Ojo con Lavagna...


Pablo Mori-. Si bien está claro que es el candidato de las grandes corporaciones vinculadas, fundamentalmente, al mercado interno y que a Lavagna lo tratan de instalar a toda costa, empresas de medios con intereses específicos, la eventual candidatura de Roberto Lavagna puede lograr penetrar en el electorado potencial de Cambiemos y del kirchnerismo.


En 2007, Roberto Lavagna fue candidato a Presidente de la Nación por la Unión Cívica Radical, acompañado en la fórmula por el entonces Presidente de la UCR y actual gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.
Dos años antes, había renunciando al gobierno de Néstor Kirchner, que lo había mantenido como Ministro de Economía de la época de Duhalde. Su antecedente era haber sido Secretario de Industria de la presidencia de Alfonsín.
Su recorrido, que en los últimos tiempos lo acercó a Massa, es transversal y sus votos pueden llegar a serlo: para un sector, desilusionado de Cambiemos por su mala performance económica, que es antiK y a la vez, moderado. Para otro sector, que fue votante K pero cierto desvarío de Cristina y principalmente, de La Cámpora y la gente que la rodea o desencantados por la corrupción, Lavagna ofrece un kirchnerismo de buenos modales.

En Entre Ríos, el desdoblamiento electoral dejaría al kirchnerismo, al peronismo federal y a Cambiemos, sin la estructura jugando a fondo por Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Juan Manuel Urtubey o Sergio Massa. lo cual amplía las chances de Lavagna pues son mayoría las provincias que desdoblaron las elecciones.
A su vez, una candidatura de Massa en provincia de Buenos Aires acompañando la boleta de Lavagna, si el kirchnerismo no tiene un candidato fuerte, podría romper la polarización, favorecer las chances de María Eugenia Vidal de reelegirse pero también ser el pasaporte para que Lavagna conquiste el balotage. En ese caso, captaría votos del kirchnerismo, por su oposición frontal al macrismo, y del macrismo desencantado por su oposición moderada al macrismo.
Es un riesgo para todo el escenario político, que venía cómodo con la polarización -conveniente para ambos- entre Cristina y Macri.