El delicado equilibrio de Bordet



Osvaldo Quinteros-. Camino a su reelección, Bordet naufraga en la tormenta del peronismo federal tratando de retener el voto kirchnerista, amenazado por Unidad Ciudadana.



Si se mira el gabinete de Gustavo Bordet, por primera vez en la historia entrerriana hay tantas mujeres en los principales cargos. A su vez, a excepción de la copia berreta de Patricia Bullrich que es Rosario Romero, la operadora judicial que está al frente del Ministerio de Gobierno y Justicia, la mayoría de las mujeres del gabinete son kirchneristas, como Laura Stratta, Carolina Gailard, Sonia Velázquez. A excepción de ésta última, que ha resultado una verdadera decepción como Ministra de Salud, las dos anteriores han tenido una gestión admirable, de lo mejorcito de un gobierno que, en general, tiene pocos logros para mostrar.

A su vez, el gobernador junto a Rosario Romero, juegan para "Alternativa Federal", la nebulosa copia de Cambiemos que intenta armar un peronismo de derecha. Por ahora, tienen más candidatos que votos y su compromiso político no va más allá de la traición sistemática. De hecho, todos los gobernadores que decían apoyar a Urtubey, con Bordet a la cabeza, desdoblaron los comicios provinciales para no apoyarlo. Es dudoso que lo hagan una vez concluida la elección provincial, de ganar su reelección Bordet, dado que necesita llevarse bien con el próximo presidente para financiar la regresividad fiscal que avanzó con Bordet hasta el colmo de que los ricos pagan cero pesos de impuestos.
Mientras tanto, puede mostrar una provincia que no estalló, los salarios de empleados públicos no perdieron tanto con la inflación, la Caja de Jubilaciones no quebró, se terminaron las obras públicas iniciadas en la gestión de Urribarri y se hicieron obras menores con fondos propios, además de cubrir parte del desfinanciamiento de Nación en programas claves. El endeudamiento siguió siendo manejable, hay superávit primario y los números de pobreza y desocupación están en la media nacional.
¿Alcanza para ser reelecto?
El pueblo entrerriano tendrá la última palabra.

Es probable que muchos de los votos que vayan al sector peronista de Bordet luego voten a Cristina, si es que las encuestas no mienten tanto. Es pura matemática. Además, de que hay una base peronista poco informada de las movidas nacionales de Bordet y que últimamente ha bajado varios cambios en su confrontación inútil con el kirchnerismo, que solo le trajo desgaste aunque le sirvió para conseguir un perfil propio.
Es llamativo que su principal contrincante interno, Julio Solanas, jamás haga una crítica al gobernador, gentileza que éste le devuelve a través de los medios de comunicación que siempre responden al poder de turno: no hay operaciones de prensa furiosas contra Solanas y apenas una denuncia penal, que es poco si se lo compara con lo que el bordetismo hace con quienes se atrevan a contradecirlo.
A la vez, estos grupos de tareas operan como patrullas perdidas, con el gobernador actuando inteligentemente, despegándose de las constantes campañas de difamación a la oposición, siempre y cuando no respondan a Frigerio. Los frigeristas son intocables en Entre Ríos.

Si Bordet logra llegar a las elecciones con este delicado equilibrio, que internamente motoriza el Secretario General de Gobierno Edgardo Kueider -enfrentado a la draconiana Rosario Romero- tiene mayores chances de ser reelecto.
Eso sí, hay que recordar que en el 2017, el voto del peronismo unido no alcanzó para que Cambiemos derrotara con amplitud al entonces frente llamado "Somos Entre Ríos". Pero éstas elecciones son distintas por tres motivos.
El primero es que el gobierno nacional y la marca Cambiemos están desgastados, en 2017 estaban en su mejor momento.
El segundo es que son elecciones ejecutivas.
El tercero es que, a diferencia de las elecciones de 2017, éstas son exclusivamente provinciales.

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