"Entre Ríos contada con drama y humor"



María Celina Tosi Bagilet-. Desde un bar de San Telmo, el historiador Santiago Zorrilla habla de su primer libro. Se define como "un tipo extremadamente tímido" y un divulgador de la historia de la gente común.



-¿Cómo definirías tu libro "Inmigrantes, colonias y curiosidades entrerrianas"?

-Como un compilado de historias divertidas que tiene la historia entrerriana. También como un homenaje a esos sacrificados pioneros que vinieron a estas tierras a trabajar y progresar y lo lograron. Pero también, como una excepcionalidad histórica que es la convivencia entre distintas culturas, muchas veces enfrentadas en Europa. Por ejemplo, al lado de aldeas protestantes hay colonias fundadas por gauchos judíos. Colonias de negros, de alemanes, de rusos, de ucracianos, etc. Jamás hubo problemas, aún cuando Entre Ríos tuvo un breve período de un gobierno antisemita. 



-¿Cómo fue surgiendo la idea de este primer libro?

-Por un amigo, Lucas Carrasco, que además de ser un gran escritor tiene una mirada enciclopédica y esa rara cualidad de encontrarle el costado gracioso a todo. Cuando me convocó para escribir en Noticias Entre Ríos me puso esa premisa: hasta ahora, nadie ha escrito sobre historia entrerriana con humor, al estilo de Salvador Ferla en su libro "Historia Argentina con Drama y Humor",. Aunque no me quiero comparar con Ferla, no le llego ni a los talones. Posteriormente, Lucas me planteó hacer una Historia entrerriana con drama y humor y hasta me sugirió ese título, que a mí me pareció muy pretencioso. 

-¿Podés contarme una historia divertida de tu libro?

-Hay varias. Por ejemplo, cuando López Jordán se escapó de la cárcel vestido de mujer. O el pueblo que lleva el nombre de un Santo que no existe, pero como eran inmigrantes que apenas sabían leer y no dominaban el castellano, le pusieron mal el nombre del Santo que veneraban en sus tierras. O el mito de los hijos de Urquiza, que tiene algo de cierto, pero en realidad, Urquiza les daba el apellido a todos. Son varias historias. Y de lugares que casi nadie conoce pero que aún existen. O mejor dicho, sobreviven como pueden. Lugares que fueron pujantes, industriales, ricos y hoy son pueblos fantasmas. O el pueblo donde todos creen que existe un fantasma y el fantasma efectivamente existe, pero no es nada sobrenatural como creen los lugareños, sino un fenómenos científico fascinante.

-Hoy hablabas de la particularidad o excepcionalidad de la historia entrerriana. Podés desarrollar un poco más el tema.

-Hay varias corrientes historiográficas. Digamos que, a grandes rasgos, yo me inscribo de manera crítica en el revisionismo histórico...

-¿Por qué de manera crítica?

-Pon varias razones, pero las principales, yo no soy rosista. A la vez, tengo una mirada más matizada de Urquiza. No soy artiguista, aunque los artiguistas me merecen todo el respeto del mundo. Pero a los fines de esta entrevista, te cuento mi gran disidencia con los revisionistas en general: ellos cuestionan, con mucha razón, el paradigma sarmientino del "crisol de razas". Creo que tienen razón, pero que el caso de Entre Ríos, y acá viene la excepcionalidad, es un caso efectivo de éxito de una integración exitosa de "razas".

-¿Qué repercusión tuvo el libro?

-Me han invitado a dar charlas diversas asociaciones de inmigrantes, bibliotecas populares y círculos de historiadores. Pero la verdad es que me cuesta mucho hablar en público. Yo soy extremadamente tímido, es un defecto mío. En ese sentido, creo que la escritura es lo que me salvó. Porque puede expresarme de esta manera. 

-¿Estás trabajando en nuevos proyectos?

-Sí, de hecho, pienso sacar una segunda parte, porque este libro quedó muy extenso pero a la vez me quedó mucho material afuera.