El parque del Patito Sirirí y la historia del robot copiado



Santiago Zorrilla-. La plaza Carmelo Cabrera, más conocida como el paseo del Patito Sirirí se inauguró con la finalidad de generar un espacio turístico destinado a quienes venían a conocer la magnífica obra del túnel subfluvial.
Se lo conoce con el nombre de Patito Sirirí debido a la estatua creada por el dibujante Héctor Goiburo que combinó al pato sirirí, una especie autóctona de Entre Ríos, con los  dibujos animados del Pato Lucas y el Pato Donald.
La escultura al borde de las barrancas se ha transformado en icono de la cultura entrerriana al punto tal que el poeta y cantor de folklore Jaime Dávalos le compuso una hermosa canción.



La construcción de la estatua estuvo a cargo de los escultores y artistas plásticos Rodolfo y Horacio Eyrssartier - los mismos que construyeron el ñandú emplazado en el Camping Toma Vieja de Paraná. El paseo no solo busca ser una atractivo turístico sino que se trataba de generar un paseo infantil, con juegos innovadores para la época.
El paseo fue inaugurado durante la intendencia de Juan Carlos Esparza y lleva el nombre Carmelo Cabrera en homenaje a quien fuera director de la Dirección de Parques y Paseos del municipio paranaense.
La escultura del Patito Sirirí fue pensada como una imagen que quede grabada en la memoria de los visitantes. En principio, el boceto -pensado por quien fuera Director de Turismo Mario Stoppello- y a cargo de Goiburo, mostraba a un pato sirirí -especie autóctona de la provincia de Entre Ríos- saliendo de un huevo, acompañada de una leyenda que decía "Nace una imagen", luego esta leyenda fue remplazada por "Entre Ríos Cordial".
Originariamente, la estatua del Patito Sirirí era de color negro y llevaba encima una caña de pescar. Lamentablemente, el paso del tiempo, la desidia de los gobernantes y el poco esmero de los habitantes de la ciudad en cuidar su patrimonio, fueron arruinando la escultura. De hecho, en el lugar donde estuvo emplazada originalmente se llegó a poner un avión camberra.
El paseo del Patito Sirirí se caracterizó durante mucho tiempo por los juegos infantiles de carácter futurista, juegos que fueron desapareciendo con el paso del tiempo y del que sólo perduran los toboganes en forma de robot.


La historia del robot del Patito Sirirí es muy singular: el juego infantil fue inventado en Estados Unidos y lleva el nombre de "Giganta" juego que  fue emplazado con varias críticas por su peligrosidad en la ciudad de Leavenworth (Kansas).
Un año después de inaugurado el parque infantil, la ciudad era gobernada por los militares y el militar a cargo de la intendencia le encargó a un trabajador del ferrocarril la construcción de una obra similar a la que había visto en un paseo por el país del norte.
Los trabajadores de los talleres municipales solo contaban con una foto del robot original para poder recrear el juego y contaban con escasos medios. De todas maneras pusieron manos a la obra y pudieron recrear al mítico robot. La obra tardó en construirse y se emplazó en 1981 pasando a ser un clásico de los paranaenses.
El parque infantil no solamente poseía al robot como marca futurista sino que también contaba con juegos toboganes en forma de cohete y otro en forma de plato de volador.
Un dato poco conocido, es que este juego no se encuentra solamente en la ciudad de Paraná sino que está emplazada en varias ciudades de la Argentina, pero fundamentalmente en ciudades de la Patagonia. El robot paranaense es prácticamente igual al "Giganta" estadounidense, con una salvedad: posee un pico de pato, para identificar a la ciudad y representar al  sirirí como figura turística de Entre ríos.

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