatro o cinco años) la creación en el pueblo del Juzgado de Paz y Registro Civil. A su frente se nombró como Juez de Paz y Jefe del Registro Civil a un personaje muy conocido: comisario retirado, integrante de la Comisión de Lucha Contra el Agio y la Especulación (organismo creado para presionar a los comercios que no demostraban suficiente entusiasmo con el régimen gobernante), también integraba la comisión que manejaba los fondos que llegaban de la nación para solventar los gastos de los torneos infantiles Evita. Y presidente durante varios períodos del club local.

El resto del personal del Juzgado estaba compuesto por un Secretario, una Auxiliar y un Ordenanza.

Hacía poco tiempo de mi regreso a Domínguez después de haber estado trece meses perdiendo el tiempo en el inútil y obligatorio servicio militar.

Había decidido tomarme un año sabático, máxime que al año siguiente le tocaba ir a “cumplir con la patria” a mi hermano que era el que administraba el negocio de ramos generales de la familia. Entonces yo en ese año iría haciéndome cargo de a poco de las tareas para suplirlo mientras durara su ausencia para luego, sí, decidir sobre mi futuro.

Una mañana viene a verme el Secretario del Juzgado para decirme que él se iba a tomar un mes de licencia y que el Juez me ofrecía cubrir esa vacante durante ese período. Acepté, ya que un ingreso extra nunca está de más y podría desempeñarme como Secretario del Juzgado y Segundo Jefe del Registro Civil.

Así que me hice cargo del puesto cubriéndolo sin mayores dificultades mientras duró la ausencia del titular.

Pasados unos quince días de haber cesado, viene nuevamente el Secretario a mi casa con un recibo de cobro y $500 en pago de las tareas realizadas.

Aclaro que el recibo era hecho a mano. Aún estaba muy lejos la época de los recibos electrónicos actuales.

Firme, recibí los $500 y asunto que creí terminado.

Pero, de casualidad, más adelante me encuentro con la chica que se desempeñaba como auxiliar y en la conversación sale el tema del Juzgado. Le digo que me parece que tienen sueldos muy bajos, ya que $500 por mes a un secretario, realmente me parece muy poco…

Me miró muy asombrada y me dice: ¿Cómo $500? Si cuando yo hice la rendición del mes y mandamos los comprobantes de gastos, su recibo era por $1.500!!

El gran H…de P…. del Juez me había falsificado el recibo, me dio $500 y se embolsilló tranquilamente los $1.000 restantes

Y ahí siguió, tranquilamente, en su respetado cargo de Juez y persona muy honorable…