Darse el gusto

                                     




                   Manuel Langsam-. Al jubilarse como gerente de la Shell, Mr. C.P. se vino a vivir con su señora a la estancia que tenía en Lucas Sur. La misma estaba muy bien organizada. Un moderno chalet con un parque de una hectárea, forestación, un lindo jardín y frutales de toda especie. La explotación era totalmente ganadera (fue antes de la explosión de la soja), y su magnifica hacienda Hereford de cría pastaba en cuidadas praderas.


                   Estaba muy orgulloso de su hacienda y ante el menor problema no dudaba en consultar al veterinario. Pero, eso sí, había que ser muy cuidadoso en cumplir con el horario pactado. Toleraba que se llegara un rato antes de lo convenido, pero lo tomaba muy mal que se llegara tarde.

                    En ocasión de una visita me llamó la atención que en una praderita muy cercana a la casa pastaran cinco magnificas vacas holando con sus crías.

                    Mr. C…., le pregunté, ¿y esas vacas holando? ¿Esta por diversificar su explotación?

                    Oh no!! dijo. Las traje porque, como Ud. sabe, a nosotros ingleses, nos gusta tomar el té con un “choriiiiito” de leche…….

                    Se había comprado cinco vacas holando para asegurarse tener un chorrito de leche para el té!.......

Nosotros leemos ésto: